En un día como hoy pero de 1868, nace en Viena, Karl Landsteiner, médico reconocido por ser quien ha descubierto los grupos sanguíneos. Reconociendo como principales:  A, B y O,  y más adelante AB; de aquí se desglosan los positivos y negativos de cada uno. Sin embrago, en la actualidad se han encontrado al menos 33 sistemas reconocidos. Únicos que se muestran en pueblos relativamente aislados de mezclas humanas, esto es, de razas puras.

De aquí parte innumerables estudios y creencias populares que le han dado a la sangre gran protagonismo. Además de la obvia importancia que representa para la salud, como transfusiones, incluso para seguir dietas ideales según tu tipo y que al parecer no tiene más razón de ser para los occidentales:

O: Carnes magras, pescados, aceites, frutas, verduras, frutos secos.

A: Frutas, pescados, legumbres, cereales, verduras.

B: Huevos, carnes, pescados, lácteos, legumbres, cereales, verduras y frutas.

AB: Grasas vegetales, carnes, pescados y mariscos, lácteos, frutos secos, legumbres, cereales, verduras y frutas.

Pero para los orientales, principalmente Japón y Corea del Sur, lo que representa la sangre toma mucha importancia y se ha creído que el tipo tiene gran relación con la personalidad de la gente. Una especie de horóscopo sanguíneo.

Según la personalidad equivalente a cada tipo sanguíneo es la siguiente:

Si tu tipo de sangre es A: eres una persona honesta, puntual, ordenada, sensible, pero aprensiva y tímida.

Si tu tipo de sangre es B: eres una persona alegre, optimista, independiente, pero irascible, egocéntrica, distraída, improvisada, impulsiva y caprichosa.

Si tu tipo de sangre es O: eres una persona activa, con dotes de liderazgo, extrovertida, pero descuidada, desordenada.

Si tu tipo de sangre es AB: eres una persona muy particular, te pueden llegar a considerar alocada o hasta un genio, paciente, inteligente, organizado, racional, pero solitario.

No es una broma cuando hablamos de la escala que se tiene en estos países este tema, antes más que ahora, sin embargo se sigue usando en menor medida, por ejemplo, al momento de conocer a alguien no te sorprendas si te preguntan por tu tipo de sangre, es probable que de esto dependa tu éxito personal.