Carlos J. López Ortiz nació en Chicago, Estados Unidos, pero desde muy pequeño vive en Uriangato, Gto, haciendo muy suya esta tierra a través del amor, el estudio de sus tradiciones y su divulgación. Es Licenciado en Filosofía por el Colegio de Estudios Superiores del Estado de Guanajuato (CESEG), disciplina que le ha servido para nutrir su trabajo como escritor y como preservador del patrimonio intangible de su municipio, una labor paciente y generosa que ha realizado desde hace años. Descubrió su pasión por las letras en la escuela secundaria, empezando pronto a trabajarla profesionalmente en cuentos, principalmente del tipo fantástico, y más tarde en una excelente novela juvenil: Fuera de control, publicada este mismo año, y que recomendamos ampliamente al lector.

            Su formación se ha complementado con talleres literarios con Juan Domingo Argüelles, Eugenio Mancera, Mónica Lavin, Guillermo Vega Zaragoza y recientemente con Geney Beltrán Félix, quien fue su tutor en el Seminario para las Letras Guanajuatenses 2019, de donde surge como producto la novela antes mencionada. Entre sus reconocimientos destaca también haber sido becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA) en su emisión del 2011, donde fue apoyado por un proyecto de rescate del patrimonio cultural en torno a la gastronomía y la herbolaria. Sus publicaciones han aparecido en Diezmo de palabras, Andamnios, Ecos Literarios. Tragaluz, Contexto, Correo, Sol del Bajío, La Tierra del No-Pasa-Nada y Karari. Textos suyos aparecen en ocho antologías nacionales e internacionales, entre las que destacan: Las leyendas de la Santa Muerte (EUA, 2009), Elegidos (Argentina, 2010), Mariposas de humo (México, 2014), II Antología de Escritores de Moroleón (México, 2020) y Letras interiores (México, 2020) de la Red Estatal de Tertulias literarias Guanajuato, de la cual es un miembro activo.

            Sus libros publicados son: Fuera de control, que noveliza a tres estudiantes del último año de preparatoria y cuya trama de desarrolla a partir de la expulsión de una de los personajes, que está embarazada y tiene un romance con un profesor. Al no despedir al maestro, Andrés, el alumno nuevo y fuereño, decide lugar para que la alumna regrese a clases y el maestro sea despedido; Voces del tiempo, en el que el autor plantea una recopilación de leyendas y pasajes históricos de Moroleón, Uriangato y Yuriria poco mencionados; Gastronomía y herbolaria de los Valles Abajeños, donde el autor realiza una  historia regional sobre la comida de Moroleón, Uriangato y Yuriria, así como una recopilación de recetas culinarias y herbolarias; El vado de la carreta, que reúne leyendas de la ciudad de Uriangato, recabadas a través del recuerdo de su infancia; y T’arhetskua: (danzante), en el cual recaba las relaciones de cada una de las danzas tradicionales de Uriangato: los borrachos, los panaderos, los plagiarios, los locos, la granada, el cucunito (coconito) y los reboceros, con sus respectivos pasos.

            Tenemos una entrevista con el autor quien nos habla más sobre su trayectoria, experiencia de vida y creación.

1.- ¿Cómo han nutrido tus estudios en Filosofía tu creación literaria?

Al momento de construir la obra, como creador tomas mucho de tu propia experiencia. En el caso de mi novela Fuera de control, al ser una obra basada en los sucesos de unos jóvenes de bachillerato, tomé mucho de mi experiencia como maestro y precisamente de la materia de Ética. Creo que hubiera sido muy difícil desarrollar el planteamiento que expongo si se hubiera desarrollado en la clase de matemáticas. Me pareció muy importante impregnar mi obra de esta disciplina filosófica ya que los personajes principales tienen que decidir (como todos lo hacemos diariamente) que acciones tomar ante la actitud que toman los directivos sobre la expulsión de su compañera que está embarazada.

2.- ¿Cuál fue el proyecto resultante de tu beca del PECDA en 2011?

La gran riqueza de la cocina mexicana le ha llevado a formar parte de la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, la globalización, el deterioro de la naturaleza y la pérdida de muchas tradiciones, hizo necesaria su preservación de las recetas de nuestra región del sur de Guanajuato.Mi colega Socorro Nuñez López y yo nos dimos la tarea de visitar la gran mayoría de las comunidades, así como de los centros urbanos para recopilar la mayor cantidad de recetas y plasmarlas en un libro que titulamos: Gastronomía y herbolaria de la región abajeña del sur de Guanajuato.

3.- ¿Cómo nació tu vocación por la escritura?

Si podemos hablar de una génesis de mi vocación, sería en el periodo que estudiaba en la secundaria; ya que tuve dos grandes maestros que eran grandes narradores que cuando contaban de que trataban las grandes obras literarias te daban desear leerlas. Creo que fue la primera vez que me planteé escribir algo; claro, eran textos algo bobos que a veces me encuentro el día de hoy y no solo me dan risa sino que me ruborizo de lo mal que escribía. Fue en la preparatoria con el escritor Aniceto Balcázar quien me invitó a la recién formada revista Andamnios, que empecé a trabajar ya más profesionalmente por así decirlo.

