Rompe la expectativa
y ven a posar desnudo para mí.
Haz la fiesta de mis hormonas. Dame oportunidad
de brillar entonces como una supernova
posada ya para siempre sobre tu techo…

Te quiero por lo que no tengo tuyo; e imagino:
una lluvia plateada tras muchas cervezas,
el pie amordazando mi boca,
la bragueta palpitando en mi cara… La orgía
con los más bellos de nuestros amigos,
el cigarro tras la diaria muerte pequeña. Y,
algún día, la cama conyugal
sin riñas posibles por las sábanas
ni hormigas que suban por migajas…

Ven a imitar la lubricidad del perro conmigo.
Ven a rodearme.

Ven a darme cucharaditas de ti cuando enfermo,
a exprimirte en mis caldos.
A contar conmigo los cabellos de la noche
y recobrar la inocencia en un juego de adultos.
Hazme la vida posible.

Ven escuchar de mí, al oído, palabras mágicas
que te hagan querer tocar estrellas con la mano:
mi poesía a la orilla del mundo…