29. Mis axilas sucias, todo quebrantahuesos sociópata, todo extorsionador, las carcajadas de una pepenadora esquizofrénica y mil objetos que no sé clasificar son ególatras. ¿Por qué me pides ser diferente? Un hampa de mulas renegridas y toscas querría tener alas para cortárselas. Así es esto. Por eso lo que nos queda es abolir toda felicidad, legalizar la violencia y la extinción metódica de todas las especies.

30. La tortura incontrolada, cualquier despojo avaro, la irregularidad de los comercios, me acusan más que mi propia arrogancia. Oríname la boca. Algunas veces todos los drogadictos deben beber de charcos de querosén para aprender a comunicarse consigo mismos. La música del infierno es mi vicio. La tortura de mi alma es mi vicio. ¡Que mis cicatrices multipliquen su fealdad!

31. Si la poesía es un revolver en mis sienes embotadas, la ruleta rusa es mi juego más emocionante. Yo lo apuesto el todo por el todo y siempre quiero perder. No me enseñaron a vivir; por eso hago público el deseo de la destrucción del mundo.

El acoso es la mejor deformación de la amistad. Los textos de toda época actúan como fusiles, cadenas perpetuas de cara a la frigidez. Pero no, no es tan fácil. Juro que la bondad me da arcadas. Pero yo seré una institución. Mis errores no escaparán a la reseña malintencionada.

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