Asra-elo es el nombre artístico de Víctor Israel Soriano Flores de 36 años, nacido y radicado en la Ciudad de México. Desde niño descubrió su amor por el dibujo, pintar, colorear y las artes plásticas. Obtuvo siempre los primeros lugares en dibujo y pintura en la escuela primaria y secundaria. Los caminos de la vida lo hicieron dedicarse a la cocina, descubriendo esta segunda aptitud. Estudió un diplomado de gastronomía en la Benemérita Universidad de Puebla; y trabajó como chef doce años que agradece a la vida por enseñarle tanto, y darle oportunidad de hacer algo constructivo con su sensibilidad y su orientación artística en la pastelería, la panadería, la repostería y otras artes. “La cocina es una caja de sorpresas”, dice, sabiéndose bueno para cocinar.

Desde hace poco más de un año, Azra-elo ha decidido dedicarse de lleno a su sueño de ser pintor. Tras un conflicto fuerte con un amigo y la decepción que esto le causó, se inició de lleno en este camino. Redescubrió que su gran pasión era crear obras en la pintura. Recuerda que la primera obra que creó, un cuadro de unos brazos, la hizo con el corazón como guía y usando solamente su imaginación, en un proceso muy intenso y emocional, que lo hizo llorar. A partir de allí empezó a hacer paisajes en acrílico como ocasos, bosques, montañas, aguas marinas, flores, jarrones y alcatraces en formato pequeño y mediano. No se avergüenza para nada de ser autodidacta, sino que se enorgullece, aunque busca siempre aprender de los maestros que se cruzan en su camino.

El paisaje natural es para él un espacio de gran armonía, en el que le mente se despeja y puedes hablar el universo sin interrupción, un lugar de pureza en el que se conecta la mente con el cosmos, y donde se retroalimenta el espíritu humano con la experiencia del todo y la nada a la vez. Un maravilloso viaje interior. Por ello es paisajista. Porque, en los bellos paisajes pintados, “espectador y obra se enlazan y se hacen uno mismo”. Entre los grandes paisajistas, sus más admirados son Vincent Van Gogh y, en nuestro contexto mexicano, el Dr. Atl.

Sus cuadros los vende a través de internet (Facebook, Instagram) y aplicaciones móviles como Whatsaap y Messenger. También trabaja cuadros sobre pedido. Si el cliente le muestra imágenes o fotografías como guía, él es capaz de proponer algo adecuado al gusto y la necesidad del comprador. En Facebook, mantiene el grupo “Pintores, artistas y artesanos de México”, en el que, además de compartir su obra, estimula a otros artistas a compartir sus producciones, a demostrar lo que saben hacer, y dar rienda suelta a su talento. Le interesa que en este espacio los artistas compartan formando comunidad, se puedan apoyar unos a otros, porque, “compartir es vivir”.

Su nueva aventura será empezar a hacer obras en lienzos grandes. Tiene el proyecto de reinventar a una Frida Kahlo, erguida, de pie y feliz, sonriente, con el pelo suelto, para subvertir la imagen que se tiene de esa artista como una persona sufriente. “Ella hubiera querido ser feliz”, dice Azra-elo. Con tal obra de dos metros de altura piensa instalarse en el centro de la Ciudad de México para que la gente se retrate con ella. Otro de sus proyectos es pintar el Palacio de Bellas artes con una técnica llamada fotoluminiscencia que ilumina la obra por dentro, con luz propia, usando reservas de energía natural. También iniciará una serie de obras que retraten la discriminación y la homofobia dentro de la comunidad LGTB, usando mucho colorido, con el fin de poner su aporte en la lucha por la igualdad.

Para crear, Azra-elo busca el momento particular: “Cuando mi alma, mi espíritu está listo, en calma, cuando el mismo cuerpo me lo exige y la mente pide que la alimente”. Para tal estado, su pensamiento y sentimiento demandan paciencia, por eso espera a que llegue. Si no, dice, las cosas no salen bien. Para ello, ya se ha preparado mezclando los colores por él mismo, dispuesto a aceptar los retos de calidad que el oficio le impone. Él compite contra sí mismo, tensa su capacidad buscando superarse, y nunca darse por vencido por lograr su sueño de volverse un gran pintor.

Para alimentar sus temas, indaga sus sueños personales en su memoria y en su vida, porque “Todo es arte en esta vida”. Y además, se inspira en íconos. María Félix es uno de estos. De “La Doña” admira su carácter, ejemplo de fortaleza y tesón, del no darse por vencido a pesar de las adversidades y las críticas. Ejemplo de empoderamiento y confianza en sí mismo. De actitud y belleza. Otro de sus íconos, es, por su puesto, Frida Kahlo, de quien admira su historia vital y el lugar que ha ganado en el plano internacional.

            En el plano de la crítica, le gusta aprender de ella, fortaleciéndose. Sueña con que algún día, cuando sea un pintor reconocido, Avelina Lésper comente su trabajo. Esto porque respeta y admira el trabajo de esta crítica mexicana, que le parece, al ser directo al discriminar el arte de lo que no es, muy necesario en estos tiempos.

            Él sabe que son tiempos de penuria para los artistas en México; que a nivel general hay mucho desempleo, que de nada vale ya tener varias maestrías, porque los sueldos no alcanzan, no hay seguridad social, ni estabilidad en nada, y los artistas se ven obligados a malbaratar su talento y vagar en las calles. “En esta sociedad, entras a una tómbola, y si tienes mucha suerte, ganas, si no… a seguir participando”. Pero piensa que, teniendo el don, y no dándose por vencido, se puede luchar contra la depresión que esta situación puede crear, contra la falta de oportunidades: sólo hace falta voluntad y fuerzas para seguir adelante. Por ello sigue trabajando, para realizar sus metas. Entre ellas, tener su propio espacio, del tipo escuela, donde pueda hacer nacer el talento escondido de mucha gente. Mientras, sigue preparándose, interesándose por nuevas técnicas.

Cuando tenga dominio del acrílico y el óleo, piensa introducirse al carbón, luego al lápiz y la tinta. Como su gran pasión es crear, sueña con ser maestro de arte. No se deja vencer. Afirma ser “una persona sencilla, que no ha tenido los privilegios, pero sí las ganas. Porque el arte lo enamora, y no quiere desperdiciar este momento en su vida que ha decidido vivir por el arte. “Quiero morir en el arte”, concluye emocionado.