Guadalupe Rivera (Cortazar, Gto; 1969) es una escritora que se ha abierto camino en las letras guanajuatenses gracias a su perseverancia, constancia y lucha, así como a la intuición que le ha llevado a profesionalizar su escritura al paso de los años y a desarrollar su talento.

Comenzó a escribir de manera temprana, ya que sus padres y su abuela le inculcaron el amor por la lectura y la escritura. Pero es hasta la adultez que de sus amados hijos recibe la inspiración y el empujón para iniciar su camino en las letras, venciendo los obstáculos. A partir de 2015 fue miembro del Taller Diezmo de Palabras, en la ciudad de Celaya, Guanajuato. Posteriormente fue seleccionada por el Fondo para las Letras Guanajuatenses para el Seminario de Poesía Efraín Huerta en 2016 y para el Seminario de Cuento Efrén Hernández en 2017. Fue nombrada Finalista del Concurso Internacional de Poesía Romántica 3k en 2019, lo que le permitió ver publicado su primer poemario, El secreto que desvela la noche, ese mismo año, el cual se encuentra de venta en Amazon Actualmente pertenece a la Red de Tertulias Literarias del Estado de Guanajuato, donde coordina los eventos y espacios de su municipio; asimismo, es locutora de Acrópolis Radio.

Por otro lado, ha aparecido en las antologías Círculos de agua (Ediciones La Rana), El tiempo no es olvido (XIV Encuentro Internacional de Escritores en Salvatierra), Letras Interiores (Red de Tertulias del Estado de Guanajuato) y Escritura desde el encierro (Los OTros Libros). Tuvo Mención Especial por quedar entre los 10 primeros lugares en Primavera de sueños (antología de poemas) y en La Mesa de Ocaña (antología de microrrelatos) del Muro del escritor, además de una docena de publicaciones en esta página y en Diversidad literaria.

El secreto que desvela la noche es una colección de versos expresionistas, donde la nostalgia y la melancolía modulan cierto erotismo sombrío, así como una ternura luminosa que a veces muestra un sesgo de dolor. En estos claroscuros (paisajes velados donde la luz redime las superficies) son posibles diversas modalidades del afecto, desde la agonía hacia la vocación de esperanza. Veamos un poema del libro:

INTRUSO

Ante la luna de octubre
te reclamo mío.

A su amparo
desde abril
padecí el desvelo de tu sombra.

De pronto,
apareces en mis sueños.
¿Me bastará?
Ven, abracemos el momento.

Posteriormente apareció el libro de cuentos Por qué mienten las madres y otras confesiones (Los Otros Libros, 2019), un conjunto de seis cuentos producto del Seminario para las Letras Guanajuatenses, bajo la tutoría de Isaí Moreno. En éste libro se perciben influencias del cuento mexicano postrevolucionario, pero también del cuento sentimental; un ejemplo de esto último es el cuento “Por qué mienten las madres”, que da título al libro, y en el que el amor de madre reluce como la nota distintiva.

Luego, este año, se publicó En las vísceras de mis sueños (Los Otros Libros), un poemario donde la nostalgia (de lo tenido, de lo venidero) rezuma de poemas más estilizados y de trazos finos que afirman que “todo buen sentimiento apresado tiene un destino, tal vez… muy cerca del cielo” y el cual la autora dedica a su propia fuerza espiritual. Estampas emotivas y líricas acerca de la belleza que se afirma en un panorama tocado por la tristeza. Balance de añoranzas que la poesía rescata del naufragio y entrona en el amor que se ofrece y comparte. Veamos un poema.

LLAMADO DEL VIENTO

En las cuencas de los árboles,
el crujir de troncos
y el lamento de una flauta
inventan palabras que se elevan con el aire.
La calma surge
y el eco regresa a devorarla.
Miles de sonidos,
entre la quietud y la destemplanza,
interpretan el canto de la naturaleza.
Sus tonos llevan el mensaje
de una lengua despierta
al amparo de la montaña.

De pronto,
el viento se aleja
y la voz del bosque calla.

En esta ocasión, presentamos una sensible entrevista con la autora, quien nos platica de su experiencia como escritora, sus lectoras y su visión del contexto de la literatura en relación a las mujeres.


¿Cómo y cuándo empezaste a escribir?

