Tenemos una entrevista en extenso con el escritor Jorge Eduardo Alcalá. Él cuenta con estudios de posgrado en Humanidades por la Universidad Anáhuac. Y es autor de los libros de cuentos Viajes en el tren de los deseos, publicado en España por la Editorial AMG, el cual fue ganador del premio de Narrativa Bretón y Pacharán La Navarra en Logroño, 1997; así como de Sin Justicia ni Gabrielas desnudas, de editora Groppe. Su obra ha sido aparece en distintas revistas como El Cuento, La Otra, yPáramo. En 2019 apareció en la antología Mujer que teje de noche, publicada en Guadalajara por la editorial Cuentacuentos. Desde 1993 ha impartido talleres de creación narrativa en los museos Carrillo Gil, Franz Mayer y en el Centro Cultural Helénico.

Su novela El Corazón del agua “propone un universo narrativo arraigado en la Ciudad de México, rescatando una de sus múltiples historias fantásticas: el demonio que escapó de la Catedral, preso desde 1633.” Se trata de una obra basada en el formato del thriller que desarrolla una batalla épica contra el demonio prófugo, y que tiene como héroes a un par de amigos y la tía de uno de ellos, resueltos a ponerle fin a la situación hasta las últimas consecuencias. Su sinopsis oficial nos adelanta:

 “El lector recorrerá distintos tiempos de la mano de personajes dispares y fascinantes, desde el Papa Urbano VIII hasta vampiresas de Polanco y frailes dominicos que exorcizaron a la ciudad en 1633. En El corazón del agua, a vuelo de página, el lector irá de un tiempo a otro recorriendo la ciudad en un tour de forcé para resolver un misterio entrañable que se esconde en Chapultepec, en las librerías de viejo, en los tiraderos de basura de Chimalhuacán, en los antros hip de la Colonia Roma. Éste es un libro que hace que los lectores vuelvan a enamorarse de la ciudad y de sus secretos”

Pueden escribir al autor a la siguiente dirección: [email protected]

1.- ¿Por qué, cómo y cuándo empezaste a escribir?
En la universidad. Un episodio complicado… hice una versión de un cuento ya existente y se lo presenté a una chica que lo reconoció y yo… pues negué todo. A partir de allí dije “Uy, más me vale aprender a escribir bien”. Y en 1991 me lo empecé a tomar en serio, cuando participé por varios años en el taller de cuento de Edmundo Valadés.

2.- ¿Qué tipo de historias son las que más te gusta narrar?
Creo que lo más interesante de la literatura está en la periferia, en los márgenes, en lo excéntrico. En ese sentido creo que hay una veta que me encanta trabajar, que se emparenta con el realismo fantástico. Claro, esa es una etiqueta y una corriente que dice poco, pero los elementos sobrenaturales siempre me han parecido muy interesantes porque alteran la realidad de manera inesperada y, a veces, inquietante.

3.- ¿Cuál es tu concepto de lo fantástico?
La ruptura de lo cotidiano de manera mecánica inexplicada en su interior. En el existencialismo, la existencia precede a la esencia. Yo diría que lo fantástico debe preceder al entendimiento, en cuanto mecanismo de ruptura, en cuanto giro de tuerca. Un venado sin cabeza que se acerca es inquietante; un ejército de venados sin cabeza se vuelve una amenaza al orden. Y allí está lo interesante: en la alteración de lo natural (el quiebre), el suspenso y la amenaza al orden cotidiano. ¿Qué haríamos si nos acercáramos a ese ejército? ¿Con qué armas lo enfrentaríamos?

4.- ¿Cómo auxilia tu formación académica a la hora de construir tramas y personajes
La complementó y le dio solidez. Como ingeniero, busco la estabilidad, lo predecible. No imagino nada más aterrador que una obra de ingeniería impredecible: ese terreno es el de la creación inútil, que tiene como propósito no darte una herramienta para solucionar problemas, sino confrontarte con el universo de la plástica posible.

5.- ¿Cómo es tu acercamiento con los alumnos con los que trabajas en tus talleres y cómo es tu método de impartirlos?
Uno aprende a nadar en la alberca, no en el manual que te explica cómo mover los brazos para nadar. Lo mismo en la cocina. Claro, ver videos te provee de técnicas y aprendes por mímesis. La creación narrativa es igual. Para aprender a componer una sonata hay que tocar bien el piano. Y lo mismo pasa con la literatura: hay que tener una base sólida y atreverse a creer. Y atreverse a lo más difícil: corregir. Si te gusta un texto tuyo, ya estamos mal, porque no vas a querer corregirlo. Y creo que Paz decía que todo poema es un borrador, ¿no?

