Ángel Santos, ceramista tradicional, proviene de una familia migrante que llegó primero a Guadalajara y, posteriormente, en 1972, a Tonalá, habiendo empezado a trabajar desde niño. A los siete años se vio involucrado en el aprendizaje de la técnica de trabajo de la cerámica. Entonces Tonalá era la meca de la alfarería artesanal, con un gran porcentaje de la población dedicado a ella.

A los 17 años inició su propio taller. Posteriormente, cursó estudios de Dibujo y de Escultura en la Universidad de Guadalajara. Su formación en estos rubros la ha aprovechado en la forma de sus producciones. “Antes de esta etapa en la universidad solo trabajaba formas tradicionales: ollas, floreros, algunas formas de animales, todo esto en  determinados tamaños y que además eran las que prácticamente terminábamos todos los entonces involucrados en esta rama artesanal. La escultura, la formación académica en artes plásticas, me permitió tener atrevimientos mayores y lograr una mejor calidad”, relata.

Santos define su relación con la cerámica como de convivencia, amistad y respeto, en la que nunca termina de aprender y encontrar nuevas posibilidad. “Me emociona la búsqueda, la posibilidad del  encuentro”, dice. Su constancia y dedicación lo ha llevado a ser proyectado no sólo en nuestro país, sino más allá de sus fronteras, en el ámbito internacional, a partir de un soporte generacional e histórico. A este respecto, Santos nos enseña que la cerámica tonalteca tiene una larga y enorme tradición de siglos, datando de la era prehispánica: “antes de la llegada de los españoles ya se comercializaban ciertas piezas en otros comunidades lejanas cómo en el área de lo que conocemos ahora como Centroamérica;después se llevaron a Europa desde pequeñas piezas hasta obras de gran formato como jarrones y tinas bañeras: es decir desde hace cientos de años la cerámica tradicional ha estado vinculada a la vida cotidiana de Tonalá y con ello por sus procesos y significados pertenece a las manifestaciones más importantes a la cultura de este pueblo, de manera intrínseca”, nos ilustra Santos. Con apenas 30 años de edad, Santos ya había sido reconocido como uno de “Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano” por la asociación de Fomento Cultural Banamex.

A lo largo de varias décadas de trabajo, Santos ha ganado diversos premios y distinciones a lo largo del país, y en el extranjero. Para citar dos ejemplos, podemos nombrar el Premio Nacional de Cerámica y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Ares Populares. Del mismo modo ha impartido talleres, cursos y conferencias en distinguidos recintos culturales y académicos. Además, por supuesto, tiene una larga serie de exposiciones individuales y colectivas. Las preguntas y los comentarios de su audiencia es algo que destaca como estimulante en estos contextos, así como el hecho de poder despertar el interés por visitar Tonalá. Como artesano tradicional, en la práctica, “abrir el horno y encontrarme con los mejores resultados en una nueva pieza terminada es uno de los prodigios de este azaroso oficio.  El observar el encuentro  entre la obra y el comprador entusiasta es también una emoción entrañable. El reencuentro con una pieza elaborada hace muchos años atrás también ha sido altamente gratificante sobre todo cuando ahora pertenece a una determinada colección personal o pública.”

En un espacio que coordina en Tonalá, lo que él llama “un taller a puertas abiertas”, comparte el proceso de elaboración con otras personas que acuden a aprender y ejercitar el oficio, a quienes guía. Allí mismo, practica sus excursiones experimentales en la cerámica. “El trato con los materiales y proceso siempre serán mágicos; convivir con elementos esenciales como el agua, la tierra, el fuego, da posibilidades infinitas en la creación. El barro es un noble material que permite la transmutación, que invita a hacer, crear y renovar día con día”, cuenta. Por ejemplo: su intervención en los tenis Convers, con el fin de tratar de encontrar un enlace con las nuevas generaciones, las cuales, por desgracia, han estado tomando distancia con relación a los oficios del pueblo. Si bien, originalmente su intervención en este soporte fue sugerida por el departamento de cultura del municipio de Tonalá, aún sigue haciendo ese tipo de trabajo creativo, a petición o encargo.

Su reconocimiento, ha llevado a Santos también a labores de fomento como, por ejemplo, el ser miembro de la junta de gobierno del Instituto de la Artesanía Jalisciense de 2010 a 2013, un instituto que fuera ejemplo a nivel nacional con diversas funciones para el apoyo y respaldo del sector artesanal que, desgraciadamente debido a la negligencia gubernamental, ha dejado de operar.

Como artesano, Santos conoce otras técnicas, y ha elaborado diversas piezas con otros procesos, como el barro negro, esmaltados de barro  y mezclas con otras arcillas industriales de baja o de alta temperatura. Con obras ejemplares, le gusta participar en los concursos: inscribir su mejor pieza… y ganar. También piensa que los libros y catálogos que han recogido su obra permiten y facilitan la divulgación, promoción y comercialización de los trabajos, para así llegar a un mayor número de personas. Él es de los artesanos que, no sólo elaboran trabajo material, sino que difunden la cultura en torno a ella en la plena conciencia de que es una “extraordinaria manifestación colectiva de riqueza creativa, y que en ella se sostiene en gran medida un carácter identitario de la nación vinculado al legado patrimonial de nuestros antepasados.”

Además de su trabajo como artesano y artista de la cerámica, Santos maneja una pequeña empresa familiar de turismo cultural: VAS, Viajando con Ángel Santos, con recorridos de interés específico; también colabora en Herencia Milenaria de Tonalá, una asociación de artesanos de la cual es socio fundador, asociación que ahora tiene su propia sede, el Centro Cultural Herencia Milenaria, en el área del Cerro de la Reina.

Cuando esté en Tonalá, no dude en visitar al maestro artesano en su estudio en la calle Ávila Camacho número 123, en la colonia el Zapote. Allí podrá encontrar piezas de producción reciente, elaboradas principalmente en la técnica del barro bruñido, algunas con carácter tradicional y otras más en el rubro de la búsqueda y experimentación. Presentamos una muestra de su trabajo, seleccionada por el mismo maestro.