Escribo desde que aprendí a plasmar en papel la palabra escrita: más o menos como a la edad de 6 años ya escribía cuentos. Cuando entré en la escuela Preparatoria Oficial de Celaya, tuve la suerte de tener por maestro en el Taller de lectura y redacción al profesor Herminio Martínez. Con él escribí lo que se transformó en mi primer cuento que titulé: “Un ángel subió al cielo”. Tenía entonces 17 años. Aunque te confieso que, hasta entonces, nunca le di la debida seriedad a mis escritos y nunca los conservé. Es hasta el año 2004, –ya casada y con 3 hijos–, que retomo la afición por la escritura. Y esto se lo debo precisamente a mis hijos. Ellos gustaban por participar en concursos de declamación y oratoria. Yo les ayudaba a buscar poemas para participar en estos eventos. Un día, cansada de buscar poemas, recordé precisamente este breve cuento –el que acabo de mencionar–, y lo reescribí en forma de poema. Al día siguiente, se lo mostré a mi hija y ella gustosa lo eligió para concursar con él. A partir de ahí, mis hijos dieron voz a mis letras. Siempre quedaban entre los tres primeros lugares. En una ocasión, después de uno de estos concursos, mi hermano –que estudiaba en la Universidad Politécnica Campus Cortazar–, llegó y me preguntó por el último poema que había escrito. Le dije que estaba en la computadora; después de leerlo, me lo pidió. Le dije: ¿para qué lo quieres?, él contestó que para llevarlo a la universidad. Me explicó que ese día al llegar a la clase de Taller de lectura, sus compañeros comentaban del concurso donde habían participado mis hijos. Y que comentaban de la señora que escribía. Él les dijo: “yo la conozco, es mi hermana”. En ese momento todos se burlaron de él y le pidieron que les llevara el poema que mi hija presentó en ese concurso. Debido a que los chicos se apasionaron en el tema intervino el maestro Joel Curtidor, responsable de la materia. Es así como al día siguiente, mi hermano lleva este escrito. Por consiguiente, recibo una carta de este maestro donde me invita a reunir todos mis textos y llevarlos a la universidad. Él me pone en contacto con la Casa de la cultura de Celaya y me reencuentro con el maestro Herminio Martínez, quien me invita a ir a su taller de literatura Diezmo de palabras, invitación que no pude aceptar porque mis hijos aun requerían de mi atención. Cabe mencionar que siempre trabajé como administradora dentro del negocio familiar y no se me hacía justo robarme el tiempo que les correspondía a mis hijos.  En ese inter conocí a Sarita Montoya, ella fue mi primera asesora de letras.

¿Cuáles son las lecturas y autores que te marcaron para convertirte en escritora?

Mi gancho en la literatura fue después de leer Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. A la edad de 17 años me enamoré del Realismo Mágico. Aunque si hablamos de poesía, fue León Felipe quién logró despertar en mí la pasión por este género durante la escuela secundaria. Después llegaron Pablo Neruda, César Vallejo, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Antonio Machado, C. Rivas Larrauri, Juana de Ibarbourou, Benedetti y Jaime Sabines, entre otros.

Reconozco que en algunos de mis cuentos como “Al otro lado del río” y “Yo les tenía un ojo encima” tengo una marcada influencia de Juan Rulfo, al que considero uno de los más grandes cuentistas. Me identifico con él por la manera en que retrató nuestro entorno rural y su problemática. Soy admiradora del campesino que ara la tierra –ya que gracias a ellos nos alimentamos–, y de la mujer del campo que lucha día a día por salir adelante. Sin embargo, no puedo dejar de largo la vida urbana porque me desenvuelvo en ella.

  • ¿Cómo definirías tu poesía?

Para contestarte esta pregunta tomaré las palabras del maestro Joel Curtidor: «para la escritora Guadalupe Rivera, la poesía no es logicidad metafísica sino descubrimiento específico de una realidad intermedia, pues con la lectura se descubre que entre poesía y realidad no existe nada, y que la una sin la otra no existe, así, se descubre que el juego lírico no es evasión sino por el contrario, como lo dijo Guillermo Ibáñez, “es enfrentamiento y propósito de revertir la realidad, buscando un mundo mejor”».

Ya sabes que lo más difícil es hablar sobre uno mismo. Considero que mi poesía es un reflejo de mi realidad inmediata que, aunque cruda evoca la sensación de algo bueno por surgir. Por lo tanto, tiene un dejo de nostalgia y pocas veces dejo ver el instante de  gozo o  el instante de sensualidad, tal vez porque para mí son momentos breves de los que se mantiene la vida en las pruebas y metas de la vida diaria.

  • ¿Tus cuentos están inspirados en gente real o son producto de tu imaginación?
    Algunos han sido inspirados por personas reales o sucesos reales. Sin embargo, nunca los conocí, ni tuve contacto con alguno de ellos y no viví el evento. Por darte un ejemplo, cualquier día vas por la calle y te encuentras a alguien alcoholizado dormido sobre la banqueta a pleno rayo del sol, es ahí donde nace la historia imaginando todo lo ocurrido antes de que él quedara en ese estado. Alrededor de este personaje real surge la creación de todos los demás personajes que ayudarán a desarrollar la trama.
  •  
  • ¿Cómo ha sido tu experiencia en los Seminarios para Las Letras Guanajuatenses en ambos géneros?

En cuanto a la poesía, el seminario de las letras guanajuatenses “Efraín Huerta” marcó la pauta para definir mi forma natural de expresarme. Y refiriéndome al cuento afianzó mis ideas para desarrollar un cuento por medio de las técnicas y herramientas aprendidas. Agregando a esto de la grata experiencia de conocer a otros compañeros y asesores.

  • ¿Cuáles son las mayores satisfacciones de publicar tu trabajo?

Para mí son dos. La primera gran satisfacción es lograr la publicación, sobre todo dentro de una institución, porque como ya lo has palpado se gana con trabajo en cada texto.

