Raúl Gibrán (Puerto Vallarta, 1981) es poeta, promotor cultural y docente. Sus dos últimos libros publicados son Boca (Proyección literaria, 2018) y Transeúnte (Universidad de Guadalajara, 2018). El concepto de Boca, nos explica el autor, nace de la contemplación de esa imagen muy única y reveladora para abordar la exploración de esta parte de la anatomía desde diferentes perspectivas: la psicológica, la social, la erótica, la existencial, etc. Tuvo un comentario del reconocido poeta Luis Armenta Malpica. Labios, garganta, lengua, forman un solo órgano estético de la palabra, el beso y el suspiro. Transeúnte, dedicado a “la abuela poesía”, refleja, en opinión del prologuista Jorge Souza, las cosas sencillas: “un cigarrillo, una botella, una puerta que son también elementos para entender el mundo y ordenarlo”. Continúa: “Se trata de un conjunto de textos trabajados —es posible apreciarlo— con ahínco y entusiasmo, con cierta ingenuidad y una mirada limpia que renueva las cosas al tocarlas. Un conjunto de textos que descubre, en el instante de la evocación poética, los rasgos inadvertidos, las texturas secretas de las imágenes de la realidad, para traerlas transformadas ante nosotros gracias al testimonio innegable del poeta.” Se divide en tres secciones, una principalmente erótica, “Parda introspección”, donde “el amor, el amor, el amor, al fin de cuentas, resulta ser, como suele ocurrir, el remedio que calma el hambre del poeta”. “Ecos de puerto”, donde “se construye en la visión del poeta más allá del simple ámbito turístico o de una fútil descripción paisajística, y se enciende en las metáforas e imágenes, en forma similar a la del amor.” Y “Huella del viento”, donde “el amor, la inspiración, la duda, se convierten entonces horizontes donde el sujeto lírico se suspende para esperar que el verso, al describir el mundo, le otorgue su forma definida.” Gibrán está muy honrado y muy agradecido con ambos poetas que admira mucho. Creció escuchando de Souza cuando estuvo en el puerto y se volvió una figura admirable para él. Y a Armenta Malpica lo conoció gracias al Encuentro Internacional “Letras en la mar”, desde entonces han coincidido en otros lugares, gusta de su poesía y admira su trabajo comprometido con la disciplina y la búsqueda de la calidad como en el caso de su editorial Mantis.

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Con el poeta Luis Armenta Malpica

Como poeta, además de en “Letras en la mar” (2014-2017), participó en 2016 en el encuentro de poetas Francisco González León, en 2017 en el Encuentro Internacional de poetas de Zamora. Y este año en el Encuentro Internacional de Poetas de la Noche en Rumanía y en el Festival Internacional de Poesía de la Habana. De todos estos encuentros apreció mucho compartir con otros poetas la palabra literaria, pero sobre todo recuerda cuando el maestro Hugo Gutiérrez Vega lo presentó como una joven promesa. Eso lo marcó y lo comprometió. En Rumanía, escuchar sus versos en versos en rumano fue una experiencia curiosa interesante. Conocer a poetas europeos tan interesados en la literatura latinoamericana fue motivador para él. Había una diversidad de lenguas, pero eso no fue limitante, pues la poeta austriaca melamar, hablante de cuatro lenguas, fue un gran apoyo al fungir como traductor en todo momento. La apertura a la poesía que ha encontrado en los festivales de la Habana y Rumanía, y el interés por lo que se estaba escribiendo en otros países, sobre todo de la ciudadanía y los jóvenes, fue algo motivador para él. Dos festivales que han tenido mucha repercusión en la trayectoria de Gibrán.

