“Nadie me agarra el #*%[email protected] sin que yo lo deje”

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A pocos días de celebrarse el Día de la Mujer, ya vemos varias iniciativas que buscan fomentar la lucha por la equidad, la justicia, la paz y el desarrollo a favor del sexo femenino.

Esto no es de extrañarse, si tomamos en cuenta que la esencia de varias marcas es precisamente empoderar a la mujer. Y aunque se puede hacer una lista de ellas, hay una firma que ha logrado lo que no todas: empatizar con hombres y mujeres a través de la comunicación. Me refiero a Vicky Form.

Si no estás familiarizado con los esfuerzos publicitarios de esta marca, te contaré un poco. En 2011, presentó “Los 10 Mandamientos de la Mujer, creados por la Mujer”, un movimiento social que se convirtió en un foro para expresarse. Fue a partir de ahí que la marca buscó desarrollar acciones que invitaran a ir más allá de la reflexión sobre lo que es ser mujer.

En 2015, en el marco del Día Internacional de la Mujer, dio a conocer un manifiesto titulado “Mi destino lo decido yo”, en el que exhortó a la mujer a ser la protagonista de su vida, mediante frases como: “las reglas las pongo yo”, “soy la que tiene confianza en sí misma” y “ninguna cima es inalcanzable”; reflejo de la tenacidad, la seguridad en sí mismas, el poder de decisión y la fuerza de voluntad de las #MujeresConActitud.

Y este año, lanzó la campaña “Las mexicanas tenemos mucho que enseñarte”, cuyo objetivo es responder a los mensajes machistas de Donald Trump.

Aquí la marca de lencería recurrió de nueva cuenta a pícaras frases para responder al presidente de Estados Unidos de una manera galante: “Estoy contra el muro, y me encanta” o “Nadie me agarra el culo sin que yo lo deje”.

Hoy Vicky Form quiere hablar en pro de la mujer y también a favor de México, es por ello que esta campaña incluye mensajes como “Yo camino a su lado, no delante ni detrás”, y “No me da miedo decirle que está equivocado”, promoviendo el empoderamiento femenino.

Estas son algunas de las frases que componen la última campaña de la marca, pues ésta considera que la situación social se ha convertido en una razón de peso para levantar la voz y comenzar a actuar frente a la discriminación por género y la misoginia.