Joseph Campbell fue un mitólogo y escritor que se interesó en el mito desde diversas perspectivas científicas, incluyendo el psicoanálisis. Hablando como escritor, el autor nos dice que “los mitos son las pistas de las potencialidades de la vida humana”, de lo que somos capaces de experimentar y conocer desde el interior, la experiencia de la vida misma.[1] Opina que el hombre debería conocer los mitos por la cualidad de la sabiduría que aportan, pues lo que recibe en las escuelas, lejos de verdadera sabiduría, es sólo información y tecnología.[2] Conociendo la mitología el hombre puede saber qué hay detrás de la literatura y el arte, pues el mito es “el canto de la imaginación”[3] y la “metáfora de la potencialidad espiritual del ser humano, y los mismos poderes que animan a nuestra vida animan la vida del mundo”, por ello vinculan al hombre con la naturaleza de la que es parte[4] y de eso trata el arte. Distingue algunas funciones del mito: entre ella la mística, que abre al hombre a la dimensión del misterio y la compresión de lo que subyace a todas las formas; la cosmológica; y la pedagógica, que enseña al hombre a vivir una vida humana bajo cualquier circunstancia.[5] El autor comparte la idea de Freud de que si el sueño es el mito personal, el mito es el sueño de la colectividad: sueño privado y sueño público.[6] La homogeneidad de los mitos colectivos probaría que la mente es esencialmente la misma en todo el mundo.[7] Los mitos aluden a una dimensión potencial para la realización y la conciencia del individuo que generalmente no está incluida en el concepto que el individuo tiene de sí mismo: una dimensión vasta y profunda, de cuya experiencia hablan a su modo todas las religiones.[8] Y con una frase hermosa, resume la potencialidad organizadora del mito: “Ver la vida como un poema y a ti participando en un poema, eso es lo que es mito hace por ti.”[9]

Desde el discurso del psicoanálisis el autor afirma que para entender los mitos primero hay que entender la gramática de los símbolos y que para ello el instrumento moderno más eficaz es esta disciplina humana; aunque está convencido de que el psicoanálisis no podría tener la última palabra sobre los mitos y sólo puede servir como aproximación a ellos.[10] Aventura la hipótesis, un tanto fabulosa, de que “el mito es la entrada secreta, por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten sobre las manifestaciones culturales del hombre”; la prueba que aduce es que las religiones, las filosofías, las formas sociales del hombre, los primeros descubrimientos científicos y tecnológicos, así como las propias visiones del sueño emanan del mito como producto espontáneo de la pisque, al que atribuye, de paso, una capacidad mágica.[11] El autor piensa que el colapso de la mitología a través de la cancelación de la traición en la época moderna, de invención mecánica e investigación científica, ha traído la carencia de significado a los grupos humanos en el mundo, aunque en el individuo la expresión mítica continúe a un nivel absolutamente inconsciente. Esto hace que el individuo no sepa a dónde se dirige ni qué lo empuja a ello.[12] Ni aun las grandes religiones del mundo, entendidas como lo son actualmente, satisfacen la necesidad colectiva de mito pues están asociadas al poder partidario y a la propaganda, y han abandonado la búsqueda espiritual de la especie.[13] El héroe moderno es aquel que se atreve a escuchar esa llamada que lo hará reconciliarse con su destino: se trata de una búsqueda individual, en la que la sociedad no puede participar.[14]


[1] Campbell, Joseph y Moyers, Bill (1999): El poder del mito. Emecé: Barcelona, p. 31

[2] Ibídem, p. 37

[3] Ibídem, p. 53

[4] Ibídem, p. 54-55

[5] Ibídem, p. 64-65

[6] Ibídem, p. 75

[7] Ibídem, p. 85

[8] Ibídem, p. 97

[9] Ibídem, p. 92

[10] Campbell, Joseph (1959): El héroe de las mil máscaras. Psicoanálisis del mito. FCE: México, p. 9

[11] Ibídem, p. 11

[12] Ibídem, p. 341

[13] Ibídem, p. 342

[14] Ibídem, p. 345

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