El poder y la lujuria van de la mano, en ocasiones jugar a ser el dominante puede resultar satisfactorio para algunos.

La dominatrix que viene del latín significa “soberana” o “señora” y hablando de asunto de cama es ella la que adopta el papel dominante en las prácticas sexuales del BDSM (bondage, disciplina, dominación y sumisión o sadomasoquismo). Su contraparte masculina es el maestro. La dominación de la dominatrix no se extiende solo a hombres, también puede ser con mujeres, no importa el género lo importante es que sean sumisos, algunos prefieren sentir el poder de una forma diferente.   

En realidad la mayoría de las dominatrices no son profesionales, sino dominantes vocacionales. Un dominante vocacional es una persona firme, enérgica y con control sobre sus relaciones, tanto sexuales como sociales. Las dominatrices profesionales no suelen involucrarse en ningún tipo de contacto sexual con sus clientes, algo que podría considerarse prostitución en ciertos lugares.

La dominatrix se le reconoce como la mujer llevando un corset o carsuit de goma o cuero, botas altas con tacones altos, una variante elegante y más sutil es de lencería negra, medias y tocones altos, la combinación de accesorios depende de la mujer y la fantasía. No se debe olvidar el látigo.

Y si crees que la dominatrix es reciente, te equivocas, su origen tiene como origen entre los años 20 y 30 del siglo XX como resultado de una confluencia de factores como: la demanda de una parafernalia específica y altamente fetichista desde el ámbito profesional, la existencia de una industria capaz de satisfacer esta demanda y la difusión de esta iconografía mediante revistas y libros ilustrados de temática sadomasoquista, especialmente sobre  flagelación erótica, que por aquellos años tuvieron un gran auge.

Dulces fantasías.