Carlos Vallín es un poeta que ha venido construyendo una poética personal, rebelde, contracultural y al margen del canon y las tendencias oficiales y que se basa en la crudeza, lo mórbido, lo enfermo y decadente.

Su gusto por estos temas le viene del cine gore que descubrió en la preparatoria a través del clásico Nekromántic, luego en películas de horror como Freaks, Veneno para las hadas y El ciempiés humano. Su creatividad se inspira mucho en ese tipo de cine que ama y le da a su poética un sentido muy gráfico y plástico. Además, se ha inspirado mucho en lecturas como Baudelaire o Papasquiaro y otros infrarrealistas mexicanos

Estos dos libros que comentamos fueron editados en su propio sello editorial, llamado Caronte, el cual tiene ya tiene año y medio de existencia. Le ha ido muy bien, con siete títulos en el catálogo y tres más por publicar. Con esto ha hecho sus cimientos como editor, aunque sigue aprendiendo. Con los autores mantiene una relación muy cercana y directa. Vallín los toma mucho en cuanta en lo que ellos quieren para su obra, su portada, los colores, etc. En todos los casos ha sido el primer libro de sus autores y Vallín los ha apoyado llevándolos a lecturas públicas y entrevistas en radio.

En el caso de Oasis envenenado, reeditado el año pasado en Caronte, pues ya había tenido dos ediciones anteriores, el autor ve su obra en retrospectiva y comenta “Me siento muy satisfecho de mi trabajo. No le cambiaría nada. Una vez un gran crítico de altas esferas de la mafia poética mexicana destrozó el libro; dentro de los comentarios que me hizo dijo que tenía ‘una mórbida y fastidiosa tendencia hacia el mal’, y que ‘debería de leer más a autores actuales, ya que tiene un ritmo viejo y poco interesante’. Lo sentí como un gran halago ya que precisamente a esas ‘vacas sagradas’, agentes mafiosos de la literatura actual y que tienen secuestrado el arte, son a los que desde antes de conocer el medio he criticado e intentado alejarme de su postura de cacicazgo.”

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Veamos dos poemas de este libro:

 

BITÁCORA

Hoy es un mal día
pésimo, mejor dicho
un día igual
a muchos de hace tiempo
días de constante jaqueca
constantes mareos
constante incomodidad
entre rechazo y tensión.

Hoy es un infame día
miserable, mejor dicho
igual
a muchos del año pasado
días de constante herejía
constante cielo pardo
constantes tropiezos
constante hipocresía entre
repulsión y conveniencia.

Días desgarradores
paralelos repetidos
forajidos en búsqueda
de fragilidad
constante aprendizaje entre
pupilo y maestro.

 

CHOQUEMOS LAS COPAS

Alcemos las copas
en señal de decepción.

Brindemos por el harapo corazón.

Choquemos las copas
por las penas.

Brindemos por la escoria.

En cuanto a Soy un enorme cerdo, llévenme a matadero es una crítica cínica al sistema capitalista, allí el lenguaje es más coloquial y directo. El cerdo es el sistema podrido y enajenante que oprime y asfixia la libertad, los sueños. Es el poder corrupto. Lo nefasto de la adoración al dinero, las falsas necesidades y los lujos superfluos. Fue prologado por Leticia Cortés y lleva una portada de Isaac Ortíz. Desde su publicación en 2016 este libro continúa promocionándose en lecturas públicas, presentaciones, conversatorios en radio, en el Tianguis Cultural de Guadalajara, y también de mano en mano y a través de la página personal de Facebook del autor y en la página oficial de editorial Caronte.

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Veamos un poema de este libro:

HOSPITALES

 

En los hospitales mentales
rotos de la mente pero más bien rotos del corazón
rotos de una sociedad podrida y metalizada
ellos se imaginan cóndor o iguana de plata
alucinan continentes sin guerras ni dictadores
suicidaron su mente porque no soportaron
porque ellos están rotos de incomprensión
porque son románticos empedernidos
porque no soportaron el abismo
al que este mundo cae precipitadamente

 

Lo que más gusta al autor de estos dos libros es el título y la libertad que ha tenido para usar las palabras sin censura.  Ambos libros llevan una misma postura que es a la vez estética, filosófica y política. Y, sobre todo, Vallín hace énfasis en lo visual de sus imágenes poéticas, ya que al amar el cine y no ser cineasta, ha tenido que desarrollar mucho este sentido en su poética.

Entre los poetas de su ciudad, Guadalajara, se sabe marginal, ajeno a los “Poetas; vacas sagradas, becerros de oro y semidioses en el Edén de la soberbia”, título de un artículo que escribió y publicó en las revistas Diacrítico y Malasangre y donde fija su postura al respecto; los poetas oficiales que dictaminan los premios y las becas. En este sentido él se asume contestatario del sistema puritano y las poses pedantes de los academicistas, técnicos y agrios poetas políticamente correctos.

Actualmente, el poeta vive una nueva fase de creación en la que está escribiendo poesía con temática prehispánica. Nezahualcóyotl se ha vuelto uno de sus poetas favoritos y más admirados. Su amor por la poesía prehispánica diversificará su trabajo en el tiempo próximo.

 

 

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