4.- ¿En qué consiste tu investigación del patrimonio cultural de la zona abajeña de Guanajuato?

Me he centrado en todo lo inmaterial como ha sido las relaciones (cantos) de las danzas tradicionales, la gastronomía y las leyendas locales. También me he centrado en la investigación histórica para difundirla, ya que hay hechos que se olvidan, como el origen de prender candiles (fogatas) en el arroyo de las calles de Uriangato en el mes de septiembre, o que la laguna de Yuriria fue creada por los españoles y que en años posteriores se dio una batalla entre los insurgentes y los realistas en medio de esta.

5.- ¿Cómo ha sido tu experiencia como integrante de la RETLG?

Ha sido una experiencia enriquecedora donde pude conocer personas como el maestro José Luis Calderón Vela que lamentablemente falleció el año pasado.

6.- ¿De dónde nace tu interés por rescatar las tradiciones de tu municipio?

Creo que el hecho de haber nacido en Estados Unidos y de haber llevado la materia Filosofía de lo Mexicano me ha llevado a plantearme cuál es nuestra identidad como colectivo. Guanajuato es un Estado que fue conformado por varios grupos autóctonos y en el sur del Estado donde se encuentra Uriangato, donde vivo, predominó la cultura Purépecha.  La globalización, la emigración hacia los Estados Unidos, la discriminación que enfrentamos por ser un pueblo de origen indígena y la tendencia de las autoridades federales y estatales tanto públicas como privadas de borrarnos del mapa literalmente, me han llevado a rescatar todo lo inmaterial de nuestra cultura antes que desaparezca, pues mucho del conocimiento de nuestro bagaje cultural se pasa de boca en boca  y con la pandemia que estamos viviendo perdimos a muchas de estas personas poseen este conocimiento.

7.- ¿Qué es lo más difícil de dedicarse a la difusión del patrimonio intangible de los pueblos?

El primer obstáculo es llegar a la gente, ya que las extorsiones telefónicas han hecho a la gente muy desconfiada y difícilmente la gente comparte sus conocimientos. Además, la gente cree que te vas hacer rico con lo que te cuentan, siendo lo contrario que en ocasiones terminas poniendo de tu propia bolsa para publicar. También está el tiempo: muchas de las personas que poseen el conocimiento son de la tercera edad y se llegan a morir sin haber compartido su conocimiento. Por último, y creo que es el más doloroso, es que, a la gente, sobre todo a los jóvenes, no les interesa leer.

8.- ¿Cómo te describirías como creador de narrativa de ficción?

No sabría decirlo. Al principio hay un periodo que describiría como «de exploración». Cuando vemos algo que nos gusta, muchos de nosotros queremos aprender a hacerlo, replicarlo y hasta cierto punto participar de ese género. Últimamente me he inclinado hacia el horror, al misterio y las distopías.

9.- ¿Cuál es tu propia idea de la literatura fantástica?

Es curiosa esta pregunta porque toda literatura existente tiene bien un tinte fantástico, ya que si quisiéramos leer realismo tomaríamos un periódico o un libro de historia y aun así encontramos a veces algo de fantasía. Leemos literatura para escaparnos de soportar el peso de la existencia.

En cuanto al género fantástico en América Latina, aún es pequeño, sobre todo si tenemos en cuenta que en el mundo anglosajón es una industria muy grande. Sin embargo, me gustaría explorarlo, pero alejándome de los mitos europeos e incursionar en la mitología autóctona.

10.- ¿Cómo ha sido el proceso de tu novela Fuera de control, desde su idea hasta su publicación?

Fue un proceso largo: inició como un cuento que publiqué en Expreso, en la sección literaria que tenía el periódico el Correo. Llevaba como título: “Gente sin moral”.

Como tuvo buena aceptación por el público continúe con ese estilo de cuentos. Presenté un proyecto de antología de cuentos en un diplomado que tuve con Mónica Lavín en la ciudad de Guanajuato, donde los protagonistas iban hacer seis muchachos de preparatoria y se iban a alternar como protagonistas en varios cuentos; a ella le pareció interesante la propuesta y me dio luz verde. Posteriormente ocurrió la muerte de mi madre y dejé de escribir; cuando paso el periodo de duelo, retomé este proyecto; alguien a quien se la di a leer me dijo: «Por qué no la haces novela» Así que acepté el reto. Fue difícil porque no tenía las bases para hacer una novela, tuve que estudiar y rearmar las historias. Fue como romper en varios pedazos los cuentos y juntarlos para ensamblarlos. Esta novela la presenté en el programa Fondo para las Letras Guanajuatenses 2019.

