Francisco Hernández Echeverría (Puebla, Puebla: 1973) es maestro en Educación Superior por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, con experiencia laboral en instituciones gubernamentales como enlace interinstitucional (es también licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Cuauhtémoc, título que obtuvo gracias a una tesis acerca de las herramientas gerenciales y el liderazgo en el ambiente globalizador, apoyado en las teoría de Peter Drucker). Asimismo, se ha desempeñado como docente a nivel medio superior y superior en diversas instituciones educativas en la Ciudad de Puebla, impartiendo clases de liderazgo, mercadotecnia, administración, redacción, comunicación, turismo, relaciones públicas, productividad, negocios, calidad, entre muchas otras. Las materias que más goza impartir son Problemas Socioeconómicos Contemporáneos, Desarrollo Humano y Coaching Ontológico. Asimismo ha participado en gran cantidad de seminarios, talleres, congresos, coloquios y capacitaciones tanto en el área de las ciencias económico-administrativas, como en las ciencias sociales y humanidades y la pedagogía, siendo reconocido por su desempeño académico y por su colaboración con diversos grupos culturales.

            Como creador ha sido antologado en libros de poesía, y como ensayista con temáticas de educación, literatura y filosofía también ha sido antalogado en libros de la BUAP (con la que mantiene una relación excelente) y en editoriales independientes. Textos suyos se encuentran también en publicaciones periódicas impresas y electrónicas como Univerciencia, Momento, Calmécac, Revista de la Universidad del Valle de Puebla, Relieves y Revista Mexicana de Vampirismo, algunas de ellas con ISSN. En radio, ha fundado, colaborado y conducido programas universitarios desde el año 2003, con temas de Literatura (incluso dando a conocer a autores desconocidos), Historia, Lingüística y Filosofía.

            Hernández Echeverría afirma que la disciplina es el valor central que articula el trabajo en sus clases, a partir de la cual se logra un impacto en otras áreas del comportamiento, siempre atendiendo al aprendizaje significativo y a la generación de una didáctica crítica. Antes de ser docente a nivel superior, trabajó unos años con adolescentes de media superior, donde aplicó estrategias didácticas del aprendizaje cooperativo, aprovechando el dinamismo y la frescura de los alumnos para extraer lo mejor de ellos y superar la resistencia y la rebeldía hacia el orden que implica el estudio. Respecto a los retos del educador mexicano actual en general, considera que lo más importante es cuestionar el modelo socioeconómico en el que estamos inmersos y analizar si verdaderamente está respondiendo a la mejora de la sociedad. En tanto, los jóvenes no deben dejar de tener contacto con la Filosofía y la Literatura, que les puedan proveer de un pensamiento crítico.

            Paralelamente se ha formado como un lector de lo fantástico y el terror. Visitante de bibliotecas desde niño, se hizo ávido lector de Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes Howard Phillips Lovecraft y E.T.A. Hoffmann, autores que le fascinaban porque en sus cuentos a una maestría para tratar la oscuridad, lo macabro y lo misterioso; a partir de lo cual empezó a integrase de adulto en colectivos literarios y de ahí en espacios académicos y culturales, principalmente en el Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP. Como ponente, lo más destacado para él es la participación activa del público con cuestionamientos y comentarios: lo que hace que la conversación se enriquezca y “el diálogo se vuelva carne”.

            Como poeta, paradójicamente se define como un no-poeta (idea esbozada en el colectivo Óclesis, al que pertenece) ya que parte de la idea de que por instinto creamos artificios, pues como dice el No. 1 de la revista Óclesis: “Por instinto hemos aprehendido las certidumbres y penumbras de la creación de esta revista, por instinto interlineamos nuestras ideas en papel cultural y degustamos sinceridades y palpitaciones”. En general, la relación de este escritor con las letras es considerada por él mismo como algo muy individual, ya que, al reconocer que no es especialista en esta área, se abre a propuestas extramuros y formas independientes que le hacen sentir satisfactoriamente la literatura, lo cual para él es más importante que explicarla. Los escritores que más lo han influido son: Friedrich Nietzsche, Karl Marx, Nicolás Maquiavelo, Robert Greene, H.P. Lovecraft, el Marqués de Sade, Jacques Lacan y Slavoj Žižek; la mayoría son autores de Filosofía, pero con ellos guarda una relación cercana, pero de mucho trabajo y “de difícil camino en la práctica de la virtud”, “porque más que teorías debe de conformarse una filosofía de vida realizable”. A este respecto, considera que uno de los más grandes retos del pensador mexicano contemporáneo “es generar un pensamiento descolonizador, pero sin excesos, porque no podemos borrar de un plumazo las diversas lógicas y racionalidades que nos ha conformado: más bien necesitamos una forma de reconciliación con todo aquello que es parte de nuestra herencia cultural”. En cuanto a poetas, disfruta a Octavio Paz, José Emilio Pacheco, José Juan Tablada, Efraín Bartolomé y lo que escriben sus amigos poetas de la “Mancha” en Venezuela.

            Después de todo este recorrido, opina que la escena cultural del puebla “Tiene muy buenas propuestas, hay creatividad, por momentos hay buenos espacios; pero parece un cuásar que de pronto prende e ilumina todo, y de pronto se apaga. En el ambiente académico se percibe más la idea de grupúsculos, muchas veces cerrados, casi casi iniciáticos. En el ambiente alternativo, hay momentos álgidos pero a veces por apatía del público, por cierre de espacios, y la informalidad de los integrantes de los colectivos, todo se queda en proyectos. La difusión de la cultura es un asunto muy complejo.”

            Actualmente, el docente, ensayista y poeta, se mantiene activo en el colectivo Óclesis, que ya cumplió XV años, donde estudia al filósofo italiano Franco Berardi —él mismo se define como todo un oclético—; en el Colectivo de Historia y Cultura “Tlacaelel” se dedica a la organización de diversas conferencias y charlas que tengan relación con la Historia; en el Círculo de Estudios Lovecraft y en el Colectivo gótico Fisura se enfoca a temas de literatura de terror. Sigue estudiando en el  Seminario “La cultura del Bien Pensar” que coordina el Programa de Estudios Universitarios de la BUAP y lee actualmente La dialéctica negativa de Theodor Adorno.