En 2003, el ahora doctor en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad, profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara, publicó un libro de poesía titulado Las cuerdas al aire. Acerca de ello, le realizamos una entrevista que apareció originalmente en el periódico virtual El vallartense en 2007. Se rescata ahora como recurso de memoria.

¿Por qué tu libro se llama Las cuerdas al aire?
Se llama Las cuerdas al aire porque para mí en lo particular los versos son música. Así bien el nombre Las cuerdas al aire es un ejercicio utilizado en música. En lo particular yo supe de esa práctica cuando entré a clases para aprender a tocar violín. Como este es mi primer poemario, el ejercicio del cual tomé el nombre para el conjunto de estos versos es una práctica de iniciación cuando se aprende a tocar algún instrumento de cuerdas. Fue que surgió la idea de titular a mis primeros versos de esa forma.

¿Por qué los nombres de los poemas de este libro están escritos en italiano? 
Los nombres de cada verso están escritos en italiano porque son tomados de nombres de técnicas para tocar las cuerdas del violín. Cada denominación en italiano tiene una respectiva traducción al castellano, misma que se adecua al poema. Sobre todo, el asignar los nombres utilizados en música a cada verso tiene el único objetivo de remarcar que la música es poesía y viceversa. Ambos son complementos, son una misma cosa.

¿Es tu poesía una imitación del estilo de Bécquer? 
No, son fruto de mi entorno, de mis vivencias, de mi gente, de mis alegrías y vicisitudes. Aunque no dejo de admitir que uno de mis autores favoritos es Gustavo Adolfo Bécquer, así como sor Juana Inés de la Cruz.

¿Cómo fue tu experiencia participando en el foro «Puertas Abiertas al Arte»?
La verdad es grato participar en ese tipo de actividades, donde se muestra a la comunidad de la Zona Metropolitana de Guadalajara la creación artística local que tienen sus propios integrantes. Es una oportunidad de mostrar tu trabajo, de recibir críticas sobre el mismo y de perfeccionarte como individuo.

¿Cómo comenzaste a escribir?
Comencé a escribir a partir de que cierta ocasión que no tenía nada que hacer, hace ya 10 años. Entré al cuarto de mis papas y comencé a esculcar el closeth. Fue entonces que encontré una cajita con sobres blancos, cada sobre contenía un poema. Tomé todos esos sobres y en los días posteriores los leí todos, de cabo a rabo, una y otra vez, sin hartarme. Después comencé a leer versos de diferentes poetas, sobre todo de Bécquer y Sor Juana Inés. Luego comenzaron a surgir en mí las palabras vueltas, versos, como un medio a través del cual plasmaba mi dolor, mi desamor, mis penas, mis vivencias.

El autor de esos primeros versos era mi abuelo, el padre de mi padre, después mi madre me platicó que los poemas los escribía para venderlos en la Plaza Tapatía y hacerse de algo de dinero. Fue así que encontré una forma de expresión, que sacara muchas veces la rabia que estaba dentro de mí. Desde entonces no he parado de escribir, aunque, claro, llegan periodos en que la musa se va a dar largos paseos y me deja sin poemas, pero ineludiblemente regresa y las letras junto con ella.