Bajar de peso se dice fácil, pero no es tan sencillo como parece, y menos cuando no somos expertas en el cálculo de las calorías y la combinación correcta de alimentos para, si no bajar, por lo menos no subir.

Para nuestra suerte hay muchos especialistas y dietas que no te matan de hambre y que pueden ayudar en el cometido. Una de ellas es la dieta cetogénica, la cual consiste en disminuir el consumo de carbohidratos, logrando bajar de peso más rápido que con otras dietas, además de mejorar los niveles de glucosa y lípidos.

Los alimentos aportan tres moléculas: carbohidratos, grasas y proteínas, estos componentes son los que dotan de energía al cuerpo, sin ellos simplemente no podríamos hacer nuestras actividades diarias. En el caso de los carbohidratos, si la persona consume más de los necesarios, el cuerpo los almacena como grasas, lo que provoca un sobrepeso. Son la principal fuente energética, por lo tanto, a falta de carbohidratos las grasas cubren la demanda energética.

Las proteínas también podrían ofrecer energía, sin embargo, sus funciones principales son otras, se encargan de formar tejido muscular, ayudar al sistema inmunológico a mantenerse fuerte y al sistema hormonal a funcionar adecuadamente, por lo tanto, si el cuerpo empieza a gastar las proteínas para generar energía la pérdida de peso será a través del músculo.

¿Qué es una dieta cetogénica? En este método se debe disminuir el consumo de carbohidratos para que pueda activarse una fuente alterna que es la grasa, de esta manera, el cuerpo comienza a perder peso significativamente, mientras se continúa consumiendo una adecuada porción de proteínas para evitar perder masa muscular. Va de la mano con suplementación de micronutrientes, que incluya vitaminas y minerales. Los resultados se ven desde los primeros días, pues se siente una desinflamación corporal, disminución de ansiedad y rendimiento energético.

El primer tratamiento que se realizó con una dieta cetogénica fue en 1921, se comenzó a utilizar como tratamiento para niños con epilepsia, se observó que al limitar la cantidad de carbohidratos e inducir la producción de cuerpos cetónicos, los pacientes presentaban menos convulsiones. Al notar que también suprimía el apetito, este tratamiento empezó a utilizarse para pacientes con obesidad limitando el aporte calórico, y manteniendo un alto aporte de grasas preferentemente de omega 3 y 9 e incluyendo las grasas animales saturadas sin que estas excedan el 10% de las calorías totales diarias.

La dieta cetogénica es una alternativa a corto plazo para el manejo nutricional del sobrepeso, que al prescribirse en el paciente adecuado y siguiendo las indicaciones correctas, no sólo ayuda a la pérdida de grasa, sino que además ayuda a controlar enfermedades crónico degenerativas como diabetes, hipertensión, artritis reumatoide, entre muchas otras alteraciones metabólicas.

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México ocupa el segundo lugar en obesidad adulta, lo que genera severos problemas a la salud desde temprana edad, educar sobre cómo llevar una buena alimentación tendría que ser un tema prioritario en nuestro país, conocer los grupos de alimentos y cómo combinarlos ayuda a llevar una alimentación saludable, tener energía y sobre todo mantener un peso saludable.