La Dra. en Artes por la Universidad de Guanajuato Yolanda Sánchez Alvarado es profesora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato. Sus clases se han caracterizado por un estilo particular que sus alumnos encuentran memorable. Presentamos una entrevista con ella, en la cual nos platica acerca de su relación con los libros, la docencia, los alumnos, sus intereses académicos y extra-académicos, así como nos acerca a su mundo y su ser humano.

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 1.- ¿Cuáles son sus principales líneas de investigación?

Tengo tres líneas generales, determinadas por la manera en que me relaciono cotidianamente con la Literatura.
1) Docente. Es decir, las materias que imparto e implican un trabajo semestral de lectura y análisis día a día: Literaturas Clásicas Europeas, Literaturas Clásicas Mesoamericanas y Literatura Novohispana.
2) Formación profesional, sobre las tesis para obtener el grado de Licenciatura y posgrado: obra completa de Eduardo Galeano y la cuentería mexicana escrita por nacidos entre 1970 y 1979.
3) Formación racional, el devenir de mi pensamiento a través de las décadas (en otras palabras, pesquisas de interés personal y que concreto en ponencias para presentar en foros y congresos). Desde el 2016 me ocupo en la descolonización en los rubros de la literatura, la reflexión estética y la pedagogía. Entiendo como descolonización el acto consciente de desmarcar el pensamiento humano de la autoridad occidental-europea de cuño grecolatino. Centenares de culturas otrora clásicas, hoy pos-contemporáneas habitan el planeta, cada una con un acervo de saberes. ¿Por qué seguir la pauta dominante? Digamos que soy esos tres pensares. Descubrí en El imperio de la neomemoria (Almadía, 2007) de Heriberto Yépez que, “los rarámuris –erróneamente llamados tarahumaras– sostenían la existencia de varias almas contrarias en el interior del cuerpo” (:183). La referencia es útil para explicar las “contradicciones” temáticas entre mi búsqueda, el quehacer docente y de lo que trataron las tesis de grado.

 

2.- ¿De qué trató tu tesis doctoral y a qué conclusiones llega?

Lleva por título: Poéticas venideras de la cuentería mexicana en la primera década del siglo XXI, con el subtítulo: Sobre el carácter meta-artístico y la fisonomía del cuento mexicano escrito por nacidos entre 1970 y 1979. (Tuve hasta el 2016 el pésimo hábito de los títulos extensos). Como advierte el título, conjetura las poéticas de la cuentería mexicana escrita por narradores nacidos entre 1970 y 1979. El corpus de análisis son los cuentos de 30 autores publicados en 3 antologías: una continental, El futuro no es nuestro (publicación virtual, Pie de página, 2008); y dos mexicanas Grandes hits (Almadía, 2008) y Lados B (Nitro Press, 2011); además de 3 narradores sin antología. 33 narradores en representación de los 300 contabilizados en la no-generación de los setenteros. La singularidad estética analizada fue su carácter meta-artístico, concepto teórico de Benjamín Valdivia; y la fisonomía del cuento, extrapolación del concepto generación de Ortega y Gasset.

El documento consta de 3 apartados. El primero, “Armarios”. Expone, a manera de reseña crítica, las antologías: autores y cuentos. Cuando inicié la investigación, en 2010, estos narradores no “estaban de moda” y por tanto no eran de “interés académico”, pero a partir del 2012 fueron tema en boga, por tanto, hoy en día hay una profusa bibliografía de cuño académico. El apartado ofrece el panorama de valoración de la cuentería en singular, es decir, presenta cuento y autor como obra de arte: única e irrepetible. Además de presentar los autores del stablishment se ofrece otro punto de mira con los autores de la antología de NitroPress y el artista multidisciplinario Miki Guadamur. El segundo, “Deslindes”. Presenta el análisis-valoración de los cuentos en torno a un punto de encuentro: su carácter meta-artístico y elaboración de posvanguardia. Es la puesta en análisis de la propuesta teórica-estética de Valdivia. El tercero, “Atisbos, a manera de conclusiones, diserta sobre la fisonomía del cuento setentero y hace pesquisas sobre la idea de una generación literaria. ¿A qué conclusiones llega? Supongo que, si alguien lee (por contingencia) este documento llegará a conclusiones propias. La intención fue desplegar este horizonte de la cuentería nacional, sin la pretensión de “imponer” una lectura.

3.- ¿Cómo inició su carrera docente y en qué año?

