Estamos juntos.
Si alargo un poco mi mano
podré sobar tu pecho,
tu cabello espeso,
tu cara más pulida que un vidrio de la orilla del mar.
Y estamos juntos porque nos gusta,
porque si unimos nuestras bocas
hacemos brotar de ellas miel.
Así que lo hacemos con frecuencia.

Y juntos somos más
que una playa tranquila
donde el amor dibuja corazones en la arena,
más que un jardín
donde se recuesta la melancolía a contar estrellas;
mejor que el oro de la tarde
en el que se mecen flores púrpuras
y rosas.

Somos jóvenes y campesinos:
la mano que carga el fardo rumbo al hogar,
la canción entre los trigales,
el sudor que fructifica la tierra.

Así de aromados y buenos.

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