Este estudio de la académica Josefa Erreguerena, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana en 2011, a través de su departamento de Relaciones Sociales, propone una revisión general al tema de las distopías entendidas como prospectivas a futuro opuestas al concepto de utopía, y su representación en el cine de Hollywood.

            El libro contiene tres capítulos centrales: “La distopía: una visión del futuro”, “El héroe cultural y los estereotipos” y “Lenguaje cinematográfico en las distopías hollywoodenses”, además de uno complementario donde se vierten otras consideraciones al análisis de los filmes, así como un útil anexo de filmografía de distopías clasificadas por años (1927-2011) para el cinéfilo que busque ampliar su conocimiento de la materia.

“Cuando pensamos en cómo será el futuro, hacemos conciencia de que la sociedad presente tiene ciertas estructuras y tendencias que, de continuar así, nos llevarían a crear una sociedad distópica. La distopía es una advertencia de cómo puede ser el futuro de una sociedad si no transformamos o eliminamos sus tendencias negativas en el presente, nos ilustra la académica. Estas distopías funcionan, como lo quería el escritor de ciencia ficción H.G. Wells, como “un paisaje imaginario visto desde la lejanía”. A partir de las distopías no podemos determinar cómo será nuestro futuro, con sus desordenes inmanentes, pero sí podemos leer de mejor manera el presente desde el cual se escriben y cuáles son sus ansiedades especificas relacionadas con el porvenir.

El concepto de distopía se opone al de utopía acuñado por César Moro, ficción literaria con pretensiones filosóficas que apela a la ideología y la complicidad del lector para proponer una hipótesis de sociedad que se considera plausible. Si la utopía construye sociedades basadas en la armonía, la belleza y el orden, la distopía incide principalmente en la desarmonía, el terror e incluso el caos. En ella se repiten temas capitales para las sociedades como la tecnología, el orden económico, la religión, el control de la población o la salud pública. “En la ciencia ficción narra las aventuras de un héroe que intenta crear conciencia sobre cierto problema o limitación de las instituciones presentes proyectadas hacia un futuro no deseado.”

Robert Heilbroner sintetiza la preocupación central sobre el futuro de la ciencia y la tecnología en dos vertientes. La primera consiste en utilizar la tecnología para crear armas o productos industriales que amenazarán a la misma vida y la continuidad de la humanidad, o bien, producirán contaminaciones o alteraciones en la naturaleza cuyas consecuencias pueden ser desastrosas, tales como la clonación masiva o el modelaje químico de la personalidad. La segunda consiste en formas tecnológicas que empobrecen o enajenan la vida cotidiana y crean problemas sociales como el aislamiento, la mecanización o la desocupación masiva.

Tal prospectiva pretende hacernos reflexionar sobre los caminos que puede seguir la propia existencia humana de seguir patrones de conducta que ya operan en nuestra realidad. “La prospectiva imagina varios futuros problemáticos que pueden suceder, y propone rutas de acción sobre lo que se debería hacer según el caso (…) A diferencia de la adivinación o la profecía, no busca llegar a establecer la verdad sobre el futuro. Pretende, más bien, imaginar el futuro –o los futuros– a partir del conocimiento riguroso de la actualidad con el fin de tomar decisiones en el presente.” Tal es el talento del narrador distópico: proyectar las pesadillas del presente sobre un futuro imaginario.