En 1997 impartí un taller sobre Introducción a la literatura en la Preparatoria Oficial de la UG como servicio social; pero mi primer curso como titular fue la materia de Literatura en un programa de Preparatoria Abierta coordinada por el Gobierno del Estado, en el otoño de 1999. Llegué allí por una suplencia. Así comenzó la trashumancia por un par de instituciones educativas de nivel medio superior y nivel superior en el transcurrir de casi dos décadas.

4.- ¿Qué nos puede decir sobre el cuento postcontemporáneo que ha sido de su interés profesional?

El cuento de posvanguardias abarca desde 1960 hasta la fecha. Podemos trazar una cartografía de 50 años para encontrar coincidencias, o bien, una poética que dará cuenta de un par de elementos: continuidad y reelaboración de la forma del cuento moderno (Piglia), hibridación genérica, subversión de valores, elementos de la cultura de masas, un horizonte axiológico frívolo que re-presenta la realidad que habitamos.

Además, trazan una genealogía:
1ª generación: la de los escritores de “la onda que nunca existió” como con derecho señaló José Agustín a propósito de la caja-generación donde los puso Margo Glantz.
2ª generación: de los escritores nacidos en la década de los sesenta, quienes tampoco están interesados en una cohorte generacional.
3ª generación: de los escritores setenteros, con quienes se inaugura una poética globalizada, pues podemos leer cuentos de autores africanos, europeos, asiáticos, oceánicos y encontraremos coincidencias temáticas y de elaboración textual. Sin duda, la literatura no escapó a la globalización.
4ª generación: de los escritores nacidos en la década de 1980 a 1990, quienes en la escena nacional hacen una escisión a lo que hasta las postrimerías del siglo pasado se consideraba la tradición. Digamos que inauguran las poéticas del tercer milenio.
5ª generación: de los escritores nacidos en la última década del siglo XX, quienes son por ahora los escritores noveles. Dan continuidad a la escisión marcada por la generación anterior, pero también los hay que están regresando al “vagón de la tradición” por pie propio.

Al cabo, el cuento de posvanguardias nacional, continental y mundial da de que hablar y reflexionar sobre las directrices de las poéticas del presente. No solo en cuento sino en poesía, novela, dramaturgia e incluso en cine. Sumemos la música, artes plásticas, danza y arquitectura. Es un continente por caminar.

5.- ¿Qué materia es su favorita a la hora de dar clases?

No tengo una materia favorita. Cuando uno alquila su cerebro-de-obra como cualquier obrero, no importa que aquí se trate de “ejercicio intelectual”, aprende a adaptarse a lo asignado. Supongo a todos los que laboramos por horas-clase nos pasa. Así que, todos los cursos me agradan. Impartir cursos me permite aprender y me ayuda a que mi cerebro conserve su plasticidad.

6.- ¿Qué tesis ha dirigido?

Pues, este verano apenas suman 10: voy algo lenta.
Dirigí las tesis para obtención del grado en Licenciado en Lenguas Modernas-Español de la Universidad Autónoma de Querétaro:
Las uniones posibles entre la poesía de Alejandra Pizarnik y Los cantos de Maldoror (2010) de la poeta Verónica González Arredondo.
Atmósfera poética en Extracción de la piedra de la locura de Alejandra Pizarnik (2013) de Arlette Tovar Vázquez.

Y para la obtención del grado en Licenciado en Letras Españolas de la Universidad de Guanajuato las tesis:
Voces y memorias en Cartucho de Nellie Campobello (laureada, 2013) de Gabriela del Carmen Cano López
Desdoblamiento del yo poético exiliado en Los cuadernos del destierro de Rafael Cadenas (2013) de María Graciela Parra Domínguez
La lectura simultánea como estrategia para la mejora de la comprensión lectora
(Informe de ejercicio profesional, 2016) de Zarina Aglae Granados Hernández
Un género de posvanguardia: el fanfiction” de Erika Chávez Palacios (Cum laude, 2017) Ejercicios de español para extranjeros: Nivel B1 de Hugo Enrique Sánchez Farias (Informe de ejercicio profesional, 2017)
Imagen como protoplasma: la poesía vital de Mario Santiago Papasquiaro de María Guadalupe Barrón Aldaco (Cum laude, 2018)
Repercusión de la reforma integral de educación básica (REB) en la construcción del discurso teórico-metodológico de los libros de texto: un análisis desde la literaridad crítica de Juan Antonio García Juárez (Unanimidad de votos, 2018)
La literatura como mediación entre el adulto mayor y su presente. Alcances del círculo de lectura en voz alta y del modelo Shared Reading para adultos mayores de Mónica Gabriela Villegas Villareal (Informe de ejercicio profesional, 2018).

