Ximena Juárez Monzón es licenciada en Filosofía por la Universidad de Guanajuato. Se especializó en Estética con una tesis laureada sobre la propuesta fenomenológica de Maurice Merleau-Ponty. Posteriormente realizó estudios de artes plásticas en la Academia de San Carlos. Es especialista en Historia del Arte y Curaduría con mención honorífica por la UNAM, con proyectos sobre arte y estética medieval. Trabajó como asistente curatorial en la exposición sobre Federico Sánchez Fogarty en el museo casa-estudio Frida Kahlo y Diego Rivera. En 2015 participó como asistente de investigación en el proyecto Possessing Nature del pabellón mexicano en la 56a Muestra Internacional Bienal de Venecia. Es maestra en Filosofía por la UNAM, con una investigación sobre el concepto de luz en el siglo XII, tesis reconocida con honores. A partir de 2019 colabora con Vestigium Lux y Lanzando Lázaros en investigación documental y curatorial. Fue becaria de la UUNESCO en 2020 en temas de protección del patrimonio cultural y contra el tráfico ilícito de bienes culturales. 

1.- ¿Cuál fue el tema de tu tesis de licenciatura y qué conclusiones llegaste?

Realicé una investigación sobre la propuesta filosófica de Maurice Merleau-Ponty y sus reflexiones en torno a cómo el cuerpo, lo físico, la corporalidad está completamente vinculado con nuestra forma de percibir el mundo, y en última instancia, de expresarlo a través del arte. En este sentido, Merleau-Ponty intenta romper con la idea cartesiana de dualidad mente-cuerpo, para afirmar que la manera en que percibimos el mundo está completamente vinculada con nuestra espacialidad, con la manera en que nos movemos en el mundo, que ese mundo lo vamos “construyendo” a partir de nuestras propias experiencias como cuerpos. La manera en que somos a través de construirnos un mundo por nuestro propio cuerpo, también nos permite interpretar dicho mundo y en este sentido viene a colación el arte, pues el arte se propne como experiencia de la corporalidad, de cómo se percibe y se vive el mundo a través del cuerpo y cómo la experiencia estética del arte está totalmente vinculada a nuestra forma de ser del mundo.

2.- ¿Cuál fue el tema de tu tesis de maestría y a qué conclusiones llegaste?

