¿Masturbarse o no masturbarse?, ¿llamar a la mano amiga o aguantar las ganas?, ¿qué hacer cuando piel se enciende ante cada caricia o roce?, en ocasiones retener ese fuego que sube y hormiguea desde la pelvis hasta los senos es imposible.

Ese lado animal sale a la luz y por unos días es imposible de parar, encerrarse a solas y acariciar cada parte del cuerpo, estimular, estimular y dejar salir ese deseo irrefrenable que come las entrañas. Y no parar…  

Amarse a sí mismo, en cualquier parte, con ayuda de una mano (propia o ajena), vibrador (el objeto no es lo importante), lo interesante es llegar al orgasmo y lo imaginativo que seas para llegar a él.

¿Tú lo haces?

¿No?

Algunas malas lenguas aseguran que masturbarse es bueno para la salud pues ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, evita que aparezcan hongos genitales, es bueno para no sufrir insomnio, reduce las tenciones y el estrés del cuerpo. Otros, los de buenas costumbres, aseguran que la abstinencia sexual (de cualquier tipo) les hace tener mayor energía, por ende, son mayormente productivos, además de llevar cómodamente una rutina.

Pero para llevar a cabo la empresa de la abstinencia, se debe tener demasiada fuerza de voluntad, y la carne es débil, muy débil. Se dice que para no caer en el deseo sólo debes entregarte a él ciegamente.

¿No es atractiva la idea?