7.- ¿Qué experiencias entrañables ha tenido con sus alumnos?

Parecerá exagerado, pero cada día de clase ocurre un hecho entrañable. Así que tengo una larga lista de 18 años. Ni por donde comenzar. Trabajar como profesora es lo único-mejor que me ha pasado en la vida.

8.- ¿Cómo se relaciona personalmente con el trabajo docente?

Me agrada. No sé bien cómo responder esta pregunta. Mis razones siempre son poco académicas y más emocionales.

9.- ¿Qué opina de la educación de las nuevas generaciones?

Me preocupa. El sistema educativo es en correspondencia a un país con 60 millones de pobres, cuya media educativa son 9.1 años de escolaridad, es decir, 2º grado de Secundaria. Así que, quien logra matricularse en la Licenciatura es un privilegiado, tanto económico como sobreviviente de lo que parece ser un sistema educativo que sigue la “ley de la selva”. Sin embargo, el rubro en el cual laboro (Licenciatura/Literatura) ingresan excelentes estudiantes, tanto en conocimientos como con las cualidades idóneas para aprender; pero ese no es el país en el cual vivimos. Es apenas una muestra del 10 % de la población nacional que tiene esta oportunidad. Ellos son el resultado de una buena formación escolar de un par de profesores, siguiendo las conversaciones espontáneas, y sobre todo de interés personal. El sistema educativo nacional optó desde hace décadas por ser un trámite y vaya que hay peros y pendientes por cambiar, aunque la solución es la autogestión educativa y no la institucionalidad. ¿Qué podemos esperar de un sistema educativo de cuño renacentista, en práctica después de cinco siglos?

10.- ¿Cuáles son sus lecturas favoritas?

Nunca he podido responder esta pregunta. No tengo una lista de “favoritos”. Leo por placer, me sorprendo, me encanto… y el que sigue. Solo puedo hacer una lista de obras que me han provocado, pero son pasado, pertenecen a la caja de la nostalgia. Tampoco me agradan las “recomendaciones”. Apuesto porque cada uno lea lo que le venga en gana: descubra, se sorprenda, se encante y siga el camino. Hace poco el ocio me hizo pensar ¿cuántos libros he leído? Puf. Quizá tres mil y no es nada para los cinco mil años de cultura en nuestro planeta.

Solo puedo agregar que no leo por obligación, sino por placer y de entre el magnánimo catálogo prefiero los desconocidos y los del sur del planeta, ese territorio llamado Gondwana, luego de la Pangea y antes del acomodo definitivo de los continentes: América central y del sur, África, el sur de Asia y Oceanía.

11.- ¿Qué críticas puede hacerle a la visión academicista de la literatura?

La crítica es uno más de los hábitos de Occidente: lo encuentro inútil.

En cambio, sé que hay otro punto de mira que lleva a otro camino. Leer por placer, por contento, por ocio o por pasatiempo. La literatura es un mundo, como advirtió Ricoeur, donde una obra lleva a otra, y así hasta la última lectura en la vida de un lector de carne y hueso. No hay edad para comenzar, sea a los 5 o a los 50 años. Los estudios de hábito lector han demostrado las certezas de Freire: el aprendizaje nuevo promueve el desarrollo intelectual de cualquiera, y eso es lo que podría el cuestionable sistema-mundo vigente regresar a la población no escolarizada, el derecho a aprender. Por supuesto no lo hará porque ese es el principio del autogobierno. Entonces, ¿quiénes podrían echar a andar la libertad?

12.- ¿Por qué es necesario el estudio profesional de la literatura?

Me pasaré esta pregunta. Ja. Tal estudio es un ocio burgués: onanismo intelectual.

13.- ¿Puede mencionar algunos libros que hayan marcado su vida?

