Independientemente de las creencias personales que se puedan tener, no es de extrañar que aún quienes son creyentes, no creen importante la visita del sumo pontífice, esto no es de extrañar, pues la ruta hacia sus trabajos es afectada, lo que significa una pérdida económica para los habitantes de la CDMX y su área Metropolitana.
Bien dice el dicho que la fé mueve montañas, pero aquí en México taparle los ojos al pueblo hace que se muevan montañas o un Papa por 165 millones de pesos (aproximadamente), que se podrían invertir en cosas más importantes.
No olvidemos los acontecimientos de Topo Chico, los feminicidios de Ecatepec, donde también estará el sumo pontífice y por cierto ya checaron que el dólar ya casi llega a los $20.
Terminare esta pequeña contribución con Pan y Circo para el pueblo, que ahora es puro circo, pues ya no alcanza para el pan.

¡VIVA EL ESTADO LAICO!