Estoy a punto de dormir.
No pido más que una almohada de caridad
y una mano compañera para apretar
cuando el ángel mis parpados clausure.

No cortes flores y me des.
Déjalas que crezcan y multipliquen
así fueran sólo malas hierbas,
que no puede existir ser con mayor fortuna
que el que no siente, mas vive.

De la vida, no me llevo nada…

Adiós, mar que no crucé ni en sueños.
Adiós, pequeño sol, fragilidad de la luz.

Adiós, inocencia que se quebró
entre las pezuñas del Diablo…