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Con  Carmen Villoro y Fernando del Paso

Como mediador de lectura con jóvenes ha tenido una experiencia motivadora. Poder comunicar la pasión por la lectura en nuevas generaciones es para él entrañable y lo impulsa a generar más actividades en este sentido, algo que para él es vital. Estas actividades las realiza sin ánimos de lucros, y considera que los que forman como él el Programa Nacional de Salas de Lectura son idealistas, “que sí creemos en tomar acciones concretas para cambiar algo”. Él coordina la sala de lectura Hugo Gutiérrez Vega (la única en Puerto Vallarta) ubicada en la Secundaria 105. En ella rompe como lo más tradicional del fomento a la lectura, ya que en su opinión el sistema público no tiende a fomentar estrategias novedosas. Él aprovecha un nuevo abanico de posibilidades. Destaca también el trabajo conjunto “hombro a hombro” con otros artistas como danzantes, hip hoperos y actores de teatro para poder tener un impacto más positivo en el fomento a la lectura. Recuerda su experiencia con “Librobús”, llevando el arte a colonias populares que normalmente no tienen acceso a él (como Ixtapa, Mojoneras, Las juntas). Un trabajo que ha sido para él muy gratificante. Él es de la visión de que la lectura no se impone: se contagia: esa es la base la de la filosofía que impera en su sala de lectura, donde hay una libertad absoluta de relacionarse con los libros. Una actividad básica se llama “Lectura en el petate” y tiene que ver con la lectura colectiva como estimulación psicosocial. También trabaja con las ideas del cuentacuentos y la narración oral. Una actividad anual que organiza se llama “Letra viva”, que lleva a los autores de libros que hay en la sala a compartir su trabajo y hacer sentir a los jóvenes que la literatura es algo vivo, latente y palpable y no algo distante, extraño. Que los escritores no son personas intocables. Siempre busca que haya una catarsis: va más allá de la visión académica para generar un lazo más vivencial con el texto y que sea un detonante para la creatividad en otras artes o en las manualidades. La sala está vinculada internacionalmente a través de una asociación civil con la ciudad hermana Highland Park, para que las actividades que se hacen allí se trasmitan virtualmente allí.

13131239_10206585645950985_892853914801671483_oEn la sala de lectura

Ser promotor de Puerto Vallarta a través de su poesía es algo que también le apasiona, pues “no todos tenemos la dicha de haber nacido en el Paraíso”. Considera que Puerto Vallarta tiene mucho más que mostrar al mundo que lo que normalmente se ve, y le gusta proyectar al Vallarta sensible y cultural, “la tierra que quiero, la tierra donde nací”.

Sobre la colección “Letras en la mar” donde se publicó Transeúnte, él la ve como una iniciativa que llevó mucha gestión, mucho ánimo, una colección que viene a reflejar y reforzar el crecimiento de la poesía en el puerto. Aunque apenas van tres títulos editados, él está seguro de que seguirá creciendo con más poetas locales y eso le parece importantísimo. Es “una especie de germinación de las semillas poéticas que se habían sembrado en el puerto, donde se aprecia el desarrollo poético de cada uno de los autores, con el respaldo de la máxima casa de estudios de la entidad”. Participar en “Letras en la Mar”, marcó antes y un después en su trayectoria literaria, pues fue el primer encuentro internacional de poetas en el que participó y la ventana para presentar su trabajo en otros foros. La presencia de poetas de gran talla en el Puerto fue decisiva para estimular el crecimiento de la producción poética local, considera.

En cuanto a su producción de años (tiene también dos discos de poesía, uno de ellos en colaboración con el guitarrista Ramón Bravo), considera que el poemario que más le gusta es el que está por venir, el que apenas escribirá. Y espera que siempre sea así. Como lector de poesía, del panorama nacional admira a Alfonso, Reyes, Octavio Paz, Jaime Sabines y Rosario Castellanos.

Combina la docencia con la escritura “de manera natural”, y lo disfruta mucho, ya clases suele vincularlas con la literatura. Pero antes que docente, siente que su actividad principal y su prioridad es la de escribir poesía. Considera que el artista tiene que relacionarse más con la educación, no precisamente buscando formar artistas sino para despertar la creatividad.

Finalmente, su trayectoria poética la define como una sonrisa. No busca tener una trayectoria poética, sino “disfrutar, sufrir, vivir la poesía”. Nunca ha buscado vivir de la poesía si no gozarla más que otra cosa. “Si no escribiera poesía creo que no me encontraría a mi mismo. Creo que es lo que le ha dado cierto significado a mi vida”, finaliza.