Desde la licenciatura quería trabajar temas de arte y filosofía medievales, sin embargo, no había ningún profesor que pudiera dirigir mi tesis, así que decidí que mi tesis de maestría iba a ser sobre algún problema filosófico en el periodo medieval. Mi tesis comenzó siguiendo las ideas de Erwin Panofsky sobre cómo el abad Suger, entre 1127 y 1144, había iniciado obras de reconstrucción y remodelación de la iglesia abacial de Saint Denis siguiendo ciertas pautas filosóficas (filosofía de la luz, estética de la luz, teología de la luz) que tenían como concepto central la identificación Dios-luz, y la filosofía de Pseudo Dionisio el Areopagita. Saint Denis es fundamental porque se le considera la primera en estilo radiante (conocida por nosotros como estilo gótico, debido al libro del pintor renacentista Giorgio Vasari Vidas de los más excelentes pintores y escultores de Cimbaue a nuestros días… que ésa es otra historia). ¿Cuáles son sus características? Suger eliminó todos los muros de la iglesia y colocó vitrales iluminados, asimismo, elaboró toda una serie de objetos litúrgicos llenos de objetos brillantes (oro y piedras preciosas). Ahora, el planteamiento de mi tesis es que podíamos observar en los manuscritos de estilo gótico ciertos elementos que podían remitirse a la filosofía de la luz, sobre todo con el uso de dorados, rojos y azules. Sin embargo, una vez que mi proyecto fue avanzando, me encontré con estudiosos como Peter Adamson o Domonique Poirel que refutaban la tesis de la abadía de Saint Denis, argumentando que, si bien la filosofía de la luz y el pensamiento de Pseudo Dioniosio ciertamente había influido en la concepción que tenía Suger al remodelar Saint Denis, no era lo único que estaba en juego. Las referencias a Dios como luz vienen de una tradición que se remonta, por un lado, a los escritos sagrados, la Biblia principalmente, y por otro, a la filosofía griega; desde Platón se puede remontar hasta la Edad Media. Además, existien varios movimientos intelectuales en la época de Suger; por un lado está el llamado movimiento racionalista, que intenta poner a la razón en el centro de la discusión filosófica y se le concibe como la única herramienta que tiene el ser humano para conocer aquello que Dios creó y que comienza a plantearse una serie de cuestionamientos en torno precisamente a los límites del conocimiento humano, al uso de la lógica como mecanismo para llegar a la verdad; se cuestiona incluso el mismo concepto de verdad, entre otras cosas. Por otro lado, la situación política y económica de la época comienza a transformarse entre otras cosas por las cruzadas, por la secularización de la sociedad, el surgimiento de las Escuelas Catedralicias, que serán el estadio previo de las universidades. Y en este contexto, comienzan a llegar libros provenientes de bilbiotecas orientales. Llegan Aristóteles y todos los filósofos peripatéticos árabes. Y el interés por el mundo físico, el interés por el estudio de la Naturaleza y de aquello que podemos observar y precibir con nuestros sentidos crece. La filosofía natural en cierta medida se emancipa de la teología y esto permite una serie de avances cietíficos de suma importancia que se concretarán en la Escuela Franciscana de Oxford, fundada por Roberto Grosseteste, en quien podemos ver justamente cómo se da el cambio hacia una concepción sobre el mundo que busca basar sus datos y conocimientos en el uso empírico de la razón, en la observación de fenómenos físicos y la causalidad de los mismos, sin recurrir a parábolas o metáforas religiosas. En este sentido mi tesis analiza cómo el concepto teológico (basado en el neoplatonismo) -metafísico de la luz impulsó, en este contexto conocido como Renacimiento del siglo XII, el estudio de la luz como fenómeno físico, cuantificable, observable, que puede refractarse por ejemplo, y lo anterior a su vez, propulsó otros estudios científicos derivados de la luz, es decir, la óptica. Uno de los objetivos de mi tesis, además de leer textos tan extraordinarios y tan puntuales como De Luce, de Grosseteste, era afirmar que la Edad Media no fue oscura, ni una etapa de retroceso ni nada por el estilo; al contrario, hubo una gran efervescencia de pensamiento científico y filosófico, de acuñación de términos y de conceptos sin los cuales el Renacimiento del siglo XVI no hubiera podido elaborar sus propios planteamientos científicos. Todos los filósofos que estudié fueron grandes pensadores que buscaban explicaciones racionales a los problemas que su propia época planteaba y que, desde su propio horizonte de comprensión, intentaron resolver. 

3.- ¿Cuál crees que es la importancia del pensamiento filosófico en estos tiempos de crisis?

La filosofía nos permite cuestionarnos el mundo tal como lo vivimos, nos incita a buscar alternativas a los problemas que acontencen en el mundo. Sobre todo, nos permite imaginar o concebir los problemas desde otra prespectiva, nos incita también a ser críticos continuos de todo: los valores, la forma de relacionarnos con el otro, con la naturaleza, la forma de realizar las preguntas y de buscar alternativas. Pero sobre todo, considero que la filosofía nos da la oportunidad de pensar que nosotros somos quienes construimos el mundo, que podemos replantearlo desde pequeñas acciones cotidianas. Nos invita a tener autonomía en cuanto a cómo concebimos y construimos el mundo, SAPERE AUDE, como diría Kant, tener el valor de pensar por nosotros mismo, de no creernos todo tal como nos dicen que son las cosas y estar en continuo cuestionamiento de lo establecido.