Y la segunda compartir lo que escribo. Creo que el sueño de todo escritor se alcanza cuando alguien te lee.

  • ¿A qué mujeres poetas de la historia y de la actualidad admiras?

Las admiro a todas porque todas tuvieron la valentía de alzar la voz, pero entre mis preferidas está Mary Shelley, Alejandra Pizarnik y Anaís Nin.

  • ¿Cuál crees que es el papel de la mujer escritora actualmente en el estado de Guanajuato?

Primero destacar y lograr credibilidad. Te voy a confesar algo: nunca dejé de escribir,
–aunque como ya te dije, me doy a conocer en la voz de mis hijos y para ellos–; yo escribía bajo el género personal masculino. Es decir, como si fuera hombre, de esta manera lograba ver una valoración real de mis escritos. Y no me arrepiento, pues a esto le debo que algunos de mis textos puedan hacer hablar a personajes hombres. Es una fortuna que la discriminación hacia las áreas en que las mujeres nos desplazamos haya disminuido; en la época de finales de los 80 y 90 era un poco más complicado y lamentable; aunado al machismo de muchos hombres, las puertas eran cerradas para las mujeres por muchas otras mujeres. Fue toda una odisea cambiar la forma de pensar de muchas de mis congéneres femeninas. Yo le debo ser así como soy a mi padre que me dio una educación igual a mis hermanos varones. Por lo tanto, el papel de las escritoras en Guanajuato, es seguir contagiando a todas las mujeres del espíritu libre y soberano de la opinión critica, para que desarrollen una opinión personal, muy suya, que contribuya a la educación y al desarrollo de sus hijos, en un margen de igualdad de género y bajo el precepto de los valores que rijan la convivencia en común en un ambiente de paz y armonía.

  1. ¿Puedes contarnos sobre tu papel en la radio?

Tengo dos programas. Uno es “Hablemos sin censura”, en un horario de las 22:00 hrs. ahora los viernes: es un programa para hablar de causas y problemas sociales. Y “Del tingo al tanto”, donde abarco investigación cultural y además, apoyo a escritores, cantantes, músicos y artistas en general para dar a conocer su obra; éste es el día sábado a las 18:00 hrs.

¿Además del radio y la literatura, a qué más te dedicas?

Soy Licenciada en Administración de las Finanzas. Administré 24 años un negocio familiar llevando a cabo los registros contables. Ahora emprendo otro: comienzo la elaboración de productos naturales para el cuidado personal como aceites, jabones, pomadas, etc. Aunque te comento que estoy comenzando de cero.

  1. ¿Cómo describirías al panorama actual de la literatura en tu ciudad?

Inquietud literaria hay –sobre todo con nuestros niños y jóvenes–. Sin embargo, no hay un taller para dar apoyo a nuestros escritores locales. Pero sí contamos con el respaldo del Centro Cultural para realizar eventos, aunque por el momento todo está cerrado debido a la pandemia.

  1. ¿Cómo ha sido tu experiencia en Diezmo de palabras?

El Taller Diezmo de Palabras fue mi primer escalón para comenzar a desarrollar el oficio de escribir. Como ya te comenté, la invitación me la hizo el maestro Herminio Martínez, y también te expliqué que en ese tiempo no me fue posible acudir a su llamada. Fue hasta un año después de su muerte, en 2015, que decido ir. Allí conocí a Verónica Salazar que es mi gran amiga, pero en sí todos son excelentes compañeros y amigos.

  1. ¿Cómo ha sido tu experiencia en la Red de Tertulias de Guanajuato?

Ha sido una experiencia enriquecedora y de acercamiento a muchos compañeros escritores. Soy la coordinadora de las tertulias que se llevan a cabo en mi municipio, Cortazar, y para mí es muy grato recibir la visita en estos eventos de mis congéneres de otras partes tanto del estado como de otros estados del territorio nacional, siempre con la mira de aportar un granito de arena para dar a conocer su trabajo.

  1. ¿Qué mensaje darías a otras mujeres escritoras de México?

Que en esta pasión como en cualquier otra podrán existir limitantes, pero no límites y para saltar las limitantes sólo tenemos que entrenar.  Si la barrera es muy alta, no debemos darnos por vencidas: recordemos que hay garrochas que nos pueden ayudar a levantar el vuelo. Y estas garrochas a que me refiero son la preparación con la lectura y la asistencia a talleres que nos permitan adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar nuestra creatividad y talento literario. La perseverancia y constancia hacen en cualquier actividad la diferencia entre lo ordinario y la excelencia.

  1. ¿Cuáles crees que son los retos de la escritora mexicana de estos días?

Lograr compaginar la vida, lograr integrar el oficio de escribir en equilibrio con la vida diaria. Después los retos son como en otros ámbitos: abrir las puertas hacia las oportunidades, para no hacerte más largo el asunto. El reto de la escritora mexicana es seguir por un lado marcando el rumbo del pensamiento de las mujeres y, por el otro, escalar a nivel mundial hacia un lugar dentro de la literatura universal.

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