El hombre más viejo de Australia teje diminutos jerseys para pingüinos heridos:

                                                                         ¡Tú flotas sobre todo                                                                               Hijo del alma!
                                                                                              José Martí

He vestido a mi niño también de rosa.
He quemado todos los azules
y las palabras de pelo en pecho.
Lo dejaré también jugar con muñecas o a la casita
hará de mecánico de cocina o bañará al bebé.
He rodeado de tules y encajes todos los prejuicios.
No alardearé de cuántas novias tendrá
de que será como su padre.
Mientras lo cargue pensaré también en posibles novios
nunca se sabe.
Lo veré como un futuro hombre de bien
sin importar el leño o la flor.
Tomará la mano de otro niño cuando juegue
y ya no habrá entre dos manos alfileres.
No le enseñaré a tirar piedras a las aves
ni al árbol que da fruto.
Reinventaré para él los cuentos de hadas
príncipes y brujas.
Tendrá a su padre para que lo guíe.
Jugará con sus hermanas a los disfraces: habrá de vaqueros
y de señoras.
Los dejaré hacer, reiré con sus cosas.
Qué importa si los rumores se extienden como hiedra.
He bordado de antemano las opiniones
de los encasilladores.
Cuando ya no sea un niño
y se moje en los humedales de sus noches
verá que le brota una semilla de mostaza.
Entonces habrá notado que la vida está llena
de limitadores y de matices; que el sol sale para todos
y por supuesto a vestirse también de rosa.

La última cena

Cuscuta  americana
                                     Maraña de tallos finos,
                                     penetrante hasta los tuétanos.

Cuando la carne del sacrificio
esté por llegar a nuestras mesas.
Cuando ya nuestra carne no sea más
el martirio demandado por otras lenguas
que son como cuchillos
en nuestras manos
clavadas
por el ateísmo de los panes y los peces.
Cuando hayamos abierto las gavetas
y emane la renuncia
el deje a tenedor
a óxido en nuestras bocas.
Entonces
veremos a nuestros nietos
amolando los cuchillos
afilándose los dientes
y nosotros
con ese sabor amargo
de no haber cortado la mano
del ladrón con tridente.

Del poemario Nudo Gordiano, 2021

Whigman Montoya Deler (Santiago de Cuba, Cuba, 1973) Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente, Cuba, 2000. Master en Estudios Cubanos y del Caribe por la Universidad de Oriente, 2006.

Ha sido profesor de Español como lengua Extranjera por más de 14 años en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, la Universidad de La Habana y Tianjin Foreign Studies University, Tianjin, China, donde además impartió Literatura Española y Latinoamericana. Además, fue profesor de Historia de la Cultura de Iberoamérica y el Caribe en la Facultad de Español como Lengua Extranjera de la Universidad de La Habana (FENHI).

Obtuvo una mención en la 16° edición del concurso de Poesía Luisa Pérez de Zambrana en el año 2001. Ha publicado el libro titulado El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana (Uno&Otros Ediciones, 2017), el poemario El oscuro bosque de mis manos.

1 COMENTARIO

  1. Whigman Montoya Deler, Te felicito y canto tu luz. Conozco tu camino y sé que ya
    llegas cantándonos a todos, pie firme en las arenas de la vida.
    mi abrazo, Maya.

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