            Respecto de las ficciones distópicas se caracterizan en el libro algunos subgéneros como el cyberpunk, el postcyberpunk, el biopunk, el steam-punk o la opera espacial (space opera). Y dentro ya del análisis de las películas, se discurre sobre las virtudes conceptuales y el contexto sociopolítico de cintas como Cuando el destino nos alcance (1973), 1984 (1984), 2001: una odisea en el espacio (1968), Matrix (1999), A. I.: Inteligencia artificial (2001), Brazil (1985), Blade runner (1982), Terminator (1984), El planeta de los simios (1968) y V de Vendetta (2005), entre otros títulos. Películas, muchas de ellas ahora de culto o éxitos de taquilla o de crítica, que inciden en problemas posibles para la futurología: la sobrepoblación, el totalitarismo, la falta de libertad civil, la falta de recursos energéticos, los desastres tecnológicos, la represión policial. Se discuten en ellas temas como las relaciones entre géneros, la sexualidad, el gobierno, el poder, la tecnología, la industria, la familia, etc. Sobre los  héroes en las distopías se comparan unidades de sentido como la identidad, las actitudes, la raza e incluso el físico. Respecto del análisis propiamente cinematográfico se observan las imágenes, el sonido, la edición, los inicios y los finales, la narración, las ideas centrales y las intertextualidades.

            Se insiste nuevamente en este trabajo en el marco conceptual del mito para explicar el papel de los héroes culturales y los estereotipos en el fondo de estos modelos distópicos. El héroe entendido como un personaje central que, por sus cualidades extraordinarias, se enfrenta a una problemática mayor, trascendental, de modo que obtiene y genera un conocimiento estructurarte de sentido que es compartido con el lector o espectador. Sus pruebas pueden ser enfrentar el autoritarismo, la falta de razón o el caos. Así, “aun teniendo una concepción romántica del héroe como un ser excepcional capaz de enfrentarse a las instituciones sociales, nos encontramos ante una visión individualista de la historia y su transformación, que además, al propiciar la identificación del espectador propone una serie de valores, imágenes y normas sociales que el discurso cinematográfico da como verdaderas y universales.”

Así, el cine, como institución instituida y a la vez instituyente del imaginario social nos muestra de diversas maneras historias humanas que tratan de dar un sentido siempre nuevo a las preguntas que plantea el mito. Aunque el cine no sea el único medio que actualiza tales mitos, sí es uno de los medios privilegiados en nuestra actualidad por la gran variedad de formas de consumo en las que se encuentra al alcance.

Este estudio de la académica Josefa Erreguerena, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana en 2011, a través de su departamento de Relaciones Sociales, propone una revisión general al tema de las distopías entendidas como prospectivas a futuro opuestas al concepto de utopía, y su representación en el cine de Hollywood.

            El libro contiene tres capítulos centrales: “La distopía: una visión del futuro”, “El héroe cultural y los estereotipos” y “Lenguaje cinematográfico en las distopías hollywoodenses”, además de uno complementario donde se vierten otras consideraciones al análisis de los filmes, así como un útil anexo de filmografía de distopías clasificadas por años (1927-2011) para el cinéfilo que busque ampliar su conocimiento de la materia.

“Cuando pensamos en cómo será el futuro, hacemos conciencia de que la sociedad presente tiene ciertas estructuras y tendencias que, de continuar así, nos llevarían a crear una sociedad distópica. La distopía es una advertencia de cómo puede ser el futuro de una sociedad si no transformamos o eliminamos sus tendencias negativas en el presente, nos ilustra la académica. Estas distopías funcionan, como lo quería el escritor de ciencia ficción H.G. Wells, como “un paisaje imaginario visto desde la lejanía”. A partir de las distopías no podemos determinar cómo será nuestro futuro, con sus desordenes inmanentes, pero sí podemos leer de mejor manera el presente desde el cual se escriben y cuáles son sus ansiedades especificas relacionadas con el porvenir.

El concepto de distopía se opone al de utopía acuñado por César Moro, ficción literaria con pretensiones filosóficas que apela a la ideología y la complicidad del lector para proponer una hipótesis de sociedad que se considera plausible. Si la utopía construye sociedades basadas en la armonía, la belleza y el orden, la distopía incide principalmente en la desarmonía, el terror e incluso el caos. En ella se repiten temas capitales para las sociedades como la tecnología, el orden económico, la religión, el control de la población o la salud pública. “En la ciencia ficción narra las aventuras de un héroe que intenta crear conciencia sobre cierto problema o limitación de las instituciones presentes proyectadas hacia un futuro no deseado.”

