Débil y enfermo, 
sufriendo voy.
Derramando sangre, 
vomitando dolor.
La tristeza en mi cara; 
mi seguridad en tu olor.

Enamorado de mi tortura asesina, 
me humillo y persigo tu voz,
el sonar de tus zapatos, 
tu pretendido resplandor.

Mi infelicidad:
        jamás negado amante 
de tu mezquina vanidad.

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