Este fin de semana transcurrió el GP de USA 2026 en el Circuito de Las Américas, de Austin, Texas. Una carrera que ya se adelantaba difícil para el equipo de Checo Pérez, Cadillac F1 Team.


A pesar de que el equipo ya había informado que detendría el desarrollo de su monoplaza 2026, sorprendieron con unas actualizaciones aerodinámicas para mitigar el arrastre, principal problema del auto en circuitos de alta carga.


Esto no es del todo raro, tomando en cuenta que Cadillac correría en casa, y si bien el resultado en frío podría parecer desalentador, la realidad es que lo único que buscaban era cerrar le brecha, sobre todo respecto a la pasada carrera en Malasia.


Lamentablemente, muchos aficionados en redes sociales no comprenden a profundidad el proceso y la evolución que está realizando Cadillac, y comenzamos a ver desaliento e incluso ataques al equipo. Y me parece profundamente lamentable, porque creo que el proceso que está viviendo Cadillac debería ser un ejemplo para todo el deporte Mexicano, sobre cómo se construye un proyecto sólido con una visión clara: ser los mejores; no basados en la fe y en el apoyo ciego de las masas, sino en acciones concretas alrededor de la construcción de un ecosistema, una cultura que sea la materia prima para obtener campeonatos de F1.


Sé que los resultados terminarán llegando, y que en ese momento la avalancha de fans desilusionados se volverá a volcar en apoyo hacia Checo y el equipo, que los medios y las marcas se seguirán colgando del trabajo del piloto mexicano como lo han hecho parasitando a lo largo de décadas, en las que la mayoría no aportan nada a la construcción de la carrera de Sergio, o al automovilismo mexicano.


De hecho, en una visión bastante miope tenemos a múltiples empresas, influencers y gente de medios, que cuidando el pequeño curul en el cual creen estar parados, hacen un daño profundo al deporte mexicano, bloqueando acuerdos, crecimiento, llegada de nuevos entes, etc. Siempre destruyendo a otros tratando de cuidar la chamba.


Espero la poca gente que logra ver más allá de lo evidente, que sabe leer entre líneas y que es capaz de generar un criterio propio más allá de la construcción artificial de narrativas, logremos sembrar semillas que poco a poco ayuden a nuestros entornos, y en suma, a la sociedad, a trabajar de manera profesional y organizada en pro de crecimiento y beneficios para todos.