Robert Heilbroner sintetiza la preocupación central sobre el futuro de la ciencia y la tecnología en dos vertientes. La primera consiste en utilizar la tecnología para crear armas o productos industriales que amenazarán a la misma vida y la continuidad de la humanidad, o bien, producirán contaminaciones o alteraciones en la naturaleza cuyas consecuencias pueden ser desastrosas, tales como la clonación masiva o el modelaje químico de la personalidad. La segunda consiste en formas tecnológicas que empobrecen o enajenan la vida cotidiana y crean problemas sociales como el aislamiento, la mecanización o la desocupación masiva.

Tal prospectiva pretende hacernos reflexionar sobre los caminos que puede seguir la propia existencia humana de seguir patrones de conducta que ya operan en nuestra realidad. “La prospectiva imagina varios futuros problemáticos que pueden suceder, y propone rutas de acción sobre lo que se debería hacer según el caso (…) A diferencia de la adivinación o la profecía, no busca llegar a establecer la verdad sobre el futuro. Pretende, más bien, imaginar el futuro –o los futuros– a partir del conocimiento riguroso de la actualidad con el fin de tomar decisiones en el presente.” Tal es el talento del narrador distópico: proyectar las pesadillas del presente sobre un futuro imaginario.

            Respecto de las ficciones distópicas se caracterizan en el libro algunos subgéneros como el cyberpunk, el postcyberpunk, el biopunk, el steam-punk o la opera espacial (space opera). Y dentro ya del análisis de las películas, se discurre sobre las virtudes conceptuales y el contexto sociopolítico de cintas como Cuando el destino nos alcance (1973), 1984 (1984), 2001: una odisea en el espacio (1968), Matrix (1999), A. I.: Inteligencia artificial (2001), Brazil (1985), Blade runner (1982), Terminator (1984), El planeta de los simios (1968) y V de Vendetta (2005), entre otros títulos. Películas, muchas de ellas ahora de culto o éxitos de taquilla o de crítica, que inciden en problemas posibles para la futurología: la sobrepoblación, el totalitarismo, la falta de libertad civil, la falta de recursos energéticos, los desastres tecnológicos, la represión policial. Se discuten en ellas temas como las relaciones entre géneros, la sexualidad, el gobierno, el poder, la tecnología, la industria, la familia, etc. Sobre los  héroes en las distopías se comparan unidades de sentido como la identidad, las actitudes, la raza e incluso el físico. Respecto del análisis propiamente cinematográfico se observan las imágenes, el sonido, la edición, los inicios y los finales, la narración, las ideas centrales y las intertextualidades.

            Se insiste nuevamente en este trabajo en el marco conceptual del mito para explicar el papel de los héroes culturales y los estereotipos en el fondo de estos modelos distópicos. El héroe entendido como un personaje central que, por sus cualidades extraordinarias, se enfrenta a una problemática mayor, trascendental, de modo que obtiene y genera un conocimiento estructurarte de sentido que es compartido con el lector o espectador. Sus pruebas pueden ser enfrentar el autoritarismo, la falta de razón o el caos. Así, “aun teniendo una concepción romántica del héroe como un ser excepcional capaz de enfrentarse a las instituciones sociales, nos encontramos ante una visión individualista de la historia y su transformación, que además, al propiciar la identificación del espectador propone una serie de valores, imágenes y normas sociales que el discurso cinematográfico da como verdaderas y universales.”

Así, el cine, como institución instituida y a la vez instituyente del imaginario social nos muestra de diversas maneras historias humanas que tratan de dar un sentido siempre nuevo a las preguntas que plantea el mito. Aunque el cine no sea el único medio que actualiza tales mitos, sí es uno de los medios privilegiados en nuestra actualidad por la gran variedad de formas de consumo en las que se encuentra al alcance.

El libro puede leerse gratis en el siguiente enlace: http://bidi.xoc.uam.mx/tabla_contenido_libro.php

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