El cáncer de piel es un tipo de cáncer que tiene mayor incidencia en el mundo. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, es el más frecuente entre los seres humanos y cada día se diagnostican 2 millones de casos en todo el mundo.

En los últimos años tener la piel bronceada, que es sinónimo de belleza, puede llegar a ser dañino para la salud:

“la piel tiene memoria y el daño por radiaciones ultravioleta de forma continua y cotidiana es acumulativo, elevando el riesgo de padecer cáncer de piel. Por ello se presenta con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, aunque, en la actualidad, se están presentando en personas más jóvenes, probablemente, porque éstas pasan más tiempo expuestas al sol”.

Los dos tipos más comunes son el cáncer de células basales y el cáncer de células escamosas. Por lo general, se forman en la cabeza, la cara, el cuello, las manos y los brazos. Otro tipo de cáncer de piel, el melanoma, es más peligroso pero menos común.

Cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel, pero es más común entre quienes:

  • Pasan mucho tiempo bajo el sol o sufrieron quemaduras por el sol
  • Tienen piel, cabello y ojos claros
  • Tienen un familiar con cáncer de piel
  • Tienen más de 50 años de edad

Debe hacer que un médico revise cualquier indicio sospechoso en la piel y cualquier cambio en el aspecto de su piel. El tratamiento tiene más probabilidades de surtir mejor efecto cuando el cáncer se detecta con anticipación. Cuando no se tratan, ciertos tipos de cáncer de piel pueden diseminarse a otros tejidos y órganos.

Los tratamientos incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia fotodinámica (PDT, por sus siglas en inglés) y terapia biológica. La terapia fotodinámica utiliza un medicamento y un tipo de luz láser para eliminar las células cancerosas. La terapia biológica aumenta la propia capacidad del cuerpo para combatir el cáncer.

 
Fuentes:
FMD.org; Medlineplus.gov