Los mexicanos son conocidos por muchas cosas: su pasión, su amor por lo picante (no aplica con todos), su alma festiva y su impuntualidad.

Se dice que el mexicano no discrimina a nadie cuando se trata de aplicar su don para la impuntualidad, sea para el trabajo o con una cita, el llegar corriendo y un poco agitado es pan de todos los días para algunos. Pero basándonos en muchos estudios (que no se han realizado ni corroborado) la impuntualidad del mexicano tiene como base la adrenalina, el saber que su margen de retraso es menor al esperado llena de dicha y deseo por desafiar su racha de suerte. No hay que olvidar el ingenio del mexicano para justificar su tardanza:

  • Había embotellamiento.
  • Tuve un imprevisto de última hora.
  • Salí a tiempo pero había manifestación (en algunos casos es verdad).
  • No creí que fueras a llagar a tiempo, siempre llegas tarde.

Está última escusa tiene un aporte interesante, los pocos que no eran impuntuales optaron por llegar tarde dado que sus conocidos no llegaban a tiempo y esperar más de media hora casi siempre terminó con su paciencia. En algunos casos, entre más cerca viva la persona que llega tarde, más tardará en llegar.

Por otro lado, llegar temprano no es una opción, la mayoría de los que citan (eventos, fiestas, etc.) no inician a la hora acordada por lo que se tendrá que esperar a que inicie y que terminen por llegar todos los que son impuntuales.

Ser o no ser puntual…