DESPERSONALIZACIÓN

Existo; pero no soy, no estoy.
Mi cuerpo, absorbido por sí mismo,
irradia sólo energía oscura,
que a nada es capaz de conmover.
Nadie puede sentirme
sino como a figura sin llenar,
fantasma, sombra que se arrastra menesterosamente.
Mi mente que no ancla aquí ni ahora
se fragmenta, volátil,
al flotar sobre las cosas armónicas.

Me afano entonces en actuar
con todos los gestos posibles de la voz y el movimiento;
me finjo sustancial
para que alguien así le otorgue sentido a mi presencia,
materia al espacio que ocupo.

 

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