6.- ¿Cuáles son tus novelas y cuentos favoritos?
De Italo Calvino, Las Cosmicómicas. Ese cuento me abrió los ojos a un mundo lógico y a la vez imposible. De Philip Roth, Pastoral americana. Allí entendí que el escritor debe ser despiadado y que es un instrumento para que la historia exista. De Fernando del Paso, Palinuro de México. Con este libro quise estornudar en español, imaginar en español, indagar sus límites y aprendí a amarlo. Finalmente, de Ovidio, Las Metamorfosis, que si bien no es un cuento o  novela, tiene el rigor lingüístico para trascender esos géneros. De Ovidio (y de Bonifaz Nuño) aprendí que hay que ser implacables. O el texto es el mejor posible (en cada palabra) o mejor no lo escribas.

7.- ¿Hay algunos narradores cuya influencia reconozcas en tu literatura?
Sí. Me encantaría decirte que Faulkner o Joyce o Virgilio, pero la realidad es más pedestre, más cercana. Me encantó la libertad de Mario Levrero.  Me marcó para siempre Sor Juana. Seguramente vas a encontrar guiños a Los Contemporáneos.
Y mis amigos. Mis amigos han sido excelentes narradores (algunos, sin saberlo, son artistas de la minificción o del aforismo). Constantemente me asombro de lo que dicen y lo apunto mentalmente.

8.- ¿Hacia qué tipo de lector te diriges en El corazón del agua?

Esta pregunta es muy linda y la agradezco mucho. El corazón del agua apunta a lo local. A quien ha vivido en la Ciudad de México y a quien la ama. En ese sentido, el público es desde un joven que va a los antros de la Roma y hasta quien haya conocido al Doctor Atl (y mira que me he encontrado lectores que lo recuerdan). Quien conoce la ciudad se va a sentir tocado emocionalmente por esta novela. Quien no la conozca, va a querer recorrerla de la mano de El corazón del agua.

9.- ¿Cómo fue tu proceso de escritura para esta novela?
Fue un proceso canónico, por así decirlo. El primer borrador lo hice hace en 2010, como formato de cortometraje de terror, que no me convenció. En 2018 tuve acceso a nuevas fuentes y nuevos testimonios que me permitieron darle forma final al texto. Y digo canónico en el sentido de que siempre supe que un thriller tiene un sentido de la emoción contenida, un misterio y una visión épica. Lo demás ya fue la forma: borradores, mapas, visitas, apuntes, nuevos borradores, sinopsis, y forma final, previa al montón de correcciones que le hice.

10.- ¿Debiste realizar alguna búsqueda histórica para desarrollar esta novela?
Muchas. Desde los paisajes de la Antigua, en Veracruz y la casa de los dominicos, hasta los sótanos de la Catedral. Los ritos de exorcismos y el entramado central fueron testimonios de primera mano. Visité Nuevo Polanco, las librerías de Donceles y muchos otros sitios que no necesariamente están, pero que son fascinantes, desde la tumba de Belisario Domínguez, en Xoco, hasta la historia del Rey Salomón y sus leones, y cómo está eso presente hoy en nuestra ciudad (pero ese es tema de El corazón de la tierra).

11.- ¿Cuál crees que sea la importancia de la publicidad y los foros virtuales para la literatura en eta pandemia?
Me parecen elementos doblemente valiosos, primero porque el lado ético de la cultura es la contracultura. Y esa no pasa por instituciones ni librerías enormes. Y segundo, porque es allí donde la comunicación es fresca, auténtica. Si El corazón del agua va a llegar a ser algo, es crucial saber que comenzó como un esfuerzo que no ocurrió en el centro de la cultura, sino en los márgenes, donde nace lo provocativo.

12.- ¿Cuáles son algunos de tus propios cuentos que te resultan más entrañables y por qué?
Es curioso. Los que más me gustaban a mí fueron los que menos gustaron a mis lectores y viceversa. Me quedo con los personajes: la bailarina de tobillos rotos, la científica que ve cómo su trabajo de años se hace pedazos, el rabino que puede encender un coche descompuesto, pero que carga con una montaña de tristeza que lo hace irse a La Patagonia. He tenido la fortuna de vivir al lado de estos personajes.

13.- ¿Qué importancia tiene para ti la crítica literaria en la recepción de tu trabajo?

Es muy valiosa, en varios aspectos. Yo escribí El Corazón del agua pensando en un lector exigente.  En alguien que aprecie los cambios de tiempos, espacios, tonos y voces. Por supuesto que la crítica puede señalar que este libro es sólo un thriller con tinte histórico. Y si ese es el caso, puedo estar tranquilo: la historia que se me reveló es en efecto un thriller, una novela de suspenso. No pretende refundar ni innovar ni nada. La intención de esta novela es casi cursi: que nos enamoremos de nuestra historia y de la ciudad de una manera diferente. Agradezco mucho que la crítica se haya fijado en ciertos detalles (como la excentricidad de los personajes) y rescato ese valor: el lector exigente, que pone su ojo crítico en el detalle del adjetivo (lo pequeño) y en la arquitectura (lo grande). La crítica siempre será necesaria en la literatura, porque es un juego gastronómico: yo cocino lo mejor que puedo y usted, señor crítico, tiene la última palabra.

14.- ¿Cuál crees que sea la importancia de los reconocimientos para la carrera de un narrador?
El Bahavad Gita me enseñó que el éxito y el fracaso son accidentales, contingentes. Lo verdadero está en la lucha, no en su resultado. Si El corazón del agua es reconocido, yo lo agradeceré. Si no lo es, tengo la certeza de que di mi mejor esfuerzo y de que lo mejor está por venir.

15.- Además de escribir, ¿a qué más te dedicas?
Em. Trabajo en la industria financiera y de servicios, en el área de tecnología. Es un ambiente que, despojado de su banalidad, es riguroso y eso es muy útil para quien aspira a ser creador.

16.- ¿Cómo te relacionas personalmente con la Ciudad de México, ambiente de tu novela El corazón del agua?
Yo nací en la Ciudad de México. Es mi casa. Le tengo el afecto entrañable que se tiene a los amores definitivos. He tenido la oportunidad de vivir en otras ciudades y países y nunca me he sentido en casa; sólo aquí. Para decirlo aforísticamente: no me iría a vivir al Paraíso porque me quedaría muy lejos El Jarocho de Coyoacán…

17.- ¿Tienes rituales, métodos, espacios y lugares favoritos a la hora de escribir?
Cuando se puede, como se puede y de la manera en que se pueda. Le he robado horas al sueño, a la familia y al trabajo. Lo único que necesito es estar frente a mi teclado.

18.- ¿Con qué riquezas cuenta la tradición oral de la Ciudad de México para su reelaboración en la literatura?
Ah, muy interesante. Lo oral es cotidiano, inmediato, efímero y mnemotécnico: es el valor de la memoria. Y digo que es muy interesante porque oral es la comunicación informal, la que se da en el mercado, en la familia y en general es nuestra primera y más importante herramienta. ¿Sabes cuál es el municipio en el que se hablan más idiomas en México? Chalco, porque allí se reúne el tzeltal, tzotzil, español, náhuatl, otomí, purépecha y muchísimos más. Si detrás de cada piedra hay una historia (y estoy seguro de que sí la hay), los escritores tenemos el deber de hacer de lo cotidiano lo perenne (como lo hicieron los guionistas de Sueño en otro idioma, que rescataron del olvido a un idioma imaginario). Nuestra más íntima verdad está en juego.

19.- ¿Cómo ha modificado esta pandemia tu escritura y cómo te has adaptado como escritor a ella?
Me quitó la posibilidad de vivir las cosas en persona. No es lo mismo las fotos de Google Maps a los olores a fritanga de la Garita de Peralvillo (la última aduana de la ciudad, donde Santa Anna se refugió antes de huir en la guerra del ‘48 y que ahora es un museo). La vida ocurre afuera. Y ahora, estamos en pausa. Decía Borges que a todos los hombres les tocan tiempos trágicos o algo así. A nosotros, nos llovió sobre mojado. Hay una anécdota que vale la pena recordar: cuando después de otro desastre (creo que fue el sismo de 2017), un diputado dijo “Renaceremos de nuestras propias cenizas, como El Gato Félix”. De manera involuntaria, su gazapo (o ignorancia) trajo humor y esperanza.
El humor nos debe salvar. Hoy tengo una lágrima para los caídos,  un beso enorme para los médicos y quienes los apoyan, enfermeros, camilleros, administrativos y todos los demás y una sonrisa para nuestro futuro.

20.- ¿Cómo podemos conseguir tu novela El corazón del agua?
La distribución es personal. Como sabes, las editoriales están prácticamente cerradas a las nuevas obras y, dada las circunstancias, la industria está en modo de supervivencia. Por eso, la distribución es por contacto personal a través de las redes sociales (Facebook.com/elcorazondelagua) y por medio del Whatsapp 55 3038 7199. La entrega es de un día para otro.

Logo oficial de El corazón del agua. Autora:Alma Valdovinos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí