Tenemos un par de entrevistas con dos destacados dramaturgos.


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Ricardo Robles es también actor, director y docente de Teatro nacido en Morelia, Michoacán. Es egresado de la Licenciatura en Teatro de la Facultad Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Inició su carrera teatral en el año 2004 y desde entonces ha colaborado con las principales compañías del estado, obteniendo diversos reconocimientos y premios como docente, actor y dramaturgo. Es director de la compañía Teatro El Roble desde el año 2016. Su dramaturgia va desde el teatro cabaret hasta la creación de textos dramáticos orientados a la niñez y juventud. Aparece en Raíces a una sola voz, Antología Literaria FILIT 2019. Se autodenomina como “ficcionista” y es del signo libra.

¿Cómo ayuda una licenciatura en Teatro en el trabajo creativo y práctico en el teatro como género literario y cómo representación escénica?

Definitivamante creo que estudiar una licenciatura en Teatro lo que te permite es tener una mayor claridad sobre la evolución del fenómeno teatral desde diversas perspectivas. Desde su importancia como eje de la comunidad, como plataforma a través de la cual se comunica y como un arte sumamente complejo. Toda escritura dramática está realmente proyectada para su representación. Así se puede leer en los clásicos griegos y también en los mitos de las civilizaciones más antiguas que eran trasmitidos a través de la narración oral. La dramaturgia ha evolucionado de acuerdo a su tiempo y continuamente ha roto con las estructuras con el fin de contextualizarse. Es algo que se puede constatar estudiando la comedia del arte, el teatro español del Siglo de Oro, la tragedia francesa, el teatro del absurdo, la dramaturgia contemporánea, las nuevas teatralidades… A la dramaturgia hay que tratarla desde lo que es: la palabra que es acción y la acción hecha palabra. Claro que es importante estudiar el lenguaje del teatro en toda su complejidad. La dramaturgia evoluciona de la mano del arte de la actuación. No es un fenómeno aislado. La dramaturgia también se ha visto afectada por la inserción del rol del director e incluso por el cambio en la arquitectura teatral.  Hoy en día la dramaturgia sigue cambiando, incluso hay que saber que ya ni siquiera se escribe sobre un papel: continuamente trasciende su propio concepto.

¿Cuáles son las materias relacionadas con el Teatro que más le gustan impartir como docente?

Actuación, Dramaturgia del intérprete, Improvisación, Dirección de Actores, Taller de Montaje y Puesta en Escena.

3.- ¿Cuáles son algunos de los reconocimientos que ha obtenido por su labor en el teatro?

* Ganador del 2do. Maratón de Unipersonales de Morelia 2017 por actuación, dirección y dramaturgia de Fragmentos del alma en tiempos fríos.

* Mejor puesta en escena ¨La Otra Edna¨ (dramaturgia y dirección) en el Festival de Teatro de Tacámbaro.

* Reconocimiento por trayectoria docente ¨Raymundo Díaz¨ en preparatoria Novel de Morelia (2017).

* Invitado especial como ponente, jurado y tallerista en diversos encuentros de teatro en Michoacán, Guerrero, Veracruz y CDMX.

* Como director, dramaturgo y actor he sido seleccionado en diversos festivales y encuentros de teatro a nivel local y nacional desde hace 15 años.

* Mis obras se han estrenado en México y Colombia.

¿Cómo es su visión de la escritura dramática para niños y adolescentes?

¡Qué tema! De entrada lo que puedo decir es que hay que encontrar las fisuras a todos los temas. Hay que estar muy atento sobre como observan el mundo las nuevas generaciones, no hay que olvidar que somos adultos escribiendo sobre niñez y juventud. No debemos achacarles a las nuevas generaciones nuestros mismos traumas. Hay que avanzar en los temas y eso significa volver a replantearnos las preguntas. ¿Qué es importante para nuestra sociedad que se discuta desde el teatro? ¿Cómo queremos dialogar con la niñez y la juventud?

También creo que es importante considerar los aspectos de tiempo, convención  y referencias de lo escénico. O sea, hay que escribir muy conscientes del público al que está dirigido. Hay que realmente tomarlo en cuenta. En la dramaturgia para la niñez y la juventud no solo se trata de escribir con fines literarios; aquí más que nunca son importantes los otros elementos que hacen vivo al teatro. Y claro… hay romper con la inercia y el aburrimiento.

¿Qué significa ser ficcionista?

Crear mundos, buscar la justicia y reinventar la realidad haciéndola un poco más generosa. Combatir el aburrimiento y el desdén por la vida. Hacer que los recuerdos duelan menos y que haya esperanza en el futuro. También es crear promesas.

¿Cuáles son tus autores dramáticos clásicos o canónicos y por qué?

Los clásicos son un básico. Shakespeare es mi amor platónico y francamente yo si muero por Romeo y Julieta. Siento que Wilde y yo nunca hicimos clic realmente. Tengo un idilio amoroso con la dramaturgia de David Mamet y Sam Shepard; de David muero por Deeny, y de Sam por Loco amor.  Tiene que ver con la pasión que hay en sus historias, pero que contrasta con la maravillosa contención de sus personajes. Amo a todo sus personajes.  Me parece que son maestros del subtexto y manejan un lenguaje tan cercano que sientes que son tus propias palabras. También tengo un gusto muy fuerte por la dramaturgia de Jesús Gonzales Dávila: admiro mucho la poética de su escritura y la atmosfera que define su universo.   

¿Qué prefiere: comedia o tragedia y por qué?

Ambas. Tengo un espectro muy amplio para escribir. Creo que tiene que ver con mi personalidad. Puedo ser sumamente banal y complaciente, pero también tengo abismos muy profundos. He escrito mucha comedia que siempre raya en lo existencial. También tengo farsas muy burdas e incluso oscuras, cabaret y dramas que genéricamente podrían perfilarse hacia lo trágico, pero siempre procuro hacer giros de tuerca. A nivel de estructura, progresión dramática o creación de personajes no estoy muy interesado en escribir bajo la teoría genérica.  Sin embargo, si debo decir que el tema del destino es muy importante en mi dramaturgia.

¿Cuáles son en su opinión los mejores dramaturgos que ha dado México?

Hay muchos. Vicente Leñero, Estela Leñero, J. G. Dávila, Oscar Liera,  Elena Garro. Seguro me faltan varios. Hoy en día yo admiro muchísimo el trabajo del maestro David Olguín y Ximena Escalante, Edgar Chías, LEGOM, Alejandro Ricaño. Creo que en México tenemos muy buenos dramaturgos.

¿Cómo visualiza el teatro hecho en su estado en la actualidad?

Es casi un puberto. Michoacán tiene una gran historia teatral, pero entre los grandes maestros y las nuevas generaciones hay una brecha enorme. Los actores, directores y dramaturgos somos muy jóvenes y apenas vamos asumiendo cosas que son importantes para conformar la idea de identidad. Por otro lado las instituciones nos han quitado lo poco que había desde ese ámbito, así que este teatro puberto, se ha tenido que rascar solo. Estamos dando batalla y generando público que comienza a rotar por los tres o cuatros espacios independientes de la ciudad de Morelia. Como también soy actor y director me doy cuenta muy bien de cómo, paso a pasito, vamos sumando, pero es un proceso muy lento. Necesitamos refuerzos institucionales y que las nuevas generaciones hagan lo propio. No creo que se trate de generar más programas de becas para creadores, pero sí es importante que haya propuestas y sensibilidad del estado para tratar estos temas.

¿Cómo relaciona y proyecta su papel de actor en su creación literaria?

Son hermanos. De ahí nace el concepto de ficcionista. No solo tiene que ver con la pluma y el papel, porque las historias están en el aire. Para mí las ideas flotan y hay que estar muy atentos para verlas. Siendo actor conozco lo que es existir en el espacio de la ficción y sé que este tiene reglas. Es un juego que inevitablemente se transforma, aunque a cada instante sea muy específico. Es contradictorio. Es verdad que de la dramaturgia en lo que más me enfoco es en la creación de los personajes y eso tiene que ver totalmente con que sea actor.


Adriana Bandín es también directora de escena, terapeuta holística, instructora de yoga y facilitadora en procesos de teatro terapéutico. Recibió el premio de literatura “Manuel José Othón” en Dramaturgia. También: primer lugar en el 12vo. Concurso de Literatura para Niños (Zona Centro-Occidente) y Mención Honorífica en el Premio Internacional de Dramaturgia Teatro por la Dignidad. Sus textos han sido seleccionados para participar en el Festival de la Joven Dramaturgia, el Circuito Internacional de Jóvenes Directores y Dramaturgos, el Encuentro Nacional de Jóvenes Dramaturgos y el Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes “Jesús Gardea”. Cuenta con más de media docena de publicaciones. Sus obras se han presentado en diferentes estados de la República Mexicana, así como en países de América latina y Europa.

Fuente: Dramaturgiamexicana.com

¿Cómo incide el trabajo holístico y el yoga en el teatro que realiza?

Uno incide en el otro, se complementan. La capacidad de autoconocimiento que brinda el teatro es inigualable. A partir de que uno es capaz de identificar y reconocer sus propias emociones es que puede leer y escribir a otro.


¿Cómo ayuda el teatro en los procesos terapéuticos?

Es una valiosa herramienta de introspección, propicia el encuentro y permite verse desde la mirada del otro.


¿Cuáles son algunos de los reconocimientos que ha obtenido por su labor en el teatro?

El mayor reconocimiento es saber el impacto que el teatro ha tenido en la vida de muchas personas que, sin dedicarse al arte, han depositado su confianza en los procesos terapéuticos. Ver seres humanos comprometidos con su salud física y emocional, con su entorno, responsables de su propia vida y de sus decisiones, dispuestos a poner su granito de arena, desde su trinchera, para que el mundo mejore.


¿Cómo es su visión de la escritura dramática para niños?

Debe ser realizada con dos fines, el de ser llevada a escena y el de fomentar la lectura. Los niños son seres humanos sensibles, inteligentes y conscientes de cuanto sucede. Soy partidaria de las historias amables.

 ¿Cuáles son algunos de sus recuerdos más entrañables en cuanto a dirección de escena?

Una mujer transgénero aseveró que la puesta en escena en la que participó como actriz, fue el primer trabajo o actividad en la que sintió que fue considerada como ser humano sin ser discriminada, y esto la motivó a seguir adelante con su nueva vida.


¿Cuáles son algunas de las publicaciones en las que ha participado?

Plagas: editorial Ponciano Arriaga, 2013

La niña fantasma: ediciones La Rana, 2016.

Las ofrecidas: editorial Aldea Global, 2016.

“Trincheras” en Tramoya: Cuaderno de teatro, núm. 132, julio-septiembre de 2017.

“Aldea Pelucas” en Paso de gato, núm. 71, octubre-diciembre de 2017.

 “Richter 8.1” en Tramoya: Cuaderno de teatro, núm. 140, octubre-diciembre de 2019.


¿Cómo concibe el trabajo de un actor profesional de teatro?

Como parte de un engranaje. El actor es un valiente y afortunado ser responsable de encarnar las otras caras del director, del dramaturgo, de la sociedad en general.


¿Cuáles son en su opinión los mejores dramaturgos que ha dado México?

            Es subjetivo, tendríamos que definir por qué uno es mejor que otro. Puedo hablar de los que han impactado mi camino: Víctor Hugo Rascón banda, Rodolfo Usigli, Elena Garro.


¿Cómo visualiza en teatro hecho en el país en la actualidad?

Diverso, comprometido.


¿Cómo relaciona y proyecta su rol de directora de escena en su creación literaria y viceversa?

Escribo para la escena. Cuando escribo pienso como directora de escena, veo las posibilidades del texto al salir del papel.