Espectacularidad del bello juego: el discurso del fútbol como construcción subjetiva del juego y pilar de identidad socio-deportiva es una investigación de Diego Velázquez Rocha, dirigida por la Dra. Aurora Bribiesca, para obtener el grado el licenciado en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato, y que fue sustentada y defendida en 2014, valiéndole el reconocimiento cum laude. Posteriormente Diego Velázquez ha desarrollado un trabajo profesional enfocado a los medios de comunicación masivos.

            El trabajo presentado analiza el discurso narrativo en partidos de final de la Liga MX, la máxima categoría del futbol mexicano, trasmitidos por Televisa y Televisión Azteca, los dos grandes monopolios de la televisión abierta en el país. La investigación parte de la premisa de que el futbol es el deporte más visto a nivel nacional y de que en su popularidad influyen no sólo razones de juego sino también factores de “televisación”, es decir de construcción mediatizada por la televisión de la imagen y del discurso oral, haciendo del fútbol un espectáculo además de un producto de mercado masivo, impactante y altamente rentable.

            Velázquez explica que el periodismo deportivo del fútbol en la televisión hace uso de modos de divulgar la información de forma llamativa y atrayente construyendo una hiperrealidad, en la que la voz de los cronistas además de narrar introduce giros poéticos y de estilo para suscitar el interés, la curiosidad, el análisis y la polémica. Basado en un marco teórico que incluye a analistas del discurso como Jean-Michael Adam, Teun A. Van Dijk, Helena Calsamiglia y Amparo Tusón, el investigador reconoce tres niveles en la discursividad de dicho fenómenotelevisivos del futbol: una superestructura, una macroestructura y una estructura microtextual, a partir de lo cual es posible conjeturar que a con base en el futbol como juego lúdico la televisación fabrica un espectáculo a partir de elementos intersubjetivos que son muy importantes, intenciónque, apelando a la emoción, responde a intereses económicos y mercantiles. Así la televisión es catalizadora del futbol como fenómeno social y pilar identitario que mueve masas, fomenta derrama de recursos y crea entre los aficionados choques y uniones, generando un sentimiento de afinidad y cohesión colectiva por medio de la figuras y héroes contemporáneos, pudiendo incluso movilizar movimientos políticos y culturales de carácter nacional y mundial. Por ello, en México, explica el autor, el periodismo futbolístico es uno de los más rentables.

            La televisión construye a partir de la realidad objetiva una hiperrealidad a través de la manipulación retórica no sólo de la imagen, sino de la palabra (discurso multimodal),creando un performance a partir de la realidad empírica, pues las narraciones futbolísticas no reproducen fielmente lo objetivo sino que introducen comentarios y apreciaciones subjetivas, lo que supone un gran interés para el Análisis del Discurso como disciplina que, no obstante, ha descuidado este campo de investigación. A través de dicho estudio obtenemos información además acerca de las relaciones entre dicho discurso, el poder y la ideología.

            Dentro de las estructuras textuales del fútbol, explica Velázquez, prima la narración como forma dominante, en la que se incrustan descripciones, argumentos, explicaciones y diálogos que introducen comentarios de valor. En dichas estructuras, existen nudos que son segmentos clasificados como triggers de acción que contienen y mantienen el interés del espectador generando la trama y la intriga (gol, aproximación a gol, faltas y sanciones, tiros a pelota parada, sustituciones, fueras de lugar y circunstanciales). Es la voz del experto la que sirve de guía al espectador para que éste centre la atención en lo que el narrador destaca, y ofrece una lectura del evento deportivo. El léxico que maneja el narrador, asociado a los campos semánticos de la fuerza, la energía, violencia y la guerra, principalmente, hace también uso de coloquialismos, metáforas y prosopopeyas en muchos casos, agregando información que nutre y robustece el partido. “El estilo en este sentido es una forma de moldear los hechos seleccionando un léxico adecuado aunado a una sintaxis apropiada, sencilla e impactante. El objetivo de esta ‘fórmula’ es impactar, emocionar y entretener. El estilo entonces triunfa por esta forma de disponer la información”, escribe el investigador. Y precisa que, debido a la oralidad del discurso futbolístico televisado, podemos esperar “un alto grado de imprevisibilidad, indefinición, improvisación titubeos, discordanciassintácticas, muletillas, etc. Es destacable además, que en razón del espectáculo y de la trama narrativa siempre se favorecerá más la perspectiva de la ofensiva del juego y se soslayará más la defensiva.

De este modo el fútbol genera atracción no por la esencia del deporte mismo sino por los valores añadidos que genera la televisación mediante sus códigos específicos,propiciando‘sentimientos futbolísticos’ como la pertenencia, el compromiso, la memoria colectiva, el compartimiento de espacios, etc.

            De este modo podemos concluir que existen dos partidos muy diferentes: el que se vive entre los participantes en la cancha y uno construido como un espectáculo estética y retóricamente sobre él por medio del lenguaje. Este segundo nivel responde al carácter subjetivo, es lo que se dice que se hace, y asume el juego como algo interpretable. En suma se puede afirmar que el discurso del fútbol televisivo es una forma simple pero potente de atraer el máximo efecto en el receptor con los mínimos recursos.

            Si, como decía el escritor Jorge Luis Borges “el futbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”, el estudio de los discursos de este fenómeno masivo es importante para entender la retórica actual que construye relaciones de poder en base a la espectacularización. Así lo ha constatado esta investigación sobre el discurso del fútbol, “el más grande invento de fenómeno de masas que conocemos hoy en día: el rey de los deportes”, palabras con las que finaliza el apasionado pero formal estudio de Velázquez.