4. ¿Cómo ha sido tu incursión por la estética medieval?

Dificil pero increíble a la vez, en general, con los temas medievales. No sólo he tenido la oprtunidad de conocer iglesias medievales, de observar sus vitrales e incluso tener experiencias estéticas, sino también, de ver manuscritos medievales originales, lo cual es verdaderamente una experiencia especial. Una vez que nos adentramos en el universo medieval, nunca nos deja de sorprender la belleza que entrañan los colores, las formas, los temas, los sonidos que configuran el arte medieval.

Difícil porque vivo en un país donde no hubo Edad Media; no tenemos tantas fuentes para consultar ni tenemos una tradición de estudios medievales realmente consolidada. No quiero decir con esto que no existan excelentes académicos medievalistas, pero no hay una tradición y, como dije, faltan muchas fuentes, sobre todo en Filosofía, en Letras y Filología hay un poco más. Incluso, y debo decirlo con estupor, tristeza y tantita indignación, me parece increíble que en el posgrado de Filosofía de la Ciencia se salten diez siglos de filosofía medieval porque no la consideran ciencia (¿?), o porque consideran que en diez siglos nadie inquirió a la naturaleza ni sus causas naturales, y que de la nada, en el siglo XVI, Copérnico o Descartes realizaron planteamientos científicos.

5.- ¿Cuál es tu periodo favorito de la historia del arte y por qué?

Es una pregunta complicada. Tengo varios. Me fascina el periodo medieval: cada etapa por diversos motivos, la forma de interpretar el mundo, el uso de los colores. Por ejemplo, contrario a lo que se cree, la Edad Media fue un periodo luminoso lleno de vida y colores. Por ejemplo, todas las iglesias estaban pintadas de colores vivos, radiantes, imáginense ahora iluminadas por los colores que entraban con la luz de las vidrieras, ha de haber sido un espectáculo…divino (en el sentido literal, de entrar en contacto con Dios) .

Otro periodo que me gusta muchísimo es el que va de mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX, en el que comienza el Romanticismo en lo que hoy es Alemania, el Romanticismo temprano, el movimiento Sturm un drang y todo el movimiento filosófico-literario que se gestó en dicho periodo. ¿Por qué? En primer lugar porque hay una sintonía entre filósofos y artistas como nunca antes la había habido, porque son intensos, porque inicia, a través de conceptos como lo sublime, la literatura gótica, desde Horace Walpole y Anne Radcliffe hasta Füssli o Girodet-Trioson por ejemplo. Goethe, los Schiller, y las mujeres que toman en esta época un papel preponderante tanto en el arte como en la filsofía.

6.- ¿Cómo fue tu experiencia como alumna de la academia de San Carlos?

Me divertí mucho; me gustó  incursionar en la creación artística, en re aprender a dibujar, a entrenar la relación ojo-mano, a experimentar con técnicas, con materiales, a utilizar mi cuerpo, precisamente, a poner en práctica lo que había leído en Merleau-Ponty.

Por otro lado un poco decepcionante adentrarme en las mafias del mundo del arte (jajaja) en las que las conexiones, el apellido y la facilidad de entablar relaciones públicas cuentan más que el talento de los artistas (y no me refiero a mí en lo personal jaja).

7.- ¿Qué exposiciones has curado?

He participado en varias exposiciones como asistente curatorial, en el museo Estudio Diego Rivera-Frida Kahlo, en Arte Alameda y una en Palacio Nacional. En 2015, formé parte del equipo curatorial que representó a México en la 56ª Bienal de Venecia.

8.- ¿Qué habilidades debe tener un buen investigador en temas de arte y estética?

