Olimpiada es el periodo de cuatro años entre los juegos olímpicos, así llamados porque se desarrollaban en Olimpia, el principal santuario de Zeus, en honor a quien se dirigían estas competencias a las que los griegos eran muy aficionados y llamaban agones.  Había diferentes agones:  atléticos: carreras de velocidad, de resistencia y con armamento; luctatorios: lucha, pugilato y pancracio (análogo a las artes marciales mixtas).  Agones hípicos: carrera de carros que podían ser cuadrigas (4 caballos) o bigas (2 caballos).  Ésta era la única competencia que podía ser ganada por mujeres ya que el ganador era el dueño de los carros y no el conductor.  Pentatlón: salto, lanzamiento de jabalina, de disco, velocidad y lucha.

Las olimpiadas eran una fiesta religiosa y también una fiesta de la paz y la libertad, ya que durante los juegos se declaraba una tregua para que los atletas pudieran desplazarse sin peligro y sólo participaban los griegos libres.  Los juegos olímpicos sirvieron para acercar a los estados griegos y conferir un sentimiento de pertenencia más allá de la polis y, a pesar del carácter religioso y aristocrático de los juegos infundieron características más democráticas a la sociedad.

Los juegos olímpicos de la antigüedad no sólo estimulaban el desarrollo físico, también incluían diversas manifestaciones artísticas como el concurso de heraldos y trompeteros, sin mencionar las obras que inspiraron como el templo de Zeus, el discóbolo en escultura o las Epinicianas en poesía que exaltaban a los triunfadores. Aquí queda un ejemplo del poeta Píndaro

Al hijo seductor de Arquéstrato

he elogiado, pues le vi vencer con la fuerza de su puño

 junto al altar de Olimpia

 en aquella ocasión:

poseía esa mezcla de hermosura externa

 y lozanía que antaño a Ganímedes

libro de la muerte, que a nadie respeta

 con la ayuda de la Cípride.

Autor: Queta Simental