A.M. o Alejandro  Magaña (originario de Ciudad Guzmán, nacido en 1989) es un productor musical con experiencia en una amplia gama de géneros musicales y diseño de sonido. Su formación se dio desde temprano con clases de piano y teoría musical en el Instituto Vallar tense de la Cultura, a lo que siguieron cursos de fundamentos de producción y mezcla con una estación de audio digital en el California Institute of Arts via Kadenze; clases privadas de pre y post producción de audio bajo la dirección del ingeniero Alejandro Merodio en Floating Point Studio, y de igual modo clases magistrales sobre diversos aspectos de la música actual, no sólo en la producción, sino en temas adyacentes como music marketing.

            Esta experiencia formativa la pudo complementar con una experiencia de trabajo para compañías como Radio Universidad de Guadalajara (en el Centro Universitario de la Costa) en donde estuvo encargado del manejo de las consolas para diferentes programas. Posteriormente de 2018 a 2019 colaboró con Envato México (Placeit & Mixkit) como administrador de contenido de audio en la creación, mantenimiento y composición de música para librerías de música usada por miles de consumidores. Actualmente colabora en Polyverse Music Inc. como beta taster en el desarrollo y mejora de software para la edición y postproducción de sonido.

Lo cierto es que ya desde la edad de tres años gustaba de experimentar con sonidos. Cuando recibió una bicicleta de regalo, en vez de montarla, la ponía boca arriba para producir con objetos sonidos con los rines metálicos de las llantas, razón por la cual su padre lo apodó cariñosamente “Ruiditos”. También durante la niñez, al acompañar a un tío que ganó un concurso radial, quedó impactado de la tecnología que se usaba en la estación. Y gracias a un videojuego en que podía armar sus propias bases, se dio cuenta de su talento para ello. Y así se fue dando paulatinamente el camino que lo llevaría a ser un productor fino, intuitivo y centrado, toda una promesa de la industria musical en el país. Su adolescencia trascurrió entre la afición por el canal de música MTV, clases escolares de flauta en las que destacó llamando la atención de su profesor, coleccionado cds de música electrónica (principalmente trance y psy) y descargando programas en internet con los cuales empezó a hacer sus propias mezclas, iniciándose como DJ a los 15 años. Fue a través de software especial, como el clásico y generacional Fruity Loops, que pudo entender la música como un rompecabezas fascinante de armar.

Todavía adolescente, se introdujo a la escena rave asistiendo a conciertos y fiestas en los que pudo comprobar cómo este ritual conecta espiritualmente a la gente en una sintonía particular que las hace sentir liberadas. Él mismo fungió en diversas oportunidades como DJ y pudo hacer alianzas y lazos de aprendizaje y amistad con otros jóvenes músicos, e incluso organizó algunas rave. También perteneció a algunos grupos como Capisci, Gaudí y Dilucirama.

Decidido a hacer su propia música, se propuse estudiar blogs de producción, participando, gracias a su inglés, en foros de aprendizaje colectivo. Uno de sus métodos principales era reescribir canciones que le encantaban para deconstruir y rearmar sus elementos, sí como producir covers. Principalmente autodidacta, para ejercitarse pasa horas y horas trabajando, acompañado de sus sintetizadores, instrumentos varios y su infaltable computadora, a la cual considera su instrumento principal.

            Tras irse a estudiar a Puerto Vallarta Ingeniería en Comunicación Multimedia en el Centro universitario de la Costa, inició a la par la búsqueda de un formato más accesible tipo canción canónica de tres a cuatro minutos, en vez de los largos tracks. Sus clases escolares lo hicieron producir musique concrète y a partir de estos ejercicios, así como debido al interés por otros géneros como el rock, su formación se fue afinando y puliendo cada vez más.

            Recientemente Alejandro Magaña ha hecho varios remixes para Garam Masala, tales como el de “Fungi” y “Caída”, estrenados hace unos días. En entrevista con Masala para un podcast subido a Spotify, Alejandro Magaña comentó que le gusta trabajar con base en la libertad y la libre interpretación; está en contra de los remixes que las compañías suelen pedirles a DJ’s de moda que sólo agregan un ritmo electrónico. Alejandro Magaña, en vez de eso, reinventa ciertos aspectos, respetando la esencia del tema y llevándola a lo que él llama “un multiverso” para que parezca una especie de producto nuevo. Para ello, entiende la letra y se deja llevar por las primeras impresiones y sensaciones. Si bien conoce la teoría musical, apela más a lo intuitivo y personal, tomándose su tiempo para trabajar tranquilo y poder cuidar los detalles y lograr matices finos. No cuestionar la versión original del tema, sino guiarse por la primera conexión íntima, a riesgo de que el trabajo final quede “muy plástico”.

