Antorcha viva,
enigmático libro de rojas sensualidades,
la rosa en su hermosura es casi animal:
si la muerdes creerás hacerla sangrar. Boca sexual,
cada pétalo es un carnoso labio.

La vibración imperceptible de sus hojas
una sílaba de amor quiere decirnos.
Su tallo es la esbeltez, el equilibrio mismo
de una bailarina que una danza estática cumpliera.

El enamorado la corta para llevarla al altar
como símbolo de su corazón,
mientras el poeta llora por la crueldad de su espina
que no puede salvarla
de ser amanecer y ocaso de un solo día.

No olvides entonces que es capaz matar:
en su nombre se han desatado ya
los crímenes, las leyes, las guerras, las meditaciones…