Un viento congelado
cubriendo todo de cortantes cristales.
Un cementerio gris en el que cada tumba
contiene una persona enterrada viva.
Frutos caídos antes de madurar
y corazones arrancados
en el suelo tapizado de semillas estériles.
Disecaciones como en un muestrario
en todo alrededor que es un camino cerrado
que sólo conduce a sí mismo.

Y yo, en medio de todo, apenas visible,
ahogado en un lago de lágrimas:

tal es la única visión en mis sueños.