La condesa Isabel Báthory de Ecsed, en húngaro Bárthory Erzsébet (1560-1614), fue una aristócrata húngara, perteneciente a una de las familias más poderosas de Hungría. Su paso a la historia se debe a haber sido acusada y condenada por bañarse con la sangre de jovencitas para mantener su belleza lo que le dio el nombre de Condesa Sangrienta.

Tiene el récord Guinness por ser la mujer que más asesinatos cometidos en historia de la humanidad con 650 muertes, sin embargo, no hay un registro genuino sobre todas las muertes que se le atribuyen.

También se cree que los crímenes atribuidos a la condesa pudieron ser invenciones de sus enemigos en un contexto político complejo para buscar su perdición y su muerte.

En 1604 cuando muere su esposo, el Caballero Negro de Hungría, Ferenc por una súbita enfermedad tras una de sus batallas y dejó viuda a Erzsébet (44 años), es cuando empiezan, según sus acusadores, sus crímenes. Para empezar, despidió a su muy odiada suegra del castillo, junto con el resto de la parentela Nádasdy; las sirvientas a las que ésta había protegido hasta ese momento fueron llevadas a los sótanos y allí recibieron por fin los castigos que, en opinión de Erzsébet, se merecían.

Es por esta época que empiezan a escucharse rumores de que algo muy siniestro ocurre en el castillo de Čachtice, a través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practica la brujería (explícitamente, la magia roja) y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes.

En la investigación que llevó a cabo el  conde Thurzó en el castillo de Čachtice, hallaron  a numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres por los alrededores. En 1612 se inició un juicio en Bitcse Erzsébet se negó a declararse inocente o culpable, y no compareció, acogiéndose a sus derechos nobiliarios.

Todos los seguidores de Erzsébet, excepto las brujas, fueron decapitados y sus cadáveres quemados; éste fue el destino de su colaborador Ficzkó. A las brujas Dorotea, Helena y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo “por haberlos empapado en sangre de cristianos” y las quemaron vivas. Erzsi Majorova, una burguesa de la zona acusada de cooperación, también fue ejecutada. Katryna, que con catorce años era la más joven de las ayudantes de Erzsébet, salvó la vida por petición expresa de una superviviente, aunque recibió cien latigazos en el cuerpo.

Pero la ley impedía que Erzsébet, una noble, fuese procesada. Fue encerrada en su castillo. Tras introducirla en sus aposentos, los albañiles sellaron puertas y ventanas, dejando tan sólo un pequeño orificio para pasar la comida.

Así es que la condenaron a cadena perpetua en confinamiento solitario, esta pena implicaba también la confiscación de todas sus propiedades, lo que Matías venía ambicionando desde tiempo atrás.

El en 1614 muere la condesa Erzsébet Báthory después de pasar cuatro años encerrada, se pretendió enterrarla en la iglesia Čachtice pero los habitantes decidieron que era una aberración que la “Señora Infame” fuera enterrada en el pueblo, y además en tierra sagrada. Finalmente, y como era “uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Báthory” la llevaron a enterrar al pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país.