Morirás lejos (1967) es una novela de José Emilio Pacheco de carácter experimental, por la que obtuvo mucho reconocimiento como escritor, y que destaca por su preocupación por la historia, la memoria y la ética, la cual ha sido estudiada desde múltiples aspectos, pues se trata de una obra abierta que invita a ser descifrada por un lector activo y atento.[1] Se le considera experimental debido a que “su trama no se muestra ordenada, de manera lineal, es decir, si bien en la novela comienza a construirse una historia, ésta será interrumpida por relatos que no abonan en la consumación de una sola narración, sino que generan otra o, inclusive, dicha inserción o interrupción suele negar la existencia de la narración anterior”.[2] En ella ni la identidad ni la historia de los personajes principales de la narración, eme[3] y Alguien, no llegan a configurarse absolutamente, sino que estas son presentadas de manera fragmentaria y aparentemente caótica. Esto hace pensar a Asunción del Carmen Rangel López que la novela puede ser leída como una suma de notas o borradores, pudiéndose sostenerse la idea de que se trata de un discurso deliberadamente inacabado y no conclusivo.[4]

            En Morirás lejos, la diégesis se presenta en piezas como una especie de rompecabezas que sin embargo parece no tener solución; no hay una lógica que esté regida por un ordenamiento natural. No hay tampoco un sólo relato, sino varios, que se llegan a superponer, y cuyos hilos narrativos, que con frecuencia se interrumpen súbitamente, se enredan con otros con facilidad.

            Un estudio analítico ha reordenado los relatos contenidos en la novela para demostrar que cada uno tiene una sucesión lógico-cronológica.[5] Sin embargo, la diégesis total es imposible de reconstruirse, debido principalmente a que las identidades de sus dos personajes principales no están determinadas y a que los indicios sobre éstas se relaboran constantemente, llegan a ser contradictorios y rescriben la historia reconstruida por el lector una y otra vez.  Y es que “los personajes de Morirás lejos siempre están en constante construcción, conforme se avanzan las páginas de la novela estos van cambiando de identidad, e, incluso se llega a negar su existencia, incluyendo el espacio narrativo en donde, se supone, habitan.”[6] Y por otro lado, la novela contempla ocho posibles desenlaces, los cuales inciden sobre las lecturas trazadas y el sentido desentrañado previamente. Esto permite que “la trama puede ser reorganizada de varias maneras y esta reorganización incluye la consideración de que no existe un solo relato o un solo final”,[7] sino muchas posibilidades; tantas según la combinación posible de los elementos lo permita. Los críticos coinciden en esta apertura y complejidad de la novela. Raúl Dorra asegura que “es un libro difícil de abordar y esa dificultad es la que lo vuelve fecundo”.[8] Jorge von Ziegler opina que “Nos cuesta descifrarla, darle una interpretación (…) Pacheco no se propone exigir la solución de un problema sino mostrar la pluralidad de la sociedad y la historia a través de un relato sin argumento donde intervienen y se cruzan todas las posibilidades, donde “elegir un número de conjeturas igual a las del alfabeto[9] es sugerir el infinito”.[10] Sin embargo, esa complejidad tiene una función. Manuel Cárdenas explica que “La novedad e importancia de Morirás lejos está en la forma […] El asunto es serio, delicado, doloroso; la forma es abierta, juguetona, eficaz. Sin esa estructura narrativa la novela se hubiera transformado en un panfleto grotesco o en un libro de historia proclive a la moralina.”[11]

Para Glanz la novela se planeta como “juego, enigma, adivinanza planteados como diálogos entre un lector y un observador”.[12] Ella propone la idea de que es la mirada del lector, identificada con la del narrador anónimo, designado expresamente como omnividente, la que va permitiendo la lectura. Mirada que pronto se revierte por medio de la refracción. Llama a esta una “novela de mirada”, “mirada de persecutoria, de hipótesis”. Y dice que su fragmentación es la fragmentación misma de sus hipótesis. “Su unidad la polaridad de las miradas”.[13] El lector de la novela se vuelve un perseguidor, el descifrador de un enigma cifrado en la constante puesta en abismo, por las tramas paralelas y dentro de otras tramas, por el teatro dentro teatro:[14] “todas las historias se contienen y se reflejan (…), subrayando con los relatos las semejanzas, las correspondencias, subrayando identidades históricas, pero dándole también su carácter individual”.[15] En ella los personajes se desdibujan. Esta estructura, indefinida y abierta, de “obsesión que nunca se sacia”, le permite ser clasificable dentro de los cánones de la nouveau roman.[16]

Su juego narrativo mantiene viva la memoria del Holocausto y promueve el juicio ético sobre él a la vez que discute la validez sobre discutir el tema fuera del testimonio, en el ámbito de la creación de imaginación.[17] La crítica coincide en que, aunque se muestra como una novela caótica, devela una “gran rigurosidad arquitectónica” que remite al lector la propuesta del sentido y el lugar de la narración frente a la historia, y relega a su autor a la función de restablecedor y salvador de la memoria por medio de la función social de la escritura: recordar como un trabajo, como un ejercicio consiente que da dignidad al hombre.[18]


[1] Campos, Juana Lorena (2011): “Morirás lejos. Asedios al lector” [en línea]  en Cuadernos Judaicos No. 28. Universidad de Chile: Santiago de Chile: diciembre, p. 10. Disponible en: http://www.cuadernosjudaicos.uchile.cl/index.php/CJ/article/viewFile/23090/24440  [consultado el 29 de noviembre de 2015]

[2] Rangel López, Asunción del Carmen (2011): “Morirás Lejos de José Emilio Pacheco, una novela por venir” [en línea] en Castilla No. 2. Valladolid, p. 477 Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3739471.pdf [consultado el 29 de noviembre de 2015]

[3] Eme, aun siendo nombre propio, está inscrito siempre en el texto con minúscula inicial.

[4] Ibídem, pp. 478-479

[5] Ibídem, p. 482

[6] Ibídem, p. 483

[7] Ibídem, p. 482

[8] Citado en: Vásquez Ponce, Francisco (2011): La escritura del neobarroco. Pliegue y digresión en Morirás lejos de José Emilio Pacheco [tesis en línea]. Universidad Autónoma Metropolitana: México, p. 98 Disponible en: http://148.206.53.84/tesiuami/UAMI14905.pdf [consultado el 5 de mayo de 2016]

[9] Aquí se alude a las inscripciones que marcan los capítulos de la novela.

[10] Ídem

[11] Citado en: Ibídem, p. 100

[12] Glanz, Margo (1993): “Morirás lejos: literatura de incisión” en El viento y la hoguera. José Emilio Pacheco ante la crítica. UNAM/Era: México, p. 229

[13] Ídem

[14] Ibídem, p. 230

[15] Ibídem, p. 231

[16] Ibídem, p. 229

[17] Campos, J. L (2011): Op. cit., p. 11 y 13

[18] Ibídem, p. 16 y 17

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