Esquizofrenia en casa (2019) de Victoria Rita Ortiz Loyo es un texto dramático que constituye el testimonio de una madre en cuyo destino estuvo no sólo perder dos hijos, sino tener dos hijas con esquizofrenia. El texto está dedicado a todas las personas amadas de la autora además de “a todos los médicos, enfermeras y personal de apoyo que he conocido en todo mi camino por los hospitales y que se han preocupado y ocupado en la atención a mis hijos”.

El texto está dividido en cuatro capítulos más un apéndice documental, con diagnósticos, recetas, cartas, etc. En el primero, “Victoria”, la autora relata su historia como madre y cuidadora en tan adversas situaciones, signadas por la pérdida, la angustia, el dolor y la confusión que alguna vez la llevó a dudar de Dios, no obstante una ulterior reconciliación con Él. En relato podemos conocer a la madre cristiana, amorosa y entregada que ha hecho todo lo posible por sus amados hijos, aún en el desvelo, la crisis personal, la depresión y el cansancio crónico.

“Violeta Beatriz” es el segundo capítulo, el cual nos remite detalle a detalle a la historia de cómo una de sus hijas desarrolló la terrible enfermedad de una esquizofrenia orgánica, tras ser atropellada resultando su lóbulo frontal dañado. Es una historia conmovedora, llena de incidentes, acerca de como la enfermedad fue apareciendo, hizo su evolución, fue el momento de atenderla y cómo se resistió a al tratamiento. Esta esquizofrenia paranoide hace a Violeta hacer rituales extraños fuera de contexto que desconciertan a las personas a su alrededor, y la hace propensa del rechazo y la burla de los extraños que la contemplan. La historia llega a momentos cumbre en los que la desesperación se hace presa de la madre, entre internamientos, pruebas con medicamentos diversos, noches de desvelo y la actitud de la hija que parece incomprensible.

“Viviana Andrea” tuvo por su parte crisis epilépticas parciales desde que era niña. Si bien tuvo diversos síntomas, pudo hacer una vida relativamente normal hasta los últimos tiempos de la escuela preparatoria, en la que se manifestó de nuevo la terrible enfermedad mental, poniendo a prueba las resistencias de la familia y llevándolos a una dinámica muy difícil, pero que, gracias a la unión, pudieron hacer frente. La historia se repite ahora con una búsqueda intensa del tratamiento correcto luego de diversas búsquedas, luchas con los hospitales por surtir los medicamentos, pruebas médicas, exámenes de todo tipo para lo cual se dio el diganóstico de esquizofrenia inorgánica. Afortunadamente, en ambos casos, tras décadas de esfuerzo, paciencia y dedicación, las hijas han podido mejorar en algún grado y poder atender un pequeño negocio de venta de bisutería.

La última parte del libro, nos sitúa en el “Ahora y aquí” de la autora que valerosamente ha decidido compartir su historia, haciendo un recuento final, pero también situándose de cara al futuro, pues sabe que, a la mitad de su sexta década de vida, no estará allí toda la vida para seguirlas apoyando, y los otros hermanos han hecho ya una vida con sus respectivas familias, por lo que, en conjunción con el esposo, han hecho preparativos  para las hijas.

Luego de platicar con diversas personas en sus múltiples redes de apoyo, la autora ha podido reconocerse como una cuidadora primaria, no sólo como madre, lo que ha demandado en estas décadas un esfuerzo doble. Y es que “La vida día a día nos pone retos que debemos vencer para poder seguir adelante. Los retos que hemos tenido como familia nos han fortalecido.”

Insistir en más detalles del libro sería prolijo, y para ello remitimos al lector directamente al texto. Sólo vale compartir que la autora se ha vuelto de algún modo una figura líder entre las madres cuidadoras de hijos con problemas mentales, dando ponencias, pero sobre todo, compartiendo este valioso testimonio personal, vívido y por muchos momentos tenso que, si bien no parte de una especialista, la autora se ha documentado en numerosas lecturas especializadas con el ánimo de entender a sus hijas, y es así como nos expone algunos datos que van guiando al lector no experto y lo llevan de la mano, una mano, repetimos, amorosa, que constituye sin duda un ejemplo de vida entregada y al servicio de las persona amadas.


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