He soñado un clima que no es duro.
He soñado el roce, el fruto y que mi corazón de cripta
una semilla azul escondía.

He soñado tantas noches
–que han venido atadas entre sí,
unidas por el más fuerte lazo, violentas–
con asomarme y no palpar estéril mi entorno.

Te he visto venir en mis sueños
y hablarme de caracolas y plumas.

He soñado un mundo que no es frío.

Y en ese mundo tú estabas conmigo
y sentías lo mismo.