Pienso yo, conocimiento muy claro de los acontecimientos políticos y económicos, de los movimientos sociales, literarios, los intercambios mercantiles, en realidad necesita saber mucho de la época para poder primero comprender la época e intentar no juzgar desde el presente (cosa que sucede muy seguido); debe tener sensibilidad para observar y poner los sentidos a disposición de una obra literaria, una pieza musical, una pintura, una escultura. Debe tener también una increíble memoria visual, estar en continua revisión y observación de las piezas (siempre hay algo que se nos escapa); debe también poder vincular objetos entre sí, realizar ejercicios como los que planteaba Aby Warburg en el Atlas Mnemosine. Debe conocer de filosofía también, de corrientes de pensamiento, en fin, debe ser una ñoñaza/o.

9.- ¿Cómo contribuye la reflexión estética al desarrollo humano en esta posmodernidad?

Uuuf, muchísimo. La reflexión estética nos invita a replantearnos nuestra relación con el mundo, muestro modo de estar en él a través de los sentidos. En un mundo abarrotado de imágenes, sonidos, ruido, la reflexión estética nos ayuda a poder sentarnos a disfrutar el silencio, a voltear y buscar en el pasado alguna huella de lo que somos actualmente, nos sitúa enfrente de nosotros mismos para confrontarnos con lo ya establecido, nos impulsa a cuestionarnos por un lado, pero por el otro nos permite reformular las experiencias del cuerpo y de la creación humana.


10.- ¿Qué conocimiento o resultados aportó tu investigación para el proyecto Possesing Nature? ¿Puedes hablarnos al respecto?

La mayor parte de nuestra investigación fue visual; realizamos un ejercicio al estilo de Aby Warbug. Nuestro objetivo era crear una reflexión sobre la relación que tenemos como sociedades del presente con el medio natural que nos rodea. Era un diálogo abierto entre dos ciudades anfibias, una, Venecia, que a la fecha convive diariamente con el agua, que se ahoga lenta, trágica, pero a la vez bellamente, y la ciudad de México, nacida en un islote en medio del agua y que, a lo largo de su historia decidió luchar contra el agua, encerrarla, entubarla y que, sin embargo, el agua, esa fuerza natural desbordante, continua ganando la batalla y la ciudad, además de hundirse cada año, se inunda en temporada de lluvias.

Queríamos entablar un diálogo entre ambas maneras de interactuar con el medio ambiente, pero también realizar una crítica a las políticas públicas que a lo largo de los siglos, intentó sofocar el lago de Texcoco y todos los ríos que conformaban el sistema hídrico del valle de México. No sé si lo logramos pero la experiencia de la pieza en el Arsenal (donde México tiene el Pabellón) fue única. 

11.- ¿Qué estás investigando o en qué estás trabajando en estos momentos?

Estoy intentando darle forma a mi proyecto de doctorado. Y colaboro con una productora llamada Lanzando Lázaros, en investigaciones para documentales y películas.

12.- ¿Cuáles son los libros que más han marcado tu pensamiento?

Ésta es una de las preguntas más complicadas, porque realmente leer es uno de mis hábitos que más disfruto. Diría que, en filosofía, la Fenomenología de la Percepción y El ojo y el espíritu de Merleau-Ponty, El segundo sexo de Simone de Beauvoir, la Genealogía de la moral de Nietzsche, De luce de Roberto Grosseteste, las Confesiones de Agustin y de Rousseau, la República de Cicerón, el Timeo de Platón, la Consolación de la Filosofía de Boecio, las pasiones del alma de Descartes, las Cuestiones Naturales de Adelardo de Bath.