            El crecimiento de Alejandro Magaña ha sido exponencial en los últimos tiempos. Su sonido no tiene nada que pedirles a los grandes productores de la industria nacional y es posible que un día esté entre ellos. Agradece el aprendizaje que recibió de su mentor Alejandro Merodio, de quien se siente honrado de haber trabajado con él.

            Cabe señalar que durante la entrevista con Masala, Alejandro Magaña recibió una avalancha de saludos y felicitaciones de parte de sus amigos, colegas y admiradores; incluso de sus padres que, si bien al principio se mostraron renuentes cuando Alejandro se decidió a dedicarse a la música, ahora lo apoyan completamente y es un orgullo para ellos. En esta sesión, su música fue calificada con adjetivos como “maravillosa”. Y Alejandro se siente dichoso de que la música tenga esa capacidad para trascender al autor y volverse propiedad de otros, que se identifican con las melodías, los ritmos, las armonías, etc. Por su parte, Alejandro manifiesta que la música es capaz de hacerlo llorar o extasiarlo.

Infected Mushroom, Depeche Mode en el plano electrónico, han constituido influencias para él, pues les admira su capacidad de exploración y experimentación sónica. En el campo del rock, admira a Gustavo Cerati, Dream Theater, Pink Floyd, Porter y Zoé, pues han asumido retos y cambios, lo que habla de su capacidad artística y de evolución.

            Le hechos hecho algunas preguntas a Alejandro Magaña en exclusiva para este medio, para adentrarnos aún más en su faceta artística.

1.- ¿Qué es para ti espiritual y emocionalmente la música?

La música en lo personal tiene un nivel de profundidad bastante abstracto, ya que además de poder disfrutarla al nivel de escucha usual (no como productor de música o músico) puedo entender en su mayoría cómo está estructurada y creada sónica y melódicamente; esto me ha llevado a pensar que en algunos momentos de inspiración y concentración extrema pareciese que los músicos somos solo antenas bajando información de un ente y conciencia más allá de nosotros con las herramientas que tenemos en mano. Lo que más me conmueve de ella es que a través de los años parece que la música es una eterna conversación de preguntas y respuestas; se ha ido moldeando tanto que al día de hoy parece que la línea entre géneros cada vez transmuta tanto que es difícil seguirle su paso. Para mí representa uno de los más grandes medios de expresión ya que puede girar, brincar y moverse hacia cualquier sentimiento profundo de la mente si el escucha está dispuesto a rendirse totalmente ante ella, sumándole el hecho que la música en su más pura forma son vibraciones y frecuencias; pareciera que nos conecta con nuestra parte más humana, nos libera y nos conglomera como sociedad.

2.- ¿Cómo la música te ha acompañado en momentos difíciles?

Desde niño, por vivencias personales que me marcaron mucho, he sido alguien un tanto solitario. La música me ha permitido crear paisajes sonoros en mi mente, explorar y escapar a lugares que solo existen en mis pensamientos, y el haber perseverado en buscar la manera de crear música me ha ayudado a manera de catarsis, me permite expresar lo que llego a encontrar en mis momentos de más profunda concentración e inspiración; me ha salvado en etapas de mi vida un tanto difíciles; me ha llenado y dado sentido a mi persona; los sonidos son mi compañía más querida, tanto en los momentos más felices como los más tristes que he vivido.

3.- ¿Qué estrenos se vienen en los próximos días?

El viernes 29 de octubre pasado se estrenaron dos re-versiones que hice para el músico Marcelo Salazar (Garam Masala) de su disco Todo a su tiempo a manera de celebrar el lanzamiento de este LP. Marcelo es un amigo que conocí en un estudio aquí en la ciudad de Guadalajara y formando alianzas me invitó a darle un nuevo toque a las canciones “Fungi” y “Caída” de dicho álbum, ambas con mi estilo personal.

5.- ¿Qué planes tienes para el siguiente año?

Por el momento me encuentro en la pre-producción de dos EPs: uno enfocado a música más experimental, que es algo que siempre he querido lanzar al público que es más abierto de mente a otro tipo de música (música ambient hecha con recortes de sonidos de vinilos antiguos y grabaciones de campo que he colectado con los años). El segundo EP es una colección de tracks más enfocados a un público más comercial, similar a lo que trabajé con Garam Masala, e incluye colaboraciones con otros amigos músicos de mi ciudad natal (Ciudad Guzmán, Jalisco) Estoy iniciando también la producción de un nuevo álbum con Marcelo Salazar que formará parte de su nuevo material para el próximo año y una serie de remixes a otros artistas de la escena local indie de Guadalajara.

En el siguiente link, podrán acceder a un listado con enlace a todas sus redes sociales: https://msha.ke/aememusic

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