Hemos brincado las mallas de alambre
dejando muy atrás la carretera.
En este yonque abandonado nos encontramos.
Aquí venimos a fumar marihuana,
tomarnos sugerentes fotos
y ver la tarde arder en el horizonte.

Nos hemos arrastrado un poco
buscando un buen ángulo:
ese perfil que te da un aire antiguo,
esa arista de metal que te va muy bien.

Cuando caiga la noche,
hagamos el amor sobre los armazones viejos.
Nadie nos verá:
sólo los zanates y el ojo del viento.