Cuando hablamos de asesinos seriales y psicópatas por lo general hablamos de hombres trastornados, de edad madura y con un historial creciente de violencia, pero rara vez encontramos historias como la de Olga Hepnarová, una joven que envió cartas a los periódicos antes de convertirse en la asesina en masa más famosa de Checoslovaquia.

Olga nació el 30 de junio de 1951 en Checoslovaquia. Nunca fue una niña normal. Desde pequeña mostró un gusto inexplicable por la soledad. Nunca logró sentir verdadera empatía por otras personas, sintiéndose siempre ajena a su entorno, lo cual la llevaría a su fatídico destino como asesina en masa.

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A la edad de 14 años cometió un intento de suicidio, razón por la cual fue internada en un centro psiquiátrico a los 15 años, en donde estuvo recluida hasta que cumplió 16.

Por supuesto, su estadía en el psiquiátrico no sirvió de nada para lograr integrarla en la sociedad con las chicas de su misma edad, de hecho, Olga sentía cada vez más desprecio por la vida humana, lo cual expresaría de una manera terrible a través de diversas cartas.

De esta manera, Olga decidió cambiar de planes, ya que si bien sentía ganas de morir, consideraba que un suicidio solitario sería un desperdicio, por lo que comenzó a planear la forma en la cual podría asesinar a la mayor cantidad de personas posible.

Cuando tenía 22 años escribió un par de cartas a dos periódicos de la ciudad de Praga, en las cuales advertía sobre sus planes, los cuales eran la respuesta a su desprecio que sentía por las personas, por la sociedad, factores que consideraba, habían hecho su corta vida insoportable.

De esta manera, el 10 de julio de 1973, Olga Hepnarová se puso al volante de un camión y sin más embistió a un grupo de 25 personas que esperaban un tranvía en Praga.

La mayoría de las personas atropelladas eran ancianos, y el atentado dejó ocho muertos y lesiones graves en otras doce.

El choque final fue el segundo intento, ya que durante una primera embestida, la joven consideró que había muy pocas personas y que no valía la pena, por lo que esperó a que se juntara un mayor número de personas antes de realmente estrellarse contra ellos.

Su objetivo era irse de este mundo de la forma más escandalosa que pudiera ocurrírsele, llevándose consigo la vida del mayor número de personas posible, por lo que al ser arrestada, Olga se declaró culpable y nunca mostró el más mínimo rastro de culpa después de lo que hizo, lo cual fue confirmado por la policía, razón por la que no se le otorgó el perdón y fue condenada a muerte en la horca, convirtiéndose de hecho en la última mujer checa en ser ejecutada con este método.

Sin embargo, a pesar de buscar la muerte, la ejecución de Olga no fue sencilla, antes de ser colgada se resistió, vomitó y se defecó a sí misma antes de desmayarse, por lo que finalmente el verdugo tuvo que arrastrarla hasta la horca, esto según información documentada por el escritor Bohumil Hrabal.

Si quieres saber más sobre esta historia, te recomendamos consultar la película “Yo, Olga. Historia de una asesina”, la cual se estrenó en 2016. Mira aquí el tráiler: