Mexicanos desplazados, no sirios, no palestinos: mexicanos que huyen de sus hogares tratando de escapar de la violencia.

Milenio noticias está transmitiendo dentro de sus noticieros historias sobre los desplazados del país.  ¿Quiénes son?  Son mujeres, niños, hombres, ricos y pobres.  Todos con un denominador común: víctimas de la violencia.  En estas entregas se presentan historias de una familia ganadera en Chihuahua http://tv.milenio.com/policia/desplazados-Chihuahua_3_806349391.htm que se ha tenido que ir con todo y sus animales.

De una mujer en Veracruz http://tv.milenio.com/estados/desplazados-Veracruz_3_807549273.htm que perdió a su hijo baleado durante el rescate de su hermano que fue secuestrado, de familias de Guerrero que han tenido que huir con lo puesto.

Los hechos son alarmantes: miles de desplazados, colonias y comunidades abandonadas, patrimonios perdidos, hogares desechos, escuelas cerradas, negocios clausurados.

Los desplazados se mueven como almas en pena, dice el reportero.  Como si fuera un universo alterno el país se está poblando de fantasmas.  Hay un país en el que la gente va a trabajar, a la escuela, al cine.  La gente ríe, llora, se enoja, duerme y lleva una vida “normal”, con sueños, retos, planes.  Hay otro país en el que la gente ya no tiene planes, no tiene ilusiones, no tiene nada, como dice Maricela, una de las mujeres entrevistadas.

El país se cimbró con el caso de los desaparecidos de Ayotzinapa.  Nos faltan 43, coreábamos en las marchas.  Pero no son 43, son miles los desaparecidos.  A esos miles de desaparecidos hay que sumarles los desplazados, las familias de los asesinados o secuestrados que huyen de la violencia y las amenazas, o se desplazan a otros lugares buscando a su gente, buscando justicia.

En México existe una Ley general de víctimas, uno de sus objetivos es a la letra “Establecer y coordinar las acciones y medidas necesarias para promover, respetar, proteger, garantizar y permitir el ejercicio efectivo de los derechos de las víctimas; así como implementar los mecanismos para que todas las autoridades en el ámbito de sus respectivas competencias cumplan con sus obligaciones de prevenir, investigar, sancionar y lograr la reparación integral”.  Sin embargo, hace dos años desaparecieron los 43 de Ayotzinapa y no se ha investigado, ni sancionado, ni reparado y mucho menos prevenido.

Día tras día siguen desapareciendo mexicanos, día tras día sus familias son obligadas a dejar sus lugares, a esconderse, a formar parte del México subterráneo, día tras día nos estalla en la cara la realidad.

Autor: Queta Simental