Responderé sin meditar. Estos listados proporcionan un barrido emocional. El primer libro: Cartas a Theo de Vincent Van Gogh (de adolescente: 13 o 14 años). El libro que afianzo mi pensamiento y comenzó el distanciamiento del “deber ser” académico literario: El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano (en el 2000) La novela que siempre recuerdo: Crónicas abisinias de Moses Isewaga (en el 2005) La relectura de una novela con la cual entendí qué es una epifanía: Cien años de soledad, de García Márquez (2010) El único ensayo de teoría estética que me parece útil en la vida real: Indagación de lo poético de Benjamín Valdivia (en el 2010) El libro de cuando me bajé del vagón de Occidente: Walden de Thoreau (en el 2012) Del 2014 al 2016 leí varias obras de Krishnamurti que comenzaron mi búsqueda por vaciar mi mente. Recuerdo un título que tiene que ver con la palabra nubes. En el otoño de 2016 retomé la lectura de las interpretaciones de Bhaktivedanta Swami Prabhupada sobre las enseñanzas de Krishna, pero hace meses la detuve. Ando extraviada desde hace un año.

14.- ¿Cómo vive la brecha generacional con los nuevos jóvenes de la actualidad?

Puf. Comenzó el año pasado. Desconocía esa incomodidad de la docencia. Es entendible, pues doblo la edad de los alumnos de nuevo ingreso. Lo atribuyo a que comienzo en la llamada curva de la edad; cumpliré 40 años en octubre. Así que, 1) tengo menos paciencia, lo cual atribuyo a la adultez biológica; 2) las nuevas generaciones son conservadoras, y mi personalidad desenfadada no cumple sus expectativas. Seguro es una enseñanza de desapego; como escribí, mi vida feliz siempre ha sido la labor en las aulas, al parecer necesitaba algo de incomodidad para salir de lo cotidiano. A ver qué pasa.

15.- ¿Cómo se describiría como profesora?

Pues. No sé. Solo agradezco que en estos años me han aceptado como soy. No creo en las reglas, por tanto, no tengo “carácter” o autoridad.

16.- ¿En qué pedagogías se orienta para sostener una clase?

Una versión personal del aprendizaje significativo, autogestivo y holístico, la cual sigue la “máxima” de aprender a aprender, fundamentada en el aula activa, siguiendo la sentencia punk: ‘hágalo usted mismo’. Siempre tengo dudas de su efectividad, pero cuando el indicador de duda está en máximo llega un correo o tengo una conversación que me devuelve la confianza. Así la paso, de ciclo escolar en ciclo escolar.

17.- ¿Qué mensaje le gustaría trasmitirles a sus alumnos?

Considero la educación como un proceso de vida personal y no una tutela. Solo deseo que puedan construir una felicidad sin contenido.

18.- ¿Qué opina de la literatura que están haciendo los más jóvenes?

Es, como escribí, un continente por caminar. Me agrada por ser distinta. Ellos están escribiendo la bitácora artística de nuestra época. Merecen un tiempo respetuoso de análisis y diálogo. Cada vez que puedo inserto en las clases o conversaciones referencias a ellos.

19.- ¿De dónde le viene el amor por la literatura?

Por observación me hice lectora. Mi mamá leyó toda su vida. Y, por mi personalidad, fui una niña y adolescente torpe y huraña; me era difícil convivir. La literatura proporcionó ese espacio a solas en la adolescencia. Algo parecido al cuarto propio de Virginia Wolf pero para lectora. Luego el ensueño de bohemia en los noventas me vino bien. Este afán por la literatura me permitió convivir con artistas noveles de distintas disciplinas. Mi primera opción era la filosofía, pero mis papás consideraron mejor opción las Letras Españolas. Hace tiempo descubrí que fue un amor por el que aposté mi vida; nunca nadie ni nada fue más importante desde que ingresé a la Licenciatura. Lo paso genial entre los libros. Dice mi papá que mi mundo son los libros, caminar, fumar, dormir y beber café. El buen-vivir, sin obligaciones, sin reglas, sin autoridad. No sé porque no estudié música como amateur: ese sería el extra en este buen-vivir entre libros.

20.- ¿Cómo visualiza el desempeño de los alumnos que han egresado de la Licenciatura en Letras Españolas de la Universidad de Guanajuato?

Para presumir. A las alegrías de cada día de clase, los recados sobre el funcionamiento aceptable de mi modelo pedagógico, se suman las alegrías de leer, al menos una vez al mes, sobre la excelencia de los egresados de Letras Españolas, quienes habitan en distintas ciudades del país y el extranjero. Tenemos una larga lista de biografías para presumir: escritores, docentes, académicos, correctores de estilo, redactores, promotores culturales, incluso empresarios en el rubro de educación privada y funcionarios públicos

21.- ¿Qué es lo que más te gusta de dar clases?

El aprender compartido.

 

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