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Océano Venus: el último libro de poesía de un acosador serial

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Océano Venus es un proyecto de libro de poesía, de Alberto Neri, nacido y radicado en la ciudad de Guadalajara. Contiene 50 poemas escogidos por él mismo. El libro está dedicado a la familia Neri, las muertas de Juárez, la escritora Patricia Medina y Patricia Cázares. A pesar de que su autor afirmó en Facebook que había sido publicado a inicios de 2019, lo cierto es que el libro jamás ha sido tirado y actualmente sólo existen algunos prototipos de él.

Alberto Neri ha sido identificado en los últimos años por la comunidad cultural de su ciudad por su comportamiento sociopático y violento, así como por manejar datos falsos sobre sí mismo en su currículo. Si bien estudió letras en una de las licenciaturas de Universidad de Guadalajara, lo cierto es que, aunque también inició tomando clases a nivel de maestría, nunca se tituló como él refiere debido a su condición irregular previa. Sus compañeros en la maestría refieren que reprobó todas las materias del primer semestre, así como que era una persona conflictiva, protagonizando altercados, enfrentamientos y agresiones verbales despóticas a compañeros y trabajadores de la Universidad, incluyendo profesores. A éstos los amenazaba con frases como “¿No sabes quién soy?” Soy un escritor importante” ¿No sabes que soy periodista? “Te voy a partir tu madre”. Actualmente, dice también dice ser investigador de la Universidad, incluso contar con un doctorado por la misma institución, lo cual ha sido desmentido por informantes de la Universidad. (Por razones de protección, se obvian las identidades de los informantes y las víctimas).

Por otro lado, ha sido denunciado por acoso cibernético a mujeres: algunas de sus víctimas han referido ser abordas en Facebook y halagas para tatar de ganarse su confianza, posteriormente les hace preguntas de connotación sexual o les dice que es fotógrafo  y que quisiera retratarlas desnudas. Ante la negativa, ofende y amenaza. También les hace creer que sufrirán algún daño. “Estás rodeada”, fue uno de los mensajes que Neri mandó a una de sus víctimas que se negó a colaborar con él con un desnudo en lo que para él era un proyecto artístico. Otro acoso que se fue expuesto en redes sociales fue denunciado en Facebook por una chica joven escritora, a inicios del año 2019.

Todavía en marzo de este año aparecieron nuevos acosos. Uno de ellos, cuyas capturas de pantalla las hizo públicas la víctima, llevó a un escritor de Guadalajara a pronunciarse en Facebook al respecto, luego de que el acosador usurpara su identidad.

Veo esta publicación, quién aparece en la foto se llama Alberto González Moreno, en algún momento de la vida tuve que alejarme de él, sobretodo, cuando comenzó a llamarse Alberto Neri, y algunas veces nombrarse Neri Tello. Cuando estudiaba en Letras, y él estudiaba Filosofía, me causaba cierta ternura su personalidad, se notaba que tenía problemas fuertes de personalidad y de conducta, en aquel entonces, ambos jóvenes, nadie de los amigos cercanos imaginó en donde podía parar, no era agresivo pero tenía incapacidad para razonar lo que sucedía a su alrededor y una imaginación desbordante. Yo pinté mi raya cuando comentaba que quería ser Neri y literal, comenzó a llamarse Neri, Alberto Neri, a partir de allí y de que hacía llamarse Neri Tello dejé de tener contacto con él, sus problemas ya habían escalado mucho. Después con el tiempo, supe que acosaba a compañeras, y a varias mujeres, escritoras, poetas y fue muy desagradable darme cuenta. Hoy, con estás capturas de pantalla, sé que sus problemas de personalidad crecieron demasiado, sé que no estaría demás que se le denunciara. Y a mí me resta aclarar que no somos la misma persona, como parece que se prestó en una publicación de una página.”

Todo esto ha convertido a Neri un acosador serial, que al parecer, de momento de no ha sido denunciado formalmente, si bien se han etiquetado a las autoridades municipales en publicaciones de redes sociales.


