Cuando una vida de desajuste
te lleva –sin razón– hacia las altas cimas
de la grandeza del sentimiento,
eres solamente una sonrisa de bufón
sin relación con nada.
Produces entonces confusión, descrédito, miedo…
Y la gente procede a apartarte,
como a objeto indeseable.

Pero a ti no te importa
y vas rebotando y rebotando por los lugares,
flotando sobre el mundo:
mariposa henchida de milagros,
sin precaución ni miramiento.

Y es entonces evidente:
¡también la alegría es un peligro!

 

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