México es un país que no destaca por una cultura del ahorro, y en las escuelas no se habla propiamente de la educación financiera. De acuerdo con Scotiabank, menos del 1% de los mexicanos tiene un comportamiento impecable en el buró de crédito, y alrededor de un 25% tiene un desempeño bueno. El resto está entre casi bueno, regular y malo.

Si los adultos lidian con sus cuentas financieras, imagínate cómo sería para un niño el manejo de alguna tarjeta bancaria. Parece de miedo, sin embargo, no lo es tanto.

En la actualidad, hay servicios financieros que sirven para enseñar a los pequeños cómo utilizar de manera responsable una tarjeta, y lo más importante, que ellos se adentren en el mundo de las finanzas y el ahorro, mediante una experiencia bancaria favorable.

El banco antes mencionado, por ejemplo, tiene Scotia Kids, una cuenta con la que los pequeños aprenderán a ahorrar de una manera divertida al lado de los personajes Ana, Luis y el abuelo Beto, iniciando una increíble aventura que les enseñará el sorprendente camino al tesoro: su ahorro.

Para abrir una cuenta de este tipo sólo se necesitan 500 pesos, y el padre o madre queda como cotitular. Es posible supervisar los gastos mediante el estado de cuenta.

Además, los padres pueden ser agentes activos en la enseñanza de sus hijos, pues pueden incentivarlos siempre que los peques tengan un logro. Ejemplo: si tienen buenas calificaciones hay una transferencia extra o si los peques desean comprar algo sabrán que tienen que ahorrar para hacer una compra, incluso ellos mismos pueden hacer compras en Internet o disponer de efectivo en un cajero automático.

El objetivo es que los niños concienticen que el dinero se gana, y que por supuesto, se va rápido si no se administra bien.