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Océano Venus, manuscrito que tuve a mi vista dado que me lo envío el mismo autor, se trata de una colección de versos que inician con el canto onírico a la presencia/ausencia de una mujer amada: erotismo y pasión configuran escenas de encuentros y nostalgia. Los versos irregulares son propios de un modo delirante. Su escritura “es quizá / un estandarte de palabras / en grito desesperado.” Estos trances venusinos pretenden recordar el desvarío del amor y del sentimiento carnal. En un segundo momento, el miedo, la tristeza y el dolor aparecen en metáforas ya simples, ya extrañas, mientras la voz lírica (haciendo una paráfrasis de uno de los poemas) dice consumirse “en una vela que se columpia en el portal de la poesía”. Y la emoción se continúa en grito. La escritura de Neri se advierte en estos momentos como un frenesí que intenta controlarse. Por otra parte, están los poemas dedicados a las figuras familiares idas, que la muerte ha arrebatado. Al igual que en los poemas anteriores, el lenguaje se percibe como un juego contra la ausencia. La poesía finalmente adquiere un matiz de soledad que destila lágrimas, pero quiere aferrarse a la vida, al amor, a la realización… Esto en cuanto al fondo temático. En la forma, su escritura es una especie de dislalia, un trastorno del lenguaje relacionado con la enfermedad mental. Por otro lado, su escritura común, la de uso corriente en redes sociales, es anómala, fragmentada, con incoherencia sintáctica, mala ortografía y un contenido megalómano pronunciado.

Al ser entrevistado por mí para el periódico AM Express de Guanajuato, Neri afirmó que todo lo motiva y mueve a escribir: la vida diaria y la posibilidad de expresar lo que siente. Sabe que no es fácil hacerlo y que la poesía trata muchas veces de decir cosas que están fuera de nuestro alcance. Además de escribir, Neri afirma trabajar en una biblioteca escolar y ser profesor (afirma estar humildemente agradecido con su trabajo con adolescentes), dice que hace música desde niño, aún sin considerarse un músico verdaderamente. Dice anar el gimnasio y varios géneros de música. Algunos de los escritores que refiere que son sus favoritos: Arthur Rimbaud, Lord Byron, Jean Paul Sartre, Roberto Juárroz, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Albert Camus y William Blake.

Como proyecto alterno, Neri ha organizado unos cuantos recitales de poesía en el pasado; sin embargo, no ha podido hacer más, debido a que sus convocados no quieren ya relacionarse con él. También ha hecho edición de versos en imágenes para una página de internet propia: Letras Infinitas, donde ha publicado fragmentos de Abril Medina, Arturo Rivas Sainz, Hugo Bautista, Dante Becerra y otros.

Neri sabe que autopublicar un libro, como en este caso pensó hacerlo (ya ha hecho el registro ante la oficina de derechos de autor), tiene sus desventajas, como el hecho de tener que financiarlo uno mismo, pero también la ventaja de que el autor puede encargarse él mismo de los detalles. En este caso él pudo escoger el arte de la portada.

Neri ha sido alumno de dos escritores tapatíos: Patricia Medina (quien fue su editora) y Raúl Buñuelos. De la primera destaca que “es muy disciplinada, muy buena, analítica. Sabe llevarte, orientarte”. Del segundo resalta su sensibilidad.

Después de sus conflictos con terceros, cada vez más pronunciados, mantenerse distante de la escena poética de su ciudad le hace ocuparse de otros asuntos, intentando mantenerse positivo, a pesar de todo, asumiendo que tiene “algo” de loco. “Cuando más se me cierran las puertas, más busco retos y metas”, dice. Afirma que quisiera trasmitir a sus lectores que, a su modo, “la vida tiene una felicidad enorme”.

Neri ha publicado con anterioridad El viaje (Ecos, 2008), Viaje a través del azul púrpura (Literalia, 2010); y apareció en las antologías Verbo Cirio (2008), Huellas del Sentimiento (2009), La mujer rota (2010), Germinaciones (2010) y Tu Frida SuFrida (2016). Ha colaborado en la revista Espiga de papel.

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