En cuanto a literatura, creo que serían Vita Brevis de Gaarder, De Profundis de Oscar Wilde, la Eneida de Virgilio, Titus Andronicus de Shakespeare, Eugenio Oneguin de Pushkin, Tristán e Isolda, El monje de Mathew G. Lewis, Rojo y Negro de Stendhal, los Hermanos Karamazov, Los miserables, La guerra y la paz, cuentos de E.T.A Hoffman y Edgar Allan Poe, la Divina Comedia de Alighieri, Frankenstein de Mary Shelley, La historia de O, de Pauline Reage, la bibliografía de Jane Austen y las hermanas Brönte, La feria de las Vanidades, de Michael Makepiece Thackeray, el Ivanhoe de Walter Scott, Casa Desolada de Dickens. Y muchos más: la verdad es que cada libro que amo me marca de formas distintas, incluso al leerlos en distintas etapas de mi vida; por ejemplo hace poco releí El nombre de la rosa, a la luz de mi tesis de maestría y el proyecto para el doctorado; me resultó aún más fascinante que antes. Otros simplemente me agarran en el momento emocional preciso, cuando se pierde una persona querida, cuando se termina un ciclo en nuestra vida, etc…


13.- ¿Cómo ha sido tu colaboración con la productora Lanzando Lázaros?

Emocionante, super divertida y siempre salgo enriquecida, es una productora joven, con gente “joven” (al menos de mi edad) en la que se trabaja en igualdad de condiciones. Yo puedo poner mis horarios de trabajo, mis metas, en las reuniones considero que mi opinión es tomada en cuenta; básicamente es trabajar con amigos, lo cual hace que el ambiente laboral parezca casi no ser un trabajo. Me dedico principalmente a la investigción bibliográfica, fotográfica, y visual en general.

14.- ¿Qué le brinda el arte a la sociedad en su conjunto?

La posibilidad de imaginar mundos distintos, la posibilidad de conocerlo por medio de los sentidos, de disfrutar la vida más plenamente. De reflexionar sobre temas crudos, de repensar nuestra manera de convivir, de estar con los otros y de cambiarlo también.

15.- ¿En qué cosiste tu colaboración con Vestigium Lux?

Vestigium Lux es una A.C que está en formación y que queremos que se dedique a la gestión de proyectos culturales, de curadurías y de investigación en arte, filosofía, cine y cultura.

16.- ¿Cuáles son las dotes con que debe contar un buen curador de arte?

Ojo, memoria visual, poder contar una historia, exponer una idea a partir de objetos; y capacidad de síntesis. Las curadurías que explican demasiando pierden la experiencia estética y el libre juego de los sentidos, como diría Kant.

17.- ¿Cómo sería tu museo de arte ideal para el contexto mexicano?

No sé si podría hablarte de mi museo ideal, porque tengo muchas ideas dependiendo del acervo de cada museo. Lo que sí podría decirte es que me gustaría que en los museos actuales se rompieran con los esquemas tradicionales y, para mí, en relación al formato que acota demasiado el potencial creativo de un museo. Sobre todo si hablamos de museos cuyo acervo no sea de arte contemporáneo. Un museo debe interactuar más con el público, crear experiencias significativas para los espectadores, sobre todo; debería enfocar su atención en niños y adolescentes, invitarlos a experimentar las obras que ahí se exponen, dejarles algo para su propia vida.

18.- ¿Puedes hablarnos de la problemática del tráfico ilícito de bienes culturales en México?

Las piezas consideradas de valor histórico son ampliamente comercializadas y buscadas en el mercado negro, porque le dan ¨prestigio¨ a quienes las poseen y la mayoría de las veces son piezas o documentos que pueden ser fácilmente transportados y ocultados. Las redes de tráfico se construyen porque existe un circuito globalizado de tránsito y comunicación, de oferta y demanda. En este circuito, la cadena se fortalece desde quienes ven la posibilidad de saquear, robar, sustraer y realizar prácticas ilícitas con piezas de valor patrimonial, para satisfacer la necesidad, el deseo de los coleccionistas.

Las redes de tráfico se componen por marchantes, anticuarios, casas de subasta, galerías de arte, coleccionistas y facilitadores de piezas que las colocan en el mercado, con la intención de ¨blanquearlas¨, crearles una nueva genealogía o ¨provenance¨ que legitime su valor. El comercio ilícito incluye también la falsificación. Cabe destacar que las piezas arqueológicas y artísticas, al ofrecernos una gran cantidad de información sobre el pasado, se consideran objetos de gran valor histórico. Todo el conjunto de objetos nos ayuda a ir reconstruyendo nuestro pasado y nuestra identidad comunitaria.

