La era de los bio-hackers está por comenzar, ya que se han comenzado a documentar los primeros casos, siendo el más reciente uno en el que un grupo de hackers insertan malware en código de ADN, dando paso a una nueva era en los peligros informáticos.

Si te preguntan en primer instancia cómo es esto posible, la respuesta alegórica más simple es: el ADN es un código, y si es un código, se puede modificar.

El código genético modificado ya tiene aplicaciones desde hace bastantes años, siendo los alimentos transgénicos uno de sus usos más conocido.

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Ahora bien, en teoría, la mayor parte de las investigaciones en materia genética son para lograr cosas positivas para la humanidad, como crear alimentos más resistentes a las plagas o preparar a los seres vivos para evitar ciertas enfermedades, sin embargo, ¿te imaginas qué pasaría si alguien decidiera alterar el código genético para crear nuevas toxinas o padecimientos? Esto último es un temor constante de la comunidad científica.

Ahora bien, un grupo de Bio-Hackers ha demostrado que es posible alterar una cadena de ADN con el fin de crear una infección que no afecte a los humanos, pero sí a las computadoras.

Esta investigación ha sido conducida por científicos de la Universidad de Washington, quienes en el marco de la conferencia de seguridad USENIX acaban de presentar evidencia de que es posible codificar software malintencionado en cadenas de ADN.  Es decir, insertar malware en código de ADN.

Esto funciona ya que al analizar una secuencia de código genético, la información resultante es un programa capaz de corromper el software y obtener el control de la computadora, tal como explica Wired.

Infecciones informáticas en humanos

Mark Gasson se convirtió en 2010 en el primer humano en ser infectado por un virus de computadora, o al menos en el primer caso registrado y documentado.

¿Cómo es esto posible? Muy simple. Gasson tiene implantado un chip en la mano que utiliza para manipular ciertas terminales (como su smartphone) o atravesar puertas con seguridad, y ha alertado a la comunidad científica de los peligros que los implantes biotecnológicos pueden representar.