Los vampiros en estas Crónicas son protagonistas de sus propios dramas: se elaboran sus conflictos internos como la primera amenaza que sufren. Y aunque las ambientaciones puedan seguir a veces correspondiendo al gótico tradicional ambientado con los exteriores sombríos que son típicos del género,[1] la interiorización de los temores se privilegia en la narración. Esta proyección de la amenaza gótica, para hacerla pasar de una exterior (vampiros, fantasmas, monstruos) a una interior (la amenaza a la cordura, la conciencia del pecado, la soledad) es característica de una tradición cultivada en Estados Unidos y que se conoce como American Gothic.[2]El espacio literario en esta narrativa es claramente más psicológico; así la trasformación del personaje es algo decisivo en su novelística y se asocia a ambigüedad del uso de un narrador-personaje, el espacio alegórico y, en ocasiones, la construcción de lo sobrenatural. Acerca del American Gothic Lucía Solaz advierte, entre otros, algunos de sus temas principales: el terror a uno mismo, el desorden psíquico, las contradicciones y conflictos ontológicos, y un vivo sentimiento de soledad y carencia de hogar, todo lo cual se encuentra en Entrevista con el vampiro. Acerca de este sentimiento de soledad, Encarnación López González piensa que es un punto destacable e importante de esta narrativa, por cuanto define la identidad del personaje y lo enfrenta a sus miedos, provocando cambios en él que a la vez originan problemas relativos a la trasgresión de los límites morales y sexuales.[3] El American Gothic se habría desarrollado como consecuencia del llamado “gótico interior” o “gótico psicológico” que se desarrolló de manera más moderna en la literatura gótica, en el que el terror toma ya una dirección introspectiva, subjetiva, lo que hace más difícilmente la identificación del mal, pues éste reside adentro de la naturaleza humana al modo una parte oscura; la confluencia de bondad y maldad en el mismo personaje determina un cambio de signo en los personajes del gótico interior en ejemplos como Cumbres Borrascosas (1847) de Emily Brontê en Inglaterra y La letra escarlata (1850) Nathaniel Hawthorne en Estados Unidos.[4]
Por otro lado, en su actualización y trasformación del punto de vista narrativo del vampiro, Anne Rice conserva el elemento bryrónico que ha sido tan importante para la tradición. Lestat, uno de los vampiros protagonistas de Entrevista con el vampiro es una espléndida figura aristocrática, que ha sido corrompida e impelida al mal por eventos más allá de su control; es un líder natural, una figura independiente, en desacuerdo con los demás, con un orgullo inamovible, pasiones ingobernables y un corazón duro que siente placer por el crimen como una forma de desafiar a Dios. Louis, por otra parte, encaja también en la descripción del héroe byroniano, pero posee la dominación de ciertos rasgos que lo oponen a Lestat: en Louis se remarca la culpa que siente por matar para poder sobrevivir, haciendo que trate de muchas maneras de aferrarse a su humanidad; es más mucho sensible que Lestat, al punto de las lágrimas. Louis encarna el tipo del “héroe de la sensibilidad”: intenso, pasivo, autoanalítico, proyectando su particular sufrimiento a toda su visión del mundo; su amor es tierno y responde a la belleza natural; es manso y suave de modales. Difiere así del hombre de acción al margen de la ley del que Lestat, Lord Ruthven y Drácula son claros ejemplos. Para McGuinley, Lestat y Louis despliegan diferentes aspectos del héroe byroniano: construidos como opuestos, exploran facetas contrarias del mismo tipo de héroe.[5]
Otro punto señalado como importante en la configuración del vampiro de Rice es su capacidad para amar. Kathryn McGinley señala que aunque en Drácula insiste en su capacidad de amar, “su capacidad de amar era excéntrica” y recuerda que Lestat, Louis y los otros vampiros de Rice parecen amarse de una manera más consistente pues “necesitan la compañía para soportar su inmortalidad”:[6] y es que su inmortalidad puede ser tanto deseable como insoportable. La misma Anne Rice ha expresado que el magnetismo de sus personajes reside en el hecho de la misma conciencia de sí de estos vampiros, la cual los convierte en héroes y heroínas trágicos.[7] Esta capacidad de amar, los lleva a reunirse en grupos compactos a la manera de familias; de este modo, Louis Lestal y Claudia, convertida en vampira por Louis y educada por ambos, se convierten en una especie de familia gay, abonando otra nueva perspectiva en el tema del vampiro como lo es el rompimiento de la percepción de los roles de género masculinos.[8]
Entrevista con el vampiro, habiendo
inicialmente recibido críticas mixtas por parte de la prensa, eventualmente se
volvió una novela de culto, siendo adaptada al cine con gran éxito con guion de
la misma Anne Rice en 1994. Actualmente la novela ha sido estudiada
académicamente desde diversos enfoques culturales y literarios, y es apreciada
por un público masivo de lectores que la ha convertido en la segunda novela de
vampiros más vendida de la historia, superada sólo por Drácula de Bram Stoker.[9]
[1] Lucía Solaz advierte que en la literatura gótica temprana los escenarios son esenciales para producir en el lector la impresión del terror. Afirma que el principal mecanismo de la trama gótica era lo arquitectónico y su decorado, que intensificaban la atmosfera de miedo, extrañeza, impotencia y peligro sobrenatural. Cfr.: Solaz, Lucía (2003) “Literatura gótica” [en línea] en Espéculo. Revista de estudios literarios No. 23. Madrid, marzo. Disponible en http://www.ucm.es/info/especulo/numero23/gotica.html [Consultado el 6 de noviembre de 2015]. Por su parte, Carlos. A. Cuellar Alejandro explica que en la literatura gótica el espacio geográfico y arquitectónico representan poderosas metáforas del inconsciente, en donde la presencia de lo sobrenatural se erige como metáfora de problemas existenciales y filosóficos fundamentales. Cfr.: Cuellar Alejandro, Carlos A. (2013): “De lo gótico a lo pseudo-gótico: mujer, vampirismo y lucha de poder” [en línea] en Herejía y belleza. Revista de estudios culturales sobre el movimiento gótico No. 1. Asociación Cultural Mentenebre: España, p. 40. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4111823
[consultado el 6 de noviembre de 2015]
[2] López González, Encarnación (2014): Op. cit., p. 80
[3] López González, E. (2014): Op. cit., p. 182
[4] Solaz, L. (2003): Op. cit.
[5] McGinley, Kathryn (1996): Op. cit., p. 85
[6] Ibídem, p. 83
[7] Ibídem, p. 86
[8] Silva Sardenberg, T. (2014): Op. cit., p. 246 y 249
[9] Ingunn, A. R. (2011): Op. cit., p. 22