Considero que uno de los principales factores que influyen en el tráfico es la existencia de un mercado donde saqueadores y compradores puedan intercambiar los bienes robados. El mercado de obras de arte y piezas con valor patrimonial ha existido desde siempre. En nuestros días se considera una inversión segura ya que las piezas no pierden valor monetario.

Los bienes robados se venden en subastas, principalmente en Europa y Estados Unidos, a coleccionistas, quienes en muchas ocasiones alientan el tráfico de “antigüedades” y se implican en una relación de oferta y demanda. En muchas ocasiones, ni los anticuarios, ni las casas de subasta ni los coleccionistas suelen mostrar interés por la procedencia de las piezas. Los coleccionistas, a su vez, donan sus acervos a museos. Muchas veces, los museos, sobre todo a fines del siglo XIX y durante el siglo XX, se nutrieron de piezas sustraídas ilícitamente.

La corrupción también juega un papel fundamental: desde las autoridades locales que no protegen de manera adecuada las zonas arqueológicas o los museos, hasta los servicios de aduanas cómplices al momento de cruzar fronteras. Asimismo, la laxa aplicación de la ley promueve que la impunidad impere a la hora de localizar rutas de saqueo o saqueadores.

En la cadena de complicidades en el tráfico podemos distinguir entonces: objeto – saqueador – intermediario – comprador. Los intermediarios pueden ser varios; pueden incluir transportistas tanto dentro como fuera del territorio donde se hurtó el bien patrimonial. Éste puede ser también vendido y comprado en varias ocasiones hasta que se pierde el rastro del saqueador inicial. También podemos identificar que las redes del delito de tráfico ilícito son internacionales. Hay estados de origen, es decir, donde son extraídas las piezas, Estados de tránsito, que pueden ser varios, para perder la pista a las autoridades, y estados de destino, el lugar donde finalmente la pieza será vendida o donde el comprador ya la está esperando.

En la actualidad, desafortunadamente, el internet juega un papel importante en la venta de bienes traficados ilícitamente. La INTERPOL en estrecha participación con las policías nacionales y la Organización Mundial de Aduanas han desarrollado una labor importante de rastreo y vigilancia y han logrado incautar bienes que se vendían en línea (operaciones como Pandora II-Athena). Así pues, para que exista el tráfico ilícito es necesaria una cadena de complicidades, la corrupción, la colusión entre autoridades y traficantes y la existencia de un mercado donde se le da un valor comercial a una pieza cuyo valor en realidad reside en la importancia no sólo de comprender una cultura, sino un momento histórico y una forma de ver e interpretar el mundo. El interés por las piezas crea un mercado en el cual el valor comercial corresponde al flujo de producción, intercambio y consumo como agente económico.

De la misma manera, para recuperar piezas se requiere la participación de gobiernos locales, organismos internacionales, policías y expertos para detectar las rutas de contrabando, el modus operandi y los traficantes.


19.- ¿Cómo se articula filosofía con la práctica artística en tu caso?

La verdad es que la práctica artística en mi caso es algo personal. Desarrollo alguna idea, la dibujo; tengo varios libritos tipo comic que he realizado, así como dibujos para regalar a personas especiales, pero realmente no tengo planeado exponer o llevar una vida dedicada a la creación artística. Ahora, sí creo que muchas veces cuando estoy leyendo filosofía me pongo a imaginar el contexto artístico del momento, intento pensar en los filósofos y el ambiente cultural y artístico de la época. Me gusta intentar quitarme de encima los prejuicios propios de mi contexto, de mi época, para intentar ver con otros ojos el arte la literatura, el cine, la música que se hizo en otras épocas y disfrutarlo.

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