Mis compañeros y el maestro Geney Beltrán Félix me recomendaron disminuir los personajes principales de seis  a tres para no hacer la historia tan tediosa. Les di la razón y con mucho dolor eliminé a tres como principales, no como secundarios, ya que dos de ellos fueron los que me inspiraron esta aventura. En cuanto la publicación fue otro reto. Ya tenía más o menos ubicadas las editoriales a cuáles mandar mi manuscrito, pero llego la pandemia y algunas editoriales dejaron de recibir manuscritos o cerraron definitivamente, y como también debes aportar algo para la edición me vi en aprietos pues no había trabajo y lo poco que obtenía era para pagar deudas. Fue así como descubrí que se podía publicar en Amazon y así fue como terminó este proceso.

Sin embargo, pienso publicar una antología de cuentos cuyas historias ya fueron vistas por los lectores y que omití en la novela como: “Gente sin moral”, “La culpa fue de Tomoyo” y “Un fin de semana perfecto”,entre otros.

11.- ¿Cómo diagnosticas el panorama literario de tu municipio?

Muy bajo en cuanto literatura. Son mucho más fuertes nuestros municipios vecinos. Desde Leobino Zavala quien nació aquí, hasta la actualidad, podemos contar a los escritores con los dedos de una mano; caso contrario ocurre en la crónica, donde hay mucha más gente que se dedica a la recopilación histórica.

12.- ¿Cuáles son los retos de dirigir una revista cultural-literaria?

Son muchos desde escoger los textos, diseñar el interior, buscar la imagen que estará en la portada, entregar a tiempo a la imprenta para que este en la fecha programada, buscar el financiamiento para pagar los costos ya que es difícil que por sí misma pague los gastos. Pero lo más difícil es que la gente la lea aun cuando se la regales.

13.- ¿Cómo ha incidido o modificado la pandemia tus procesos creativos e investigativos?

En cuanto a mi trabajo literario, no ha habido cambios. Ya que es una actividad solitaria; en cuanto a los talleres para revisión de tus textos, pues se hacían en línea o enviaba el archivo y se me corregía y se me hacía sugerencias. De hecho, puedo decir que me ayudó a estar enfocado en algo para no pensar en la pandemia. En cuanto a la investigación del patrimonio lo tuve que suspender ya que, si antes me era difícil por la delincuencia, con las medidas sanitarias se complicaba todo. Hasta hace unas semanas he vuelto a retomarlo poco a poco.

14.- ¿Cuál es el papel que desempeñan las redes sociales en la difusión de tu trabajo?

Bueno, sabiendo buscar las redes sociales, éstas te abren muchas puertas. Por medio de ellas he encontrado muchas convocatorias que me han permitido enviar mis trabajos a diferentes lados. También me han permitido tener conversaciones con mis lectores al instante, algo que era muy difícil hace 10 años

15.- ¿Cómo fue tu experiencia como integrante del Seminario para las Letras Guanajuatenses?

Fue una experiencia muy grata: conocer al maestro Geney Beltran y su forma de trabajar; oír y leer los textos de mis compañeros Alí Rendón, Iván Mata, Jaime Panqueva y Jeremías Ramírez, a quien ya me había cruzado en otro diplomado con Mónica Lavín. Espero repetir otra vez la experiencia.

16.- ¿Quiénes han sido tus principales maestros?

Aniceto Balcázar Franco, Mónica Lavín y Geney Beltrán: de ellos aprendí mucho, solo espero no ser un mal alumno y avergonzarlos.

17.- ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Actualmente estoy trabajando en dos proyectos. El primero es una antología de cuentos distópicos donde México ha sido balcanizado en el 2070; y el segundo es un libro de biografías ilustres enfocado más hacia artistas.

18.- ¿Cuáles son las principales virtudes que debe tener en tu opinión un investigador del patrimonio cultural?

Paciencia y más paciencia: ya que es como buscar un tesoro o, mejor dicho, estás buscando un tesoro. A veces no tienes ni idea por dónde empezar, como me ocurrió cuando comencé a investigar las danzas: un amigo me cuenta que debería de haber un libro sobre las relaciones (los cantos) porque están desapareciendo o las nuevas generaciones los están ignorando y se me ocurrió preguntarle  qué era lo que necesitaba. Alguien que escriba me respondió. Así que le dije “aquí estoy; acepto el reto”, sin saber nada de danzas. Por lo que primero me puse a estudiar todo lo referente a las danzas; luego busqué a la persona que más habían ensayado las danzas, para convencerlos de abrirme su conocimiento, estar con cada grupo de danza grabando sus cantos, entre otras tantas cosas que hice para terminar la grabación.

19.- ¿Cuáles son los valores que rigen tus procesos de investigación?

La objetividad para alcanzar la verdad entre tanta maraña imaginativa. Eso es lo que más me molesta del investigador, sobre todo de los locales, que pulen a los héroes para que se vean más heroicos y no muestran al ser humanos con sus contrastes morales. O que se inventen hechos que nunca ocurrieron como si fuera la historia un cuento o novela.

20.- ¿Además de escribir, a qué otras actividades te dedicas?

Tengo un negocio de papelería. Soy bibliotecario. Y entrenaba taekwondo (desde que inició la pandemia no entreno)

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