Dinamarca sigue manteniéndose en el primer sitio de felicidad en el mundo, las estadísticas se basan en la alta estabilidad económica y calidad de vida a lo que Dinamarca en los dos puntos encabeza la lista mundial.

¿Pero vivir ahí realmente traerá felicidad? Quien haya visitado o escuchado de Dinamarca sabrá que es un país con un clima muy frío, a veces con el mínimo tiempo de sol, se ha dado que en algunas ocasiones el sol ilumina sólo por 3 horas; y además llueve todo el tiempo. Sin contar que es el país que paga más impuestos del mundo, casi el 40% del salario, y es carísimo ¿cómo alguien podría ser feliz en este contexto?

Bueno, como en todo sitio, no hay lugar perfecto, pero Dinamarca se acerca un poco a ello. Sobre el mal clima no hay ni cómo ayudar, pero los impuestos y altos costos están nivelados al salario que se gana en el país. Pues no hay salarios más altos en cualquier otro país que los ganados aquí.

Ahora, les pediría cerrar los ojos e imaginar, pero no podrían leer esta nota, así que hagan uso de su imaginación para mirar con los ojos abiertos un país lleno de vegetación. Es temprano por la mañana y se te antoja salir a correr por la ladera del parque cercano, a tus costados sólo ves bosque y una manada de ciervas pastando, hasta que te encuentras con un bellísimo ejemplar macho descansando debajo de la sombra de un frondoso árbol. Su cornamenta es enorme haciendo al animal verse imponente. Sigue corriendo, no representas un peligro para ellos, así que no se sentirán intimidados, esto es convivir con la naturaleza, adaptarse sin hacer daño. Pues no es extraño en Dinamarca.

Ahora ve hacia la ciudad, después de un largo recorrido por puro campo en auto, cámbialo por una bicicleta si quieres encajar, pues cada danés que se precie de serlo contará con una con la que se moverá a escuela, trabajo, citas… Puedes ver a hombres en traje montados en bicicleta, sólo cuídala bien, podrían robártela.

No verás gigantescos edificios, nada cubrirá tu visión si quieres disfrutar del cielo; tampoco verás grandes mansiones que distingan clases sociales, pues es el país con menos distinción de clases. A cambio disfruta de sus encantadoras casas coloridas con techos cubiertos de musgo y de la belleza del mar.

Camina por sus calles y te aseguro que en ningún sitio encontrarás indigentes, porque ahí se muestra una más de las causas por las que este país recibe ese sobrenombre y con gran razón. Si eres danés nunca sufrirás por dinero, pues desde pequeño hasta los 18 años contarás con una ayuda económica que se traduciría en alrededor de $8,000 pesos mexicanos trimestralmente para comida y ropa, no para estudios, ¿sabes por qué?, porque la escuela es gratuita, desde guarderías hasta universidades, se carece de universidades privadas. Es más, el Estado te paga lo equivalente a $14,000 pesos mexicanos por estudiar 6 años la universidad, pero si tienes hijos, tu apoyo se verá aumentado hasta a $30,000 pesos. Si eres desempleado, se te ayudará con lo equivalente a  $24,000 pesos por dos años, y de continuar en esa situación, tu ayuda se reducirá a $18,000 sin importar cuánto te lleve encontrar trabajo. Pero ¿qué dijeron, pues me la vivo así para siempre? Sucede que en la cultura danesa está hacer algo por servir al Estado, por lo que la pereza no forma parte de sus costumbres y hay que trabajar sí o sí.

Y es que Dinamarca es uno de los países con mayor ayuda social, nos llevaríamos páginas nombrándolas todas, sólo diré que se protege mucho el bienestar familiar. Si ya se tienen horarios cortos para trabajar, lo que evita el estrés, teniendo hijos, tu obligación es no trabajar tiempos extras, pues es visto como si no estuvieras haciendo apropiadamente tu trabajo como padre.

Y podríamos pasarnos horas hablando de lo genial que es Dinamarca, pero para evitar alargarme más sólo mencionaré algo que me pareció muy interesante. ¿Han oído el dicho “mente sana en cuerpo sano”? Pues, aquí, si lo que buscas es un cuerpo enfermo tendrás que pagar intereses, pues los artículos comestibles no sanos, que contienen azúcar y grasa, cuestan mucho. Así que olvídate de comprar un refresco.

Me faltó mucho por contar, pero si quieres que haga un segundo artículo sobre Dinamarca, haznos un comentario.