Patricia Bermúdez es una escritora autodidacta radicada en la ciudad de León. Guanajuato. Desde niña tuvo la inquietud y el hábito de la lectura. A pesar de que hubo momentos en su vida en los que la necesidad principal era la de sobrevivir, nunca dejó de formarse como lectora. Una de las colecciones de literatura que marcaron sus años fue la de Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica, donde abrevó de autores como Carlos Fuentes, Leopoldo Zea, Mauricio Magdaleno, y Carlos Pellicer, entre otros.

            A lo largo de esta formación tomó cursos y seminarios de Filosofía, Literatura y Docencia, siendo algunos de sus maestros Alberto Chimal, María Baranda, José María Espinasa, Felipe Garrido, Carlos Santibáñez, personalidades que dejaron de algún modo su marca en la escritora.

Como usuaria de la Biblioteca Central Estatal de Guanajuato, en el año 2011 fue invitada a cursar un diplomado de creación literaria al que convocó el Instituto Nacional de Bellas Artes. Uno de los requisitos fue enviar un texto escrito por el postulante para ser evaluado. El cupo era únicamente para veinte personas. De un centenar de solicitudes, fue una verdadera sorpresa para la autora recibir la confirmación de que había sido aceptada.

A pesar de que se inició escribiendo poesía, su fuerte es la creación de narrativa, principalmente de cuento (aunque tiene una novela en proceso). Su creación es para ella “una forma de denuncia de la violencia que se ejerce sistemáticamente hacia las mujeres principalmente, también hacia quienes no pueden defenderse (niños, pobres, ancianos)”. “Creo que escribo para, de alguna manera, levantar la voz a través de mis personajes. Escribo a partir de la rabia, de la inconformidad”, dice Bermúdez. Como poeta, escribió un poema a Javier Sicilia, cuando le mataron al hijo, y luego de haberlo conocido en persona. De allí nació su inspiración para seguir escribiendo.

Respecto a las técnicas del cuento ha aprendido de grandes maestros como Juan Rulfo, Horacio Quiroga, Guy de Maupassant, Herta Müller o Inés Arredondo. Confiesa que en estos momentos está fascinada con Eduardo Antonio Parra. Bermúdez encuentra que el cuento como género literario está en estos momentos en auge, y ha encontrado un nicho en las redes sociales, “donde en unos minutos, podemos quedar atrapados en historias que, por su brevedad, podemos leer de un ‘jalón’.”

A lo largo de los años, Bermúdez ha podido profesionalizar su creación. Una de las oportunidades que se le han abierto es la de participar en el Seminario para las Letras Guanajuatenses 2016 (en cuento), 2017 (poesía) y 2018 (cuento), en los que aprendió mucho, resultando de ello la publicación de sus textos en diversas antologías como Feria de la realidad. 19 miradas, Círculos de agua y La vida va, y pudiendo ser invitada a leer sus creaciones en ferias del libro como la Feria Nacional del Libro de León y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y aún hay presentaciones en puerta en Cuernavaca, Zacatecas, Puebla y Ciudad de México.

            Las últimas dos antologías (ha participado ya en seis) en las que ha publicado son: Escritoras mexicanas (2019) y Letras Interiores (2020), ésta última una antología de la Red de Tertulias Literarias de Guanajuato, un proyecto que en el que ha participado también como lectora, y al que augura futuro. En Escritoras mexicanas publicó su cuento “La manda”, en el que quiso “plasmar la magia de la fe que se vive en el centro de México.” Resultar seleccionada para esta antología, entre una gran cantidad de postulantes, hizo sentir a Bermúdez fortalecida, aunque a la vez, dice, le exige “una mayor dedicación”.

“La antología de Escritoras mexicanas es una ventana donde asoman las inquietudes que tenemos las mujeres a lo largo y ancho del país. Creo que este es un momento determinante en el que las mujeres del mundo, no sólo en México  han levantado la voz para luchar por la equidad de género y la literatura es el eco de esas voces.” Bermúdez piensa que el actual es un momento en el que las escritoras mexicanas han hecho comunidad y red de apoyo entre sí mismas. “El proyecto de Escritoras mexicanas es prueba de ello. Cristina Liceaga (la editora) ha trabajado intensamente y su proyecto ha crecido. En lo personal tengo amistad con algunas autoras locales que escriben maravillosamente y han creado círculos de lectura, talleres de escritura y grupos que realizan tertulias literarias.”

Bermúdez, que espera próximamente ver publicado su primer libro en solitario, alienta a las mujeres a escribir si esa es su pulsión, si en su caso, como en el de ella, “la escritura es una necesidad del alma”. Para ello, dice, es necesario leer muchísimo ya que la lectura atenta de las bellas letras es para ella uno de los caminos principales a una afortunada creación literaria.
Los dejamos con una minificción de la autora.

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CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Caminan uno tras otro en larga fila. El corazón late acelerado. Dentro, sus verdugos se encargarán de la tortura. El oficial, de un silbatazo marca el final.  Unos lloran; otros, eufóricos, levantan la copa de campeón.

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