Con el paso del tiempo este tipo de operaciones se han hecho más comunes, al igual que las especializaciones en el tema y centros médicos. Lo anterior hace que decidir entre estas opciones sea complicado, además de que se desconozcan ciertos aspectos en el trayecto, los cuales no son tan agradables.

Las cirugías plásticas son más comunes de lo que podría pensarse, pues la nación ocupa el quinto lugar a nivel mundial dentro del tema al registrar 400 mil casos al año. Y aunque hay diferentes partes que podrían operarse, las más comunes en las mujeres son busto, pecho y abdomen, en donde se tienen que cuidar diferentes temas, desde el médico hasta tediosos cuidados posteriores.

Cirujano

Puedes ver diferentes opciones en hospitales y revistas, sin embargo, es mejor que agendes una cita con uno del cual ya conozcas los resultados, ya sea por medio de un familiar, amigo o vecino.

Al igual, otro aspecto al que debes prestar atención son los estudios del médico, como actualizaciones a través de cursos o congresos, además de que forme parte de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (AMCPER).

Citas

La primera cita con el cirujano es de evaluación, es decir, explicas qué te quieres hacer, cuál es el resultado esperado, duración de la operación, tiempo estimado de recuperación, precio –que varía en relación con el hospital en donde se lleva a cabo– y modalidades de pago.

Si la primera impresión, así como la información obtenida, fue convincente, se realiza una cita para acordar la fecha de la cirugía y pedir la hoja de estudios preoperatorios, así como indicaciones para el día de la operación.

Estudios antes de la cirugía

Es todo un tema y uno de los puntos que menos se toca. Un mes antes de la operación debes realizarte ciertos análisis, como: conteo sanguíneo completo (CBC), análisis del riñón, el hígado y niveles de azúcar en la sangre, electrocardiograma (ECG), plaquetas, creatinina y Mopri. Es necesario ir en ayunas, haber dejado de tomar bebidas alcohólicas por lo menos un mes antes, haber dejado  de fumar y consumir Aspirinas.

Si los resultados son satisfactorios, la siguiente cita es el día de la operación.

Antes de la cirugía

Para mantener los resultados y tratar de disminuir la marca de corte, es necesario comprar ciertas cosas como fajas en el caso de liposucción, “tops” especiales para las cirugías de busto y licras para glúteos. Éstos, en ocasiones, los puedes adquirir en el mismo hospital o el médico puede darte información de posibles lugares en donde los puedes encontrar.

Ahora, para las cicatrices existen cremas que ayudan a disminuir su presencia, como aceite de rosa mosqueta o kitoscell. Éstas comienzan a usarse aproximadamente un mes después de la operación. Es necesario que los puntos hayan sido removidos y que la herida haya cerrado.

Al igual, antes de la operación, haz una maleta con dos cambios de pijama –de preferencia que sea de botones y no ajustada–, pantuflas, ropa interior, calcetines operatorios y una muda de ropa cómoda para salir del hospital. No olvides quitarte todos los aretes y joyas.

El día de la cirugía

Descansar es lo que se espera un día antes, sin embargo, puede no ser así por los nervios. Trata de llegar lo más tranquila posible al hospital para que el proceso sea más rápido, desde que ponen el catéter hasta que aplican la anestesia.

Cuando llegas, te pasan a tu cuarto –puedes ir acompañada de una persona–, te pones la bata y ordenas tu equipaje. Las enfermeras llegan y ponen el catéter, verifican que todo esté en orden hasta la llegada del médico.

Una vez que él está en el cuarto, realiza las marcas de corte. Después, tienes tiempo libre en lo que te pasan al quirófano, una vez ahí te ponen anestesia y esperan a que haga efecto.

Al despertar

Es posible que no sientas dolor, sólo resequedad en la garganta –ya que meten un tubo para controlar la respiración– el malestar dura poco tiempo. Una vez que despiertas puedes recibir visitas, incluso te llevan de comer, trata de no hacerlo rápido, puedes vomitar y eso es otro tema.

Puedes pasar la noche en el hospital o ir a tu casa, depende de cómo te sientas. Moverse es incómodo, no doloroso, pues los efectos de la anestesia aún persisten. Es normal que te sientas cansado y estar desubicado, eso pasa conforme transcurren los días.

Cuidados posteriores

Hay pastillas para todo: dolor, cicatrización, mareos, vértigo, etc. Es importante que las tomes a tus horas y que durante todo el periodo esté alguien contigo. Vomitar y desmayarse puede ser común, por lo que siempre se recomienda estar sentado o acostado.

Después de la cirugía, el doctor agenda otras citas para verificar el avance y cuidar que no haya infección o complicaciones.

Para cuidar la “costura” y la cicatriz es necesario hacer lavados con gasas y cremas que recetó el médico, así como contar con alguien que tenga tolerancia a ese tipo de imágenes.

Y aunque ya quieras ver los resultados, es necesario que pasen de tres a seis meses para poder ver el aspecto definitivo y alrededor de un año para ver cómo lucirá la cicatriz.

Asolearse, hacer movimientos bruscos y visitar lugares transcurridos –por los golpes o choques con otras personas–  son cosas que debes evitar